Síntomas y causas

¿Cómo saber si el bebé está deshidratado?

El contexto, ya sea por el clima o por la salud del pequeño, su comportamiento y algunos síntomas físicos, son la mejor forma de saber si hay un problema de deshidratación.

Muchas personas se llevan las manos a la cabeza cuando se enteran de que los bebés no toman agua, por lo general, hasta el sexto mes de vida. 

Su primer pensamiento, lógicamente, es que las probabilidades de que se deshidraten son grandes porque efectivamente, los bebés tienen un porcentaje mayor de agua en su cuerpo que los adultos (alrededor del 80%) y su madurez, su adaptación en definitiva a las altas temperaturas, no es la de una persona mayor, ni siquiera la de un niño. Afortunadamente, la leche les mantiene hidratados y, al mismo tiempo, alimentados, cosa que el agua no hace, de ahí uno de los motivos por los cuales los expertos aconsejan no darles agua en esos primeros meses de vida, para que no les quite la sed y el hambre y tomen la cantidad de leche que necesitan.

Motivos de la deshidratación

Dicho esto, en los bebés, el calor es causa mayor de deshidratación, si bien esta no es la única, puesto que es una consecuencia que puede darse por un proceso vírico que le haya hecho vomitar reiteradamente o tener diarrea durante varios días. En los tres casos es fundamental vigilar que no dé síntomas de deshidratación. Lo normal, de hecho, es que la demanda de leche en estos casos del recién nacido sea considerablemente superior a la habitual. 

Más allá de este detalle, que es positivo porque indica que el bebé sabe que necesita beber y por eso lo demanda, hay otros síntomas que pueden estar asociados a la deshidratación: las fontanelas más hundidas que de costumbre, menos cantidad de pis de la que suele hacer -salvo que haya sudado mucho-, boca reseca, tanto la zona de los labios como de la lengua, somnolencia e irritabilidad, apatía y aletargamiento, y pérdida de peso, derivada de esa composición corporal rica en agua, que al producirse deshidratación baja su porcentaje en el organismo y eso provoca un descenso del peso, son las señales que pueden estar indicando que el pequeño está deshidratado.

Qué hacer

Algunas son compatibles con otras causas también, de ahí que no haya que alarmarse de forma innecesaria. Hay que valorar si el contexto -clima o enfermedad- apunta también en esa dirección y si no hay otros factores que puedan estar provocando esos síntomas en el bebé. Pero, en cualquier caso y ante la duda, es recomendable acudir al pediatra para que valore si realmente la deshidratación existe y se puede poner remedio cuanto antes a este problema que es grave.

Por tu parte, trata de mantener en todo momento bien hidratado al bebé, aumenta las tomas si es necesario, sobre todo en verano y si el bebé tiene menos de seis meses. Si los ha superado, el agua y una dieta rica en alimentos frescos y con alto porcentaje en agua -frutas y verduras- ayudará también a mantener al bebé correctamente hidratado.

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