Dermatitis

¿Cómo es la piel del bebé según la estación del año?

La piel de los bebés es más delicada que la nuestra. Por ello, debemos prestarle atención y estar alerta ante cualquier cambio que se produzca. Los cambios de temperatura son uno de los principales factores que pueden determinar la aparición de diferentes tipologías de lesiones, te contamos cuáles pueden ser.

piel del bebé
Fuente: Depositphoto

La piel de los niños en general, y en especial la de aquellos con dermatitis atópica, es más sensible a los cambios de temperatura y a las características del tiempo de las diferentes estaciones del año. Esto es debido principalmente a que su piel es más fina e inmadura. Con el paso de los años, coge grosor y por tanto, no es tan vulnerable frente a los ataques externos.

"Los cambios de temperatura son uno de los principales factores que pueden determinar la aparición de diferentes tipologías de lesiones en la piel que pueden desencadenar en un brote de dermatitis atópica o eccema", explican desde la línea de productos para la piel del bebé Multilind. Habitualmente la dermatitis atópica empeora en otoño e invierno y mejora con el calor del verano, pero en cada una de las estaciones son necesarios unos cuidados específicos.

Características especiales de la piel de los bebés

La piel de los bebés tienen unas características especiales que debes conocer:

  • Su capa córnea (la más externa de la piel) es más fina. Esto provoca que su piel sea más permeable y que haya que poner especial cuidado en utilizar productos suaves, especiales para bebés y que no contengan tóxicos.
  • Unión dermo-epidérmica. La dermis y la epidermis son dos capas diferentes de la piel. Conforme el bebé vaya creciendo estas capas estarán más conectadas, pero al principio de la vida esta separación hace que su piel sea más frágil (por ejemplo, se descamará más fácilmente si le ponemos un esparadrapo).
  • El número de melanocitos (células encargadas de la pigmentación de la piel) es menor de lo normal, por eso los niños hasta los tres meses son más claritos.
  • Además, la piel es más vulnerable ante la radiación solar, por lo que hay que tener mucho cuidado en no exponerlos al sol el primer año de vida y, más adelante, hacerlo siempre con factor SPF 50.
  • Las glándulas sudoríparas no funcionan a pleno rendimiento. Por eso, cuando los bebés sudan demasiado, se producen erupciones cutáneas.

¿Cómo cambia en primavera?

Suele ser la época del año más temida para las personas alérgicas. Es el momento en el que se produce la polinización de numerosas especies vegetales y los niveles de polen incrementan. Aunque con la llegada del buen tiempo los brotes de atopia pueden mejorar, no es extraño que tu pequeño siga notando picor en la piel, ya que los pólenes pueden depositarse sobre ella y castigarla. Para que el momento del descanso sea más placentero, el baño a última hora del día con agua templada puede ser una buena idea.

La dermatitis mejora en verano

La exposición al sol tiende a mejorar la dermatitis atópica, con lo que muchos niños suelen tener la piel mejor en esta estación del año. Sin embargo, no podemos olvidar aclarar correctamente la piel al salir del agua del mar o de la piscina para eliminar la sal y el cloro de la piel; y terminar con la crema hidratante adecuada.

En verano, se producen también cambios de temperatura por la presencia de aires acondicionados y por la sudoración. Ambas situaciones son capaces de desencadenar la aparición de lesiones típicas de un brote de atopia en verano.

Ten cuidado con el estrés de otoño

Si tiene piel atópica, es importante mantener la hidratación con productos específicos para pieles sensibles con el fin de prolongar el tiempo sin brotes.

  • Ponerle ropa de abrigo antes de tiempo le hará sudar y facilitará un brote en su piel. Además, debes huir de vestirle con tejidos sintéticos y cortar las etiquetas de sus prendas para evitar la aparición de irritaciones y rojeces.
  • El inicio escolar y con él las rutinas y las nuevas situaciones puede provocar tensión y estrés, cosa que también afectará a su piel.

Hidrata mucho su piel en invierno

Intensifica los tratamientos y cuidados de su piel ya que el frío predispone a su sequedad y por eso es la época del año en la que se producen más brotes atópicos.

Evita el exceso de abrigo, la ropa ajustada y una calefacción muy fuerte o que reseque mucho el ambiente para mantener los brotes de la piel atópica del algunos niños y bebés a raya y también evitar posibles irritaciones durante el invierno.

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