Leguaje de signos

Baby Sign: en qué consiste

Este método de comunicación para niños a partir de los seis meses es una una fase previa al desarrollo del lenguaje verbal que potencia el desarrollo motor en los pequeños además de facilitarles el entendimiento con sus padres de una forma temprana sin necesidad de recurrir tanto al llanto.

Baby sign
Baby sign (Foto: iStock)

Si eres de esas personas que están pendientes de las redes sociales y sueles seguir las recomendaciones que hacen algunas influencers y celebrities sobre su experiencia con la maternidad, es probable que hayas visto últimamente a varias, como por ejemplo Laura Escanes, el lenguaje de signos para bebés. De origen anglosajón, se conoce esta técnica también por su nombre en inglés, baby sign, en cuya historia profundizamos hace unos días, y son cada vez más padres las que se animan a aprenderla primero y ponerla en práctica con sus hijos después. Te contamos qué es y por qué está cogiendo tanto impulso. 

Como su propio nombre indica, el lenguaje de signos para bebés es una herramienta de comunicación que se utiliza como paso previo al desarrollo del habla con los niños a partir de los seis o siete meses. Es una evidencia que las manos son la primera forma de comunicación que los bebés descubren y utilizan después del llanto y los gestos de la cara, pero no siempre es fácil de entender por esta doble vía qué es lo que desean. Es ahí donde entra en acción el baby sign, una herramienta mucho más certera que el llanto porque cada gesto que se le enseña al bebé a hacer con las manos tiene un significado exclusivo. Esto, además de fortalecer el vínculo entre padres e hijos, mejora la comunicación entre ambas partes sin necesidad de tener que adivinar qué es lo quiere el pequeño, lo cual evitará muchas frustraciones tanto en los adultos como en los recién nacidos. 

Los niños aprenden por imitación, de manera que les resulta relativamente sencillo entender en qué consiste la herramienta de comunicación que sus padres quieren enseñarles, y no hay ninguna evidencia científica que apunte a un retraso en el habla por el hecho de comunicarse con signos, que es una de las primeras dudas que suelen venir a la mente cuando se escucha o lee por primera vez sobre este método. Es más, muchos expertos coinciden en la mejora de sus habilidades motoras, lo cual afecta de manera positiva a la capacidad de hablar. 

Cómo emplear este método con tu hijo

Vanessa Viaji, instructora certificada en lenguaje de signos para bebés y fundadora de "Háblame con las Manos”, explica en su página web la importancia que tiene para la eficacia del método el hecho de que se empiece a enseñar pronto a los pequeños, en cuanto su cerebro está preparado:  “Cuanto antes se empiece a enseñar, antes empezará su bebé a hacerlos y más vocabulario aprenderá. El momento indicado es entre los seis y ocho meses, ya que es el momento en el que el cerebro de su bebé empieza a desarrollar la memoria a largo plazo y su psicomotricidad fina”. 

Para que lo aprendan, basta con decir la palabra al mismo tiempo que se ejecuta el signo que significa dicho concepto en lenguaje de signos. Inmediatamente después, es recomendable ofrecerle aquello que hayas mencionado para que lo asocie, y cuantas veces se repita el signo, ya sin apoyo verbal, lo ideal es hacerlo en clave positiva, con una sonrisa. Poco a poco, verás como el pequeño va dando forma al gesto, cada vez con más exactitud, pero es importante premiar su esfuerzo esas primeras veces en las que le costará un poquito más reproducirlo.

Como en cualquier otro ámbito del desarrollo, cada niño tiene su ritmo, de manera que no hay que alterarse ni preocuparse si se da un caso en el que cueste más tiempo del habitual aprenderlos. Como tiempo medio estimado, los diez meses es el punto de inflexión en el que un bebé ya puede devolver algún signo a sus padres. “Los estudios sí indican que alrededor de los 10 meses los bebés muestran los primeros signos de interés por comunicarse y suele ser el momento en el que el bebé comienza a realizar signos. Este momento también dependerá de con qué frecuencia los padres utilicen los signos, al igual de la cantidad de vocabulario que se utilice”, explica Vanessa Viaji. 

Pero antes de enseñárselo al niño, evidentemente, tienen que aprender a manejarlo los padres. No es difícil, ni mucho menos, pero lo ideal es conocer bien el máximo número de signos posible. No basta con aprenderse los cuatro o cinco más útiles, sino que la documentación y la formación son dos aspectos fundamentales para poner en práctica el Baby Sign.

Lo primero se puede hacer con libros que tratan el tema en exclusiva, incluida una pequeña selección en castellano de la que forma parte “Lengua de signos para bebés”, escrito por la educadora e intérprete de lengua de signos Ruth Cañadas, y lo segundo mediante cursos específicos en Baby Sign. El equipo de Háblame con las manos lo estructura en seis sesiones con un workshop de introducción previo, y la propia Ruth Cañadas también imparte formación en esta herramienta de comunicación para bebés. Además, para repasar o aprender los signos más habituales, también puedes recurrir a Youtube; en concreto, a canales especializados en educación como el del neuropsicólogo Álvaro Bilbao

La eficacia del Baby Sign se prolonga durante muchos meses si se empieza a trabajar desde el medio de año de vida del pequeño, ya que no será hasta los dieciocho meses, como mínimo, cuando empiece a ser capaz de reproducir palabras concretas para comunicarse. Por lo tanto, durante un año entero se habrá estimulado en él tanto habilidades sociales como motoras gracias al lenguaje de signos, que además pervivirá con el lenguaje hablado durante otra etapa extensa hasta que el desarrollo del habla esté ya en fase avanzada. 

Vídeo de la semana

Continúa leyendo