Arnés de seguridad para bebés: ¿son buena idea?

Muchas mamás -y papás- se preguntan si los arnés de seguridad son útiles para el bebé al salir a la calle, o si pueden suponer algún tipo de problema. Analizamos si son adecuados o no.

Si tienes hijos/as es bastante probable que en muchos momentos, especialmente cuando éstos eran pequeños, te vieras en alguna que otra ocasión corriendo camino a bajo tras ellos. O que, incluso, te dieran algún susto al dirigirse corriendo hacia la carretera llena de coches. 

Y, en esos momentos, es posible que te preguntaras acerca de los conocidos como arnés de seguridad. O, lo que es lo mismo, esas cuerdas o correas que permiten impedir que el niño se caiga cuando empieza a caminar o evitan que el adulto que los acompañe esté siempre semiagachado al agarrarlo por debajo de los hombros.

Lo cierto es que existen diferentes tipos de arnés de seguridad para bebés, que pueden hacer que la correa no sea tan incómoda o evidente, especialmente para quienes piensan que llevar atado así al niño pequeño es llevarlo como si fuera un perro.

¿Qué funciones cumplen los arnés de seguridad para bebés y niños?

Los arneses para niños, también conocidos como “correas para niños” o como “arnés de seguridad” son algo bastante controvertido: así, muchos padres o tienden a amarlos o los odian. De hecho, muchos papás consideran que son útiles y que ellos mismos los usarían, mientras que un pequeño porcentaje los relacionan con algo humillante.

La realidad es que, desde un punto de vista médico, no existe ningún tipo de contraindicación relacionada con el uso de arneses de seguridad en los niños. Es decir, depende directamente de la elección de cada padre o madre.

En cualquier caso, el arnés de seguridad para niños cumple fundamentalmente funciones de seguridad, al ser bastante útil cuando los niños comienzan a caminar. Así, cuando se usa, salir con el pequeño de paseo tiende a ser mucho más cómodo. Y es que aunque es necesario que el niño se caiga para que sea capaz de aprender a controlar su equilibrio, en ocasiones (especialmente si estamos en la calle y el suelo se encuentra muy, muy sucio), no queremos que esto ocurra.

También puede suceder que el niño coja miedo a caminar debido al buen número de veces que se ha caído al suelo, por lo que termina negándose a volver a intentarlo. Así, utilizar un arnés de seguridad ayudará a que el bebé pueda volver a sentirse seguro.

A continuación te resumimos cuáles son las principales funciones de los arnés y correas de seguridad:

  1. Mayor libertad. Aunque no lo creas, especialmente si asocias el uso del arnés de seguridad a una correa, cuando utilizas este elemento el niño es mucho más libre de mover los brazos hacia adelante y hacia atrás mientras camina. Por este motivo, una correa de muñeca puede no ser tan adecuado, porque puede interferir con el caminar normal del niño.
  2. Puedes actuar más rápidamente. Si de repente necesitas sacar al pequeño de algún peligro puedes actuar de forma rápida, ya que en realidad tienes al niño agarrado aunque éste tenga la libertad de poder moverse y caminar como y cuando quiere.
  3. Evita que el niño se escape. Evidentemente, cuando utilizas un arnés de seguridad no se trata de llevarlo atado de la misma manera que si fuera un animal, sino de evitar que el pequeño pueda salir corriendo por la calle cuando estás ocupado/a con otra cosa: por ejemplo, mientras empujas el cochecito de su hermano o si llevas bolsas de la compra en la mano. Cuando el pequeño lleva un arnés de seguridad puedes evitar más fácilmente este tipo de situaciones, que en algunos momentos pueden tornarse muy peligrosas.

El arnés de seguridad, de hecho, puede ser aún más útil si estás sola con tu pequeño en un lugar con mucha gente (por ejemplo en un centro comercial), o en un aparcamiento lleno de coches. Puede ser adecuado para tratar de mantenerlo seguro, y estar tú algo más tranquila/o cuando sales solo con él fuera de casa.

Algunas desventajas del uso de arnés de seguridad

También existen expertos que coinciden en señalar que el uso de este tipo de herramientas pueden no ser del todo recomendables para los bebés, especialmente si el momento escogido para empezar a usarlos no es en realidad el adecuado.

Por ejemplo, puede ocurrir que el niño aún no esté preparado para andar, y con el uso del arnés de seguridad, puede terminar causando otros problemas.

Por otro lado, algunos especialistas alertan de que el niño puede terminar dependiendo del arnés para caminar, dado que incorporar un elemento externo a la hora de que el pequeño camine, puede modificar su estructura corporal y motora.

¿Son entonces adecuados?

La clave no está en si el uso del arnés de seguridad sea o no adecuado, sino que lo más importante es tener presente en qué momento se utiliza. Así, es más recomendable empezar a usarlo cuando el niño comienza a andar por sí solo, o al menos a intentarlo. 

Y, además, lo mejor es tratar de usarlo de forma moderada, lo que ayudará a evitar que el bebé se acostumbre siempre a andar con esta ayuda externa.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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