A debate

Auriculares antiruido para bebé, ¿son perjudiciales?

Amortiguan el ruido excesivo con el objetivo de evitar que este tenga un impacto negativo en la audición del pequeño, pero no existe un consenso definitivo sobre si su uso es recomendable o no.

De un tiempo a esta parte se han puesto de moda los auriculares antiruido para bebés y niños pequeños. Básicamente, son cascos que cubren todo el pabellón auditivo, pero que sirven para todo lo contrario de los que tenemos en mente porque no van enchufados a ningún dispositivo electrónico. Son algo así como unas orejeras contra el ruido en vez de contra el frío. 

Como padres, es nuestra obligación preguntarnos antes de comprar productos que puedan afectar a la salud de nuestros hijos preguntarnos si hay contraindicaciones de uso. Y eso es lo que hemos hecho en el caso de los auriculares antiruido. La falta de información al respecto es notable, y por ende el consenso médico, ya que el tema no se ha abordado en estudios científicos fiables hasta la fecha. 

Lo que escuchan los bebés

Lo que dicen los expertos médicos en general es que se utilice el sentido común y la lógica. Esto es, de igual forma que no exponemos a los niños al sol por mucha crema protectora que lleven, tampoco deberíamos hacerlo al ruido por el hecho de que pueda limitarse el impacto de este con unos cascos. 

Para entender este argumento es necesario saber antes que el oído de los bebés no difiere del de un adulto porque los bebés normoyentes escuchan igual que cualquier otra persona sin problemas de audición. Esto se debe a que su oído interno está completamente formado desde el tercer mes de vida intrauterina. 

Dicho esto, para poder entender desde un punto de vista lógico si es recomendable o no usar auriculares antiruido en ellos, hay que pensar en las consecuencias que tiene una exposición prolongada al ruido en uno mismo. Un concierto, una noche en la discoteca, unas fiestas populares o cualquier otra situación similar deja secuelas inmediatas en la capacidad auditiva que serán mayores o menores dependiendo no solo de la intensidad del sonido, sino también del tiempo que se prolongue la exposición al mismo. 

Exposición prolongada al ruido

La diferencia entre autoexponerse a dicho nivel de ruido y hacerlo con un bebé radica en que el adulto lo hace por gusto -o por necesidad si está trabajando-: considera que le merece la pena hacerlo, pero un bebé en ningún caso puede escoger hacer algo así por gusto. Ni sabe dónde está. 

A este planteamiento, hay que añadir las advertencias y recomendaciones que los distintos organismos médicos hacen al respecto de la audición. La OMS señala que las prácticas auditivas perjudiciales, entre ellas el uso incorrecto de auriculares, provoca pérdidas de audición en millones de personas en todo el mundo entre los 12 y los 35 años de edad, mientras que el Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría, en un documento publicado en 2019, es muy claro en determinados aspectos.

Sirva como ejemplo la siguiente afirmación: “Existen 0% de posibilidades de recuperar la audición cuando se pierde. La capacidad de oír es imposible de recuperar. Los sonidos muy altos dañan partes del oído que no se regeneran. 15 minutos a 115 db pueden causar pérdida auditiva. El volumen es una de las causas principales de pérdida de audición. Muchos aparatos reproductores de música (incluidos los móviles) llegan a esta máxima potencia. Para hacerse una idea: una motosierra a una distancia de un brazo sería más o menos el equivalente a ese volumen”. 

Consejos para evitar problemas de audición

Para evitar este tipo de consecuencias graves, en el mismo documento se dan pautas para escuchar música de manera adecuada que son aplicables tanto a los niños como a los adultos: mejor los cascos que los auriculares que penetran en el oído, la regla de 45 minutos de música y 15 de descanso, o la de no escuchar música con auriculares más de 60 minutos seguidos a más del 60% de la capacidad máxima del volumen del dispositivo que se use, son tres de los consejos.

En definitiva, no se puede afirmar que los auriculares antiruido sean perjudiciales para un bebé o niño pequeño, pero sí que lo son las situaciones que llevan a los padres a ponérselos en sus oídos para reducir el impacto del ruido. Por lo tanto, la recomendación a modo de conclusión sería, en base a la opinión de los expertos, la de evitar a toda costa situaciones en las que estos sean necesarios. 

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