Salud infantil

Cómo afecta el sol a los ojos del bebé y niño pequeño

Aunque cuando hablamos de protección solar siempre pensamos en la protección de la piel del bebé y del niño pequeño, en muchas ocasiones nos olvidamos de los ojos, que también pueden sufrir las consecuencias de la sobreexposición, en ocasiones graves.

Cómo afecta el sol a los ojos del bebé y niño pequeño
Foto: Istock

El sol brilla en este hermoso mes de julio. Y aunque es cierto que las vacaciones de verano continúan siendo algo diferentes en comparación con otros años (como consecuencia de la actual pandemia de coronavirus en la que aún nos encontramos inmersos desde hace un año y medio), muchas familias disfrutan con sus bebés y niños pequeños de un día de playa o piscina.

Paseos al aire libre, salidas familiares o disfrutar de un rato de sol durante algunas horas cada día. Cualquier excusa es buena para pasar un momento divertido en compañía de los más pequeños. Pero, ¿estamos tomando las precauciones necesarias para proteger a los más pequeños del sol?

Aunque es común pensar siempre en la protección de la piel, debemos tener en cuenta que sus ojos son también muy delicados, por lo que es conveniente seguir una serie de pautas básicas para proteger los ojos del bebé del sol.

Cómo es la visión del bebé desde el nacimiento

El bebé recién nacido cuenta con una perfección muy básica de los diferentes objetos y personas que lo rodean, pero ve. Sus ojos, todavía, son muy frágiles, por lo que no deben exponerse a demasiada luz.

De hecho, la visión se adquiere poco a poco, de forma gradual. Así, de la misma manera que el niño aprende a gatear y posteriormente a andar, y a hablar, también hará lo propio con ver. No obstante, la visión del bebé progresa muy rápidamente:

  • Al nacer: La visión del recién nacido es extremadamente imprecisa y borrosa. Esto significa que no es capaz, por momentos, de distinguir ningún color, solo matices de grises.
  • 1-2 meses: El niño solo puede ver a una distancia máxima de 30 centímetros. Sí es capaz de reconocer la voz tanto de su mamá como de su papá, asociándola con su rostro. No obstante, el resto del tiempo, la visión continúa siendo borrosa.
  • 3-6 meses: El niño ya es capaz de diferenciar los colores primarios. Además, reconoce cada vez mejor a sus padres, y su mirada se mueve más fácilmente de un punto a otro.
  • A partir de los 6 meses: Su visión es cada vez más clara y nítida. De hecho, a esta edad el niño es capaz de coger objetos y diferenciar formas. También puede distinguir claramente entre familiares y extraños.

El ojo del bebé es mucho más frágil que el de un adulto

Protegiendo los ojos del niño del sol
Foto: Istock

Aunque es cierto que el ojo de un recién nacido es receptivo a la luz, también es muy sensible, no soportando demasiada intensidad. Es más, tanto su funcionamiento como la propia recepción del sol en el ojo no tienen, en realidad, el mismo impacto en un adulto que en un bebé o niño pequeño.

En el caso del adulto, por ejemplo, los rayos ultravioleta (UV) son absorbidos por el cristalino y la córnea. Mientras que, en el niño, los rayos ultravioleta penetran mucho más profundamente, llegando incluso a alcanzar la retina. Debido a ello, no son capaces de filtrar la luz, en especial los rayos ultravioleta nocivos. Y su cristalino aún es perfectamente transparente.

De esta manera, cuando el niño tiene menos de 1 año de edad, el 90 por ciento de los rayos ultravioleta no son filtrados adecuadamente. Y, entre 1 a 2 años de edad, algunos rayos ultravioleta continúan llegando al 60 por ciento de la retina, lo que todavía sigue siendo peligroso para la salud de los ojos de los más pequeños. De ahí que la sobreexposición de los niños al sol pueda causar mucho daño, y no solo en su piel.

¿Cómo afecta el sol a la salud de los ojos de los bebés? Consecuencias irreversibles

Al igual que ocurre en la piel, las reacciones nocivas del sol provocadas en los ojos pueden ocurrir y surgir años después, y aparecer de distintas formas:

Queratitis

Consiste en una infección de la córnea, la membrana externa que cubre el ojo. Se trata de una infección que suele estar relacionada con el uso de lentes de contacto, por un impacto recibido al nivel del ojo, o, como en este caso, por una sobreexposición solar.

Básicamente, surge cuando la córnea se ha dañado considerablemente. Se manifiesta con enrojecimiento en los ojos. 

Ojos secos

Constantemente producimos lágrimas. De forma natural, se extienden por la superficie del ojo cada vez que parpadeamos, y luego son evacuadas a través de los conductos lagrimales, hacia las cavidades nasales. 

Cuando el niño o el adulto sufre de ojo seco significa que presenta un déficit o incluso la ausencia de lágrimas. En estos casos, tanto el sol como el calor son la causa.

Oftalmía

Consiste en la presencia de una enfermedad inflamatoria del ojo, ya sea conjuntivitis o la inflamación de todo el ojo. En este caso, la córnea se quema como resultado de una exposición excesiva de los ojos al sol.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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