Salud del bebé

Cólico, disquecia y estreñimiento: aprende a diferenciarlos

Es muy común que los bebés recién nacidos sufran ciertas molestias digestivas. Los pediatras sabemos que la mayoría serán trastornos funcionales que mejorarán con el tiempo. Pero, ¿qué debes saber sobre ello?

En un bebé de pocas semanas que no puede comunicarse con nosotros, salvo expresando sus molestias con un llanto intenso, es común que los padres o incluso los profesionales confundamos algunas situaciones y también puede darse el caso de que se manifiesten varias en el mismo niño. Veamos algunos ejemplos.

Cólico, disquecia y estreñimiento
Foto: Istock

Alejandra tiene tres semanas de vida. Como alimento recibe lactancia materna exclusiva. Va ganando peso todas las semanas, elimina orina y heces con regularidad y la primera revisión con su pediatra fue completamente normal. Su madre refiere que siempre ha sido un bebé tranquilo pero que lleva llorando un par de días, de forma invariable, a eso de las siete de la tarde. Los episodios de llanto duran hasta dos horas y el primer día, cuando la llevaron a urgencias del hospital porque no paraba de llorar, se calmó y se quedó dormida en el coche. 

Esto es un caso clásico de cólico del lactante. Suele tratarse de bebés de pocas semanas, generalmente las molestias empiezan a las tres semanas de vida y suelen durar hasta los 3 meses, aunque puede haber variaciones en cada niño. El bebé empieza con molestias, sobre todo a última hora de la tarde, con llanto intenso, estirando y encogiendo las piernas, se ponen muy rojos de tanto llorar y con el abdomen hinchado y duro cuando lo palpamos.

El cólico del lactante no tiene un tratamiento cien por cien efectivo demostrado científicamente. Como suele ocurrir en estas situaciones hay muchos remedios que pueden ayudar y, básicamente se trata de dar con el que le vaya bien a tu bebé. Solemos empezar con probióticos, a veces jarabes de simeticona, calor local, masajes, sesiones de fisioterapia, porteo…

Marta tiene doce días de vida. Como alimento recibe lactancia materna. Perdió peso los primeros días de vida, que es lo que suele ocurrir en todos los bebés, pero hoy en la primera revisión del pediatra, ha recuperado el peso del nacimiento y con una propina de 100 g. Está activa y con buen color.  Sus padres le comentan al médico que está estreñida: “Lleva tres días sin hacer deposición, se pone roja, con la barriga hinchada, apretando fuerte, fuerte pero la pobre no consigue hacer caca…ayer ya hizo pero era líquida…”.

Esto es un caso de disquecia del lactante. La disquecia es un trastorno funcional típico de las primeras semanas de vida. Básicamente consiste en que el bebé no es capaz de coordinar contraer el abdomen y relajar el esfínter a la vez para que puedan salir las heces. A la vez que “aprieta la barriga” contrae el esfínter anal y por eso se pone tan rojo y con el abdomen tan tenso. Después de varios intentos y tras varios días consigue relajar el esfínter y eliminar las heces, pero éstas son líquidas, lo normal en un bebé, no son heces duras o secas y ésa es la diferencia fundamental con el estreñimiento. Se deben evitar tratamientos laxantes en el caso de disquecia porque no van a mejorar la situación. También suele haber episodios de cólico del lactante.  

Yo suelo decir en la consulta que estas dos situaciones son “dos patas del mismo banco” ya que ambas son trastornos funcionales que mejorarán con el tiempo, suele haber problemas con los gases, dificultad para eliminarlos o episodios de llanto intenso con el abdomen contraído y el tratamiento es similar. Volveremos a recurrir a probióticos, calor, masajes, porteo…Es importante recalcar que las infusiones, aunque muy usadas, no tienen ninguna evidencia científica y no son recomendables.

Tratamiento del cólico del lactante
Foto: Istock

Juan tiene casi un mes. Como alimento recibe lactancia artificial con leche de fórmula. Acude a la revisión del pediatra, ha ganado peso y la exploración física es normal. Su madre comenta: “Es muy estreñido, hace cacas una vez a la semana y son como bolas, muy secas y duras. Además, le cuesta mucho expulsarlas, aprieta y aprieta y hasta se ha hecho sangre en el culete…”.

Esto es un caso claro de estreñimiento. El ritmo intestinal de cada bebé es variable, pero estar una semana sin eliminar heces es mucho. Si además las heces son secas, duras, tanto que producen fisuras en el esfínter anal con el consiguiente sangrado, está claro que debemos poner tratamiento. El estreñimiento suele darse más en bebés que están con lactancia artificial y en estos casos podemos probar con leches de fórmula antiestreñimiento, tipo digest o confort. Prácticamente todas las marcas cuentan con preparados de este tipo aunque os aconsejo que sea el pediatra quien os indique qué leche probar y, llegado el caso, qué tratamiento laxante os puede ayudar.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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