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Contaminación

¿Cómo afecta la contaminación a la salud del recién nacido?

Un proyecto de investigación sobre el impacto de la contaminación que lleva 20 años en activo ha encontrado que la polución afecta al peso del recién nacido, al desarrollo y la capacidad pulmonar y al rendimiento cognitivo del niño.

bebé recién nacido
Fuente: Pixabay

El cielo se tiñe de gris con demasiada frecuencia en muchas de las ciudades de España, el aire pierde la calidad que le caracterizaba antaño y penetra en nuestros alvéolos pulmonares para retirar las altas cantidades de CO2 y suministrar el imperioso oxígeno a la sangre que recorre nuestro cuerpo.

Este proceso, que se repite incesantemente en nuestro organismo, es cada vez más estudiado por científicos y expertos en materia ambiental que encuentran, en la cada vez más preocupante contaminación, un motivo de alarma que daña nuestra salud y la de los más pequeños.

El proyecto INMA

Uno de estos proyectos de investigación recibe el nombre de INMA – Infancia y Medio Ambiente, está coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), y estudia el papel de los contaminantes ambientales durante el embarazo y el inicio de la vida, así como sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil.

El origen de esta propuesta está en los estudios comenzados en 1997 en Ribera d’Ebre y Menorca, así como otro iniciado en 2000 en Granada. Estas tres investigaciones con voluntarios fueron la base para ampliar en los dos años siguientes un nuevo programa mucho más grande que incorporaba otros cuatro lugares de seguimiento: Asturias, Guipuzkoa, Valencia y Sabadell.

Europa cuenta con estudios de este tipo todavía mayores: por ejemplo, en Finlandia continúan activas las investigaciones con personas nacidas en los años sesenta y ochenta y en el Reino Unido los hijos estudiados ya son padres de nuevos voluntarios.

INMA suma un total de 20 años de investigación, con más de 3.700 madres y 3.700 hijos voluntarios monitoreados en estas siete localizaciones del país para relevar el impacto de la contaminación. Por el momento, ya tienen dos resultados concluyentes: por un lado, la afectación en el tamaño del bebé cuando nace y por otro, el desarrollo de la función pulmonar y cognitiva.

Los bebés son más pequeños

Uno de los primeros hallazgos resultantes del análisis a los voluntarios fue que los bebés cuyas madres vivían en zonas con un aire más contaminado pesaban menos y tenían un tamaño menor al nacer. Señalan los expertos que esta relación entre contaminación y tamaño fue aún más evidente en las embarazadas que pasaban más tiempo en casa.

Este trabajo científico del proyecto INMA fue publicado en la revista Environmental Health Perspectives donde consta que el equipo evaluó la exposición a dióxido de nitrógeno y benceno de las embarazadas para después comparar las medidas de los pequeños al nacer.

“Descubrimos que los niños de las madres de zonas más contaminadas llegaban a pesar en promedio 70 o 80 gramos menos que los de la misma ciudad en zonas menos contaminadas”, detalla Jordi Sunyer, uno de los autores del trabajo científico y primer director del proyecto INMA. Indica además, que estos datos no responden a las diferencias sociales porque “la mayoría de la gente en las áreas más contaminadas tenía una mejor educación y más oportunidades de una mejor vida”, asegura.

Retraso en el desarrollo de los pulmones

Y no es el único informe publicado: la revista Thorax recoge otro descubrimiento que repercute en la función pulmonar de los niños que ya iban a preescolar. Esta vez, encontraron un nexo de unión entre la contaminación y un déficit en el desarrollo de los pulmones: “Vimos que había un cierto retraso en cómo maduraban estos pulmones vinculado a la contaminación atmosférica”, informa el investigador Jordi Sunyer.

Para evaluar las incidencia de la polución, los expertos han ido dotando a lo largo de los años a las madres y a las niñas y niños de distintos sistemas y herramientas para recoger las muestras: captadores de contaminación en las mochilas del cole, aspiraciones del polvo de los colchones de sus casas, medidores en las ventanas, relojes para medir pulsaciones, cinturones que monitorean su actividad física y las horas de sueño, etc.

Algunos problemas cognitivos

La información más relevante se obtiene en base a los cuestionarios, que permiten a los investigadores obtener información de su alimentación, sus hábitos y su desarrollo mental. Cuando estudiaban su cerebro a partir de los cuatro años y a través de los juegos de ordenador, el equipo encontró el tercer gran hallazgo: la mayor exposición a contaminación por dióxido de nitrógeno, principalmente durante el embarazo y en menor medida tras el parto, se asocia con una función atencional deficiente en niños de 4 a 5 años.

Este estudio fue publicado en Environmental International y constata que la contaminación está relacionada con la función atencional, la memoria, el desarrollo mental y la motricidad de los voluntarios del estudio. Sin embargo, parece que no altera las áreas de los TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), autismo, depresión, ansiedad y agresividad.

En la actualidad, el proyecto INMA sigue en marcha y está centrado en medir la correlación de la contaminación con posibles patologías cardiovasculares como la obesidad infantil. A la espera de los resultados, la realidad patente nubla el optimismo y despeja las dudas sobre la necesidad de un compromiso global para reducir la contaminación y preservar el medio ambiente para el día de mañana, volver a respirar tranquilos.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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