Seguridad del bebé

Bebés a contramarcha en el coche: todo lo que debes saber

Cada vez más expertos en seguridad recomiendan que, en realidad, tanto los bebés como los niños pequeños vayan a contramarcha cuando viajan en coche, por ser la opción más segura.

Fue en el año 2011 cuando la Academia Estadounidense de Pediatría recomendaba que los niños viajasen en asientos de automóvil orientados hacia atrás, y que además lo hicieran hasta, al menos, los 2 años de edad, aumentando en un año las recomendaciones iniciales. Lo que en aquellos momentos supuso cierta controversia, especialmente entre muchos padres, que no entendían bien cómo el pequeño podía ir cómodo de esa forma a medida que crecía de tamaño.

Y puso de manifiesto el desconocimiento que, al menos hasta el momento, existía respecto a la posibilidad de que los bebés, y niños pequeños, vayan a contramarcha en el coche. Y es que de acuerdo a la mayoría de expertos en seguridad, la recomendación sobre los asientos de automóvil orientados hacia atrás requiere, en realidad, de una campaña de concientización pública. 

Solo basta con visualizar algunos de los vídeos de seguridad que las principales asociaciones de seguridad publican a la hora de indagar acerca de cómo responde un determinado vehículo frente a un accidente automovilístico, y comprobar cómo se mueven los maniquíes colocados en su interior, para percatarnos de que, en realidad, para un bebé -o niño pequeño- no es nada seguro ir a favor de la marcha.

Los accidentes automovilísticos continúan siendo la principal causa de muerte entre los niños, aunque es cierto que, en los últimos años, este tipo de accidentes ha disminuido en los últimos años.

De acuerdo a una investigación publicada hace algunos años, los bebés, los niños pequeños y los niños un poco más grandes están más seguros cuando viajan a contramarcha, teniendo hasta un 75 por ciento menos de probabilidades de morir o de sufrir lesiones graves en un choque.

De ahí que, en realidad, la recomendación de los 2 años indicada por la AAP americana hace algunos años no debe tomarse como una fecha límite, sino más bien como una guía para ayudar a los padres a decidir cuándo hacer la transición, y cuándo deberían cambiar la orientación de la silla.

En nuestro país, y en Europa en general, hasta la entrada en vigor de la nueva normativa i-Size permitía que los niños fueran orientados hacia la marcha a partir de los 9 kilogramos (alrededor de los 10 meses). Pero, con la llegada de la conocida como normativa i-Size, no solo se amplió hasta los 15 meses, sino que, además, recomendaban llevarnos a contramarcha, siempre que fuera posible, hasta al menos los 4 años de edad (como ocurre, por ejemplo, en países como Suecia).

¿Por qué es más seguro que los bebés y los niños viajen a contramarcha?

Es evidente que todos los padres desean que sus hijos estén lo más seguros posible, durante el mayor tiempo posible. Y esto se extiende, además, a los viajes en coche, donde los sistemas de retención infantiles son vitales para garantizar que los niños estén protegidos, de forma total y completamente segura, en caso de sufrir un accidente en carretera.

Los resultados obtenidos por la mayoría de las investigaciones publicadas hasta el momento son claras en este sentido: mantener a un niño en un asiento orientado hacia atrás - a contramarcha- es la opción más segura.

Y aunque, por el momento, solo se trata de una recomendación (y no de una obligación marcada por la normativa), los padres tienen la capacidad legal de dejar que los bebés más grandes, y los niños pequeños, vayan orientados hacia adelante. Es decir, por ahora la normativa solo ofrece una recomendación, y no una obligación, aún a pesar de que muchas de las pruebas han demostrado que es una opción evidentemente más segura.

En este sentido, siempre y cuando el sistema de retención sea utilizado de forma correcta, ir a contramarcha es tremendamente efectivo para prevenir lesiones, al apoyar completamente la cabeza y el cuello del niño en caso de un choque. Si tenemos en cuenta que los bebés tienen cabezas relativamente grandes, y cuellos débiles, esto es particularmente importante, puesto que en caso contrario, tendrían un riesgo mayor de sufrir lesiones graves dado que la cabeza y el cuello no son “compatibles”.

De esta forma, ir a contramarcha sostiene la cabeza y el cuello del niño en choques frontales severos, mucho mejor que cuando van orientados en dirección a la marcha. Y para muestra una recomendación: Britax, líder de seguridad y de reconocida experiencia en el sector, recomienda mantener a los niños en un sistema de sujeción orientado hacia atrás la mayor parte del tiempo posible.

¿Hasta qué edad es recomendable que vayan a contramarcha?

Si tenemos en cuenta la recomendación principal de los expertos de seguridad en este sentido, en realidad lo más aconsejable es que el niño vaya a contramarcha todo el tiempo que sea posible.

Debemos tener en cuenta que, ahora, para clasificarlos no se utiliza el peso y la edad (como ocurría hasta hace bien poco), sino que se utiliza la talla.

¿Qué es necesario?

Además de una silla compatible con la orientación hacia atrás (silla de seguridad a contramarcha), es necesario que el vehículo donde la vayas a instalar disponga de sistema de fijación ISOFIX con un anclaje extra en la parte de atrás del asiento, o en el suelo. Por suerte, ya se encuentra disponible no solo en muchos vehículos, sino particularmente en todos los coches nuevos.

Por otro lado, los vehículos que dispongan de esta opción deberán llevar la etiqueta i-size, cuyo nuevo estandar europeo de homologación de sistemas de retención infantil (el conocido como ECE R-129), comenzó desde su entrada en vigor a sustituir progresivamente al existente hasta el momento.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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