Control y cuidado de los brotes

6 consejos para la dermatitis atópica

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Mantener la piel bien hidratada, evitar alfombras o moquetas, dado que retienen polvo, y vestir al niño con fibras naturales ayudan a controlar la dermatitis atópica.

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La Dermatitis Atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica, que presenta sequedad, picor e irritabilidad en la piel como principales síntomas y que, si se rasca en exceso, puede provocar infecciones. 

No tiene un origen certero, aunque la herencia genética juega un papel importante. Se considera una enfermedad no contagiosa que cursa con brotes agudos y periodos de remisión. Puede desarrollarse los primeros meses de vida y suele ser más frecuente en niños que en niñas aunque puede aparecer en cualquier edad, si bien es más frecuente que lo haga en la infancia para desaparecer, en muchos casos, al llegar a la pubertad.

El uso de la calefacción no ayuda

Esta patología también está íntimamente relacionada con las reacciones emotivas. Por ello, la vuelta al trabajo y al colegio tras el verano, puede constituir un factor estresante que desencadene un brote agudo. A este factor se le une el cambio de temperatura, el uso de calefacciones, la exposición a factores irritantes, componentes químicos, ciertos cosméticos y perfumes con alcohol…

Según los expertos esta enfermedad la padece entre el 5 y el 10% de la población española. Es la dolencia crónica de la piel más frecuente en los niños, ya que se calcula que la padece un 18% de los menores de dos años y genera el 20% de las consultas de dermatología pediátrica.

Sequedad y picor intenso

Por tanto, con la llegada del otoño la dermatitis atópica tiende a empeorar apareciendo brotes agudos. Los brotes se caracterizan por una sequedad muy acusada de la piel y un picor intenso que motiva que el paciente se rasque y se produzcan lesiones que pueden infectarse.

Os dejamos con seis consejos para mejorar el cuidado y tratamiento de los brotes en pieles atópicas:

  • Vigilar que la piel esté convenientemente hidratada, por lo que el ambiente de la casa no debe ser seco ni muy caluroso. El sudor es otro de los factores irritantes, por lo que hay que tener cuidado a la hora de abrigar a los bebés y cambiarles el pañal en cuanto esté húmedo.

  • Evitar alfombras, moquetas, cortinas y edredones, dado que el polvo de la casa contiene parásitos como los ácaros y pueden producir irritación. Además hay que ventilar correctamente los dormitorios, especialmente los colchones.

  • La ropa debe ser de tejidos naturales como el algodón, lino o hijo, evitando la lana o las fibras sintéticas, que puede provocar picor.
    Evitar los suavizantes y aclarar bien la ropa. Los zapatos, mejor de cuero o de tela, limitando el uso de las zapatillas de deporte.

  • La ducha debe realizarse una vez al día, con agua tibia y productos de higiene adecuados. Al secarse, no hay que frotar nunca la piel, sino dar ligeros toques con la toalla.

    Vigila de forma especial las uñas de tus hijos con dermatitis atópica, ya que unas uñas largas o no especialmente limpias pueden provocar problemas en los eccemas y llegar a causar infecciones.

  • En caso de brote severo, se procederá a duchar (mejor que bañar) al niño una vez cada dos días y solo con agua templada.

  • Tanto durante los periodos de interbrote, como ante la presencia de los primeros síntomas del brote, es recomendable cuidar la piel con geles específicos que no solo limpian de forma suave la piel seca, sino que además alivian el picor. Gracias a la acción de sus aceites naturales podemos evitar el círculo vicioso del rascado. Tras la rutina del baño, la hidratación de la piel es imprescindible para mantener los periodos interbrotes durante más tiempo.

Fuente: Eucerin, experto en el cuidado de las pieles atópicas.

 

Etiquetas: bebé

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