La mejor compañera

Cuándo poner al bebé en la hamaca por primera vez

Siempre y cuando el modelo que tengas en casa sea apto para ello, este accesorio se puede utilizar desde el primer día de vida del recién nacido. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre la que puede convertirse en una gran aliada para el descanso.

Aunque durante el embarazo hayas leído mucho, seguramente demasiado, como es natural ante la incertidumbre y la necesidad de saber que provoca lo desconocido, llegarás a casa del hospital con tu pequeño en tus brazos y será como entrar en un mar de dudas. Cuándo se le puede cortar las uñas, cada cuánto tiempo es recomendable que coma, con qué hay que tener cuidado en el primer baño, o en qué momento se le puede poner en la hamaca que compraste o te regalaron hace semanas son algunas de las muchas preguntas que brotarán en tu cabeza. Muchas no deberían aflorar porque eres consciente de que te informaste de las respuestas, pero es inevitable que lo hagan. Toca mantener la calma y volver a informarte de ello. 

Cada pregunta requiere su argumentación y por lo tanto es justo dedicarle unas líneas en exclusiva a todas ellas. En este caso lo haremos sobre la hamaca, ese accesorio que es una bendición para muchas mamás y papás que cuidan de un recién nacido a tiempo completo. Es útil y segura si se usa con responsabilidad, y encima se puede transportar con facilidad, tanto por las distintas estancias de la casa como fuera de esta. Unos modelos más que otros porque no todos son igual de ligeros, eso sí, de ahí que esta sea la característica principal a la que dar prioridad cuando elijas modelo en nuestra humilde opinión.

La posición correcta

Pero contamos con que eso ya lo hiciste hace tiempo y ahora lo que toca es estrenarla pero no tienes todas contigo a la hora de escoger el momento. Ojalá todas las dudas fueran tan fáciles de resolver como esta: puedes poner en la hamaca a tu pequeño desde su primer día de vida siempre y cuando la hamaca que tengas en casa sea apta para ello -asegúrate de ello antes de darle uso-. Lo ideal, como todo lo que hagas con él en sus primeros compases de vida, es hacerlo poco a poco y prestando mucha atención a su reacción. Que sea el niño el que te indique si está preparado o no. No sabe hablar, pero notarás perfectamente si le gusta o no.

Es fundamental, por supuesto, tomar las precauciones necesarias para evitar que la hamaca se convierta en un riesgo. Para ello, por un lado debes asegurar la correcta posición del recién nacido, y por otro, prestar atención a todo lo que tenga que ver con su seguridad. 

Su seguridad por encima de todo

En cuanto a la posición, el diseño de la hamaca te facilitará la tarea ya que permite sin dificultad que el niño esté semireclinado de manera que su cabeza quede en una posición segura y cómoda, y al mismo tiempo mantenga contacto visual con la persona adulta que esté a su cargo. Sobre el segundo aspecto, hay dos detalles que no se pueden pasar por alto: abrochar al niño de forma correcta y no colocar la hamaca en superficies y posiciones peligrosas. Ya lo advierte la Asociación Española de Pediatría en su ‘Guía práctica para padres desde el nacimiento hasta los 3 año’ : “En muchas ocasiones llevamos al pequeño en la hamaca o en la sillita sin haberlo sujetado debidamente. Cualquier falso movimiento nuestro, tropezón o inclinación no calculada puede provocar la caída del niño”.

Las caídas que pueden tener consecuencias graves son más habituales de lo que parecen, ocurren a menudo con las hamacas por ponerlas en alto, por ejemplo, y son casi todas perfectamente evitables. 

Si eres responsable con ambos factores, y no usas la hamaca ni antes de la edad recomendada por su fabricante ni tampoco más allá del peso máximo indicado en sus instrucciones, este accesorio es completamente seguro y muy práctico. Tanto que se convertirá en uno de tus mejores aliados durante la primera etapa de la crianza de tu pequeño. 

Continúa leyendo