Primeros auxilios

Cómo realizar la reanimación cardiopulmonar en el bebé

Una reanimación cardiopulmonar consiste en una serie de compresiones (combinación de bombeo torácico) cuya finalidad es la de mover la sangre del corazón al cuerpo, mientras que la respiración boca a boca envía oxígeno a los pulmones. Si el bebé deja de respirar, no está recibiendo el oxígeno necesario para mantenerse con vida, y cuando esto ocurre su corazón también se detendrá pronto.

Cómo realizar la reanimación cardiopulmonar en el bebé
Foto: Istock

Conocida con el nombre de reanimación cardiopulmonar, consiste en un procedimiento que ayuda a salvar vidas, en el que se siguen una serie de pasos cuando una determinada persona no respira, no tiene pulso o es débil. Se trata de un procedimiento básico que implica la compresión del pecho con la finalidad de mantener la circulación sanguínea, induciendo a su vez la respiración artificial al soplar aire directamente en la boca de la víctima.

La reanimación cardiopulmonar (o RCP) en el niño, al igual que en cualquier otra persona independientemente de la edad que tenga, se lleva a cabo cuando el niño se encuentra inconsciente y no respira, o cuando jadea debido a asfixia, ahogamiento, paro cardíaco y muchas otras situaciones similares. 

Antes de realizar una reanimación cardiopulmonar en el niño

Es conveniente en un principio comprobar la capacidad de respuesta del niño. Para ello, es aconsejable tocarlo suavemente y gritarle para comprobar si hace algún tipo de ruido o se mueve. Es decir, debemos comprobar si el niño se encuentra consciente y respira. Otra opción útil es sacudirle o golpearle suavemente.

Si no existe respuesta, debemos pedirle a alguien que llame a urgencias. En este caso, es imprescindible no dejar nunca al bebé o al niño solo hasta que se haya realizado la RCP durante al menos dos minutos.

Luego debemos verificar la respiración. Para ello, debemos acostar al bebé boca arriba. Eso sí, si sospechamos que el pequeño pueda tener algún tipo de lesión en la columna vertebral, debemos pedir a dos personas que muevan al bebé para evitar que se le pueda torcer el cuello o la cabeza.

Con el bebé de espaldas, levanta la barbilla con la ayuda de una mano mientras empujamos su frente hacia abajo con la otra mano. Debemos observarlo, escucharlo e intentar sentir su respiración, manteniendo nuestro oído cerca de la boca y la nariz del niño. 

Realizando una primera respiración de rescate

Si no observamos, escuchamos o sentimos la respiración del bebé o del niño, debemos llevar a cabo una primera reanimación de boca a boca. Para hacerlo, tenemos que cubrir la boca y la nariz del bebé suavemente con su boca (o bien cubrir solo su nariz y tratar de mantener la boca cerrada).

Debemos mantener la barbilla del niño levantada, con la cabeza inclinada hacia atrás. Luego, dar dos respiraciones cortas (cada una debe durar alrededor de un segundo y hacerlo de tal manera que el pecho del pequeño se eleve). También es fundamental tener en cuenta que el bebé no necesita mucha cantidad de aire, únicamente un bocado. Debemos repetirlo al menos dos veces.

Realizando la reanimación cardiopulmonar al bebé

Después de haber llevado a cabo dos respiraciones de rescate, es necesario comprobar si el bebé responde. Nuevamente, observamos, escuchamos e intentamos sentir la respiración. Si todavía no responde, debemos comenzar las compresiones torácicas.

Para hacerlo, debemos colocar dos dedos sobre el esternón del niño. Mientras mantenemos una mano en la frente del niño con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás (con la finalidad de ayudar a que las vías respiratorias se mantengan abiertas), aplicamos 30 compresiones en el pecho con la ayuda de los dedos.

Consejos para realizar una RCP en el bebé
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Cada vez que se lleven a cabo, es fundamental dejar que el pecho del niño se eleve completamente. Es imprescindible que las compresiones sean muy rápidas y sin pausas. Así como contar las compresiones lo más rápidamente posible.

Después de acabar con las 30 compresiones, debemos proporcionarle al niño otras dos respiraciones más, y observar su pecho. Debería elevarse a medida que inhalamos aire en su boca. Nuevamente continuamos con una nueva RCP: para ello seguimos con otras 30 compresiones torácicas, seguidas de dos respiraciones, repitiendo este patrón durante dos minutos.

Después de esos dos mitos, si el bebé todavía no presenta sonidos respiratorios normales, no se mueve y no tose, es fundamental volver a llamar a urgencias. Luego debemos continuar repitiendo la RCP, con 30 nuevas compresiones seguidas de dos respiraciones, hasta que el bebé se recupere, o hasta que llegue la ayuda.

Si el bebé se recupera, lo colocaremos en la posición de recuperación: situándole boca abajo sobre su brazo con la cabeza ligeramente más baja que el cuerpo. Sostenemos su cabeza y cuello con su mano, manteniendo tanto la nariz como la boca despejadas mientras esperados a que llegue la ayuda. 

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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