Evita abrigar de más o de menos

¿Cómo vestir a un bebé en invierno?

Tan malo es llevarle menos abrigado de lo que corresponde, como hacerlo de más, de ahí que baste con que lleve una capa de más, siendo casi más importante prestar atención a los cambios bruscos de temperatura clásicos de esta época del año.

Niño abrigado
Niño abrigado (Foto: depositphotos)

¿Cuántas veces has visto por la calle a mamás y papás que llevan a sus hijos literalmente embutidos en ropa y accesorios cuando ellos van en manga corta por la calle? Seguramente, muchas. Y es comprensible hasta cierto punto porque al fin y al cabo les preocupa la salud de su pequeño. Además, esta de cómo vestir a un bebé en cada época del año, especialmente en invierno, es una cuestión sobre la que hay mucha desinformación provocada, o esa sensación nos da al menos, por el exceso poder que el boca a boca tiene en el mundo de la maternidad

Es curioso que algo tan sencillo genere tanta confusión, pero así es. Y por eso nuestra mayor aportación al respecto es responder de forma concisa y clara a la pregunta: un bebé debe vestir con una capa más de la que llevamos los adultos como norma general. El motivo es que no regulan tan bien el calor como nosotros, por lo que pierden rápidamente, y también porque no se mueven como lo hacemos nosotros, lo cual siempre conlleva que la sensación de frío sea menor. 

Pero, cuidado, hay alguna excepción para la respuesta que hemos dado: en el interior, si la calefacción está puesta, no hace falta abrigarle en exceso, y más si está tapado cuando duerme. Y es que este detalle es precisamente el que explica por qué hay excepciones también en el exterior: si el bebé va tapado en el interior de un saco, por ejemplo, eso ya cuenta como capa de abrigo, por lo que es necesario tenerlo en cuenta a la hora de vestirle. En este caso, puedes retirarle la capa más gorda si es un abrigo y así también irá más cómodo dentro de su capazo, bien cubierto también por la propia estructura de este y por la capota del carrito. 

Es fundamental prestar atención a los cambios bruscos de temperatura, algo que en invierno ocurre a menudo porque el contraste exterior interior es enorme. Muchas veces, por pereza o porque la visita a dicha tienda va a ser rápida, no les desabrigamos nada, y es un error. No cuesta nada desabrochar el saco, quitarles el gorrito o por lo menos bajar la capota, lo que sea para que no se asfixien de calor. 

Para facilitar esta adaptación a los cambios de temperatura y también a la posición en la que se pasan buena parte del día, vestirle por capas es lo más acertado, y la ropa debe ser transpirable y cómoda tanto para el pequeño como para sus padres. Lo primero implica que se reduzcan costuras y botones, que estén fabricadas con fibras naturales y no sea ropa que impida el poco movimiento que tienen dominado, y lo segundo que se abra por el pañal sin tener que quitarle la prenda entera, lo cual facilita cambiarles el pañal, detalle no menos importante.

Y si tienes dudas sobre cómo se sentirá, nada como utilizar el termómetro natural de tu propio cuerpo. Si tu sientes frío, en base a cómo vayas de abrigado y cómo vaya el bebé, y sabiendo que basta con que lleve una capa más que la tuya, sabrás ajustar su vestimenta a la temperatura ambiente. 

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