Salud visual

Cómo proteger los ojos del bebé y del niño pequeño en verano

La exposición solar directa es muy peligrosa no solo para la piel del bebé, sino también para la salud de sus ojos. Por ello, es esencial seguir una serie de pautas y consejos básicos para mantenerlos debidamente protegidos.

Cómo proteger los ojos del bebé
Foto: Istock

Al igual que la protección de la piel, cada vez que vamos a la playa o a la piscina con el bebé o con el niño pequeño, o incluso cuando simplemente paseamos y pasamos un rato al aire libre con ello, no debemos olvidarnos de algo importante: la protección de sus ojos.

Esto es debido a que, como ocurre con la piel, los rayos ultravioleta del sol son igual de dañinos para los ojos, especialmente para los bebés y los niños pequeños. Ya sea en el mar o en la montaña, tanto en verano como en invierno, es imprescindible hacer todo lo posible para protegerlos al máximo. 

Y, a diferencia de lo que podríamos llegar a pensar en un primer momento, no basta con escoger unas gafas de sol adecuadas. También es de vital importancia seguir una serie de pautas básicas que ayuden.

Rayos ultravioleta: consecuencias a largo plazo

Una protección deficiente de los rayos ultravioleta de los ojos puede tener consecuencias dramáticas a corto plazo, como por ejemplo podría ser el caso de las quemaduras en la retina.

Pero, como advierten los especialistas, descuidar la protección de los ojos de los más pequeños también puede acabar teniendo efectos catastróficos a largo plazo. Entre ellas, la aparición de las cataratas, las cuales, para ser tratadas debidamente, requieren de cirugía. 

Las cataratas consisten en una afección visual que corresponde a una opacidad de todo o parte del cristalino, lo que origina una disminución de la agudeza visual en general bilateral, casi simétrica, de evolución lenta, la cual suele originar también cierto malestar a la luz. Cuando evoluciona, puede provocar ceguera total.

De ahí que proteger mal a nuestro hijo de los rayos ultravioleta, desde una edad temprana, significa aumentar el riesgo de desarrollar cataratas en la edad adulta, entre otras enfermedades de los ojos. 

Es más, como ocurre con la piel, antes de que el niño cumpla el primer año, un bebé nunca debe ser expuesto a la luz solar directa, de manera que siempre debe permanecer protegido, a la sombra.

Consejos útiles para proteger los ojos tanto del bebé como del niño pequeño

Protegiendo la salud de los ojos del bebé en verano
Foto: Istock

Mantener y seguir una serie de pautas básicas serán de gran ayuda a la hora de proteger los delicados ojos del bebé. Por otro lado, cuando el niño es un poco mayor, los padres deben enseñarle las acciones simples que deben llevar a cabo por sí solo, y explicarle las consecuencias si no las lleva a cabo.

Como veremos a continuación, es fundamental el uso de un par de gafas de sol diseñadas para niños, preferiblemente compradas en un óptico. El uso de una gorra ancha con visera ayudará también a proteger los ojos del niño, especialmente si es de color claro.

También es de vital importancia mantener al pequeño a la sombra todo cuanto sea posible, especialmente si se trata de un bebé menor de 1 año de edad. 

Igualmente, los expertos aconsejan lavar los ojos del bebé con regularidad, con la ayuda de un suero fisiológico equilibrado con pH lagrimal, lo que ayudará a eliminar posibles granos de arena o cualquier otro resto de impurezas.

¿Qué gafas de sol debemos escoger?

Las gafas de sol no deben ser nunca escogidas a la ligera. Es conveniente evitar algunos productos, como las gafas de juguete. Y, además, es tremendamente importante privilegiar la protección sobre la estética.

Para niños de entre 3 meses de edad a 10 años, lo mejor es optar por gafas de sol especiales, las cuales se adaptan a sus necesidades. Eso sí, a la hora de garantizar la calidad de protección de las gafas que vayamos a comprar, debemos comprobar que cumplen los siguientes criterios:

  • Garantía de “protección UV estandarizada” tanto para UVA como UVB.
  • Buena filtración. Lo ideal son lentes de protección 100% UV.
  • Patillas blandas.
  • Cuerpo adaptado a la base de la nariz y detrás de las orejas. Esto significa que deben adaptarse perfectamente a la cara del bebé o niño, sin hueco entre la nariz y la montura de la gafa.
  • Cordón elástico para el soporte.
  • Complemento de caparazón de cuero para proteger el ojo en los laterales.
  • Lentes de cristal orgánico o de cristal.
  • Mención de la norma “CE”. Es decir, deben contar con la marca “CE” (Comunidad Europea). Nos indicará que las gafa han pasado el mínimo de calidad exigido.

Debemos recordar algo fundamental: el aspecto tintado de las lentes no garantiza en modo alguno la calidad de la protección. De hecho, las gafas de sol con lentes tintadas que no cuenten con filtro UV son aún más dañinas que sin protección, ya que, al reducir el deslumbramiento, la contracción acaba reflejando la pulpa, por lo que una lente no filtrante permitirá que pasen más rayos UV.

En cualquier caso, las gafas de sol de categoría 3 son ideales para niños, porque poseen una filtración solar variable que va del 83 al 92%. Y pueden usarse en el mar, en la montaña o en un entorno urbano a diario.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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