Osteopatía pediátrica

¡Mucho con la osteopatía para corregir el fontanelas abiertas en bebés!

Están circulando por redes sociales los supuestos beneficios de la osteopatía para corregir las deformidades del cráneo de los bebés como la plagiocefalia. Sin embargo, esta práctica podría desencadenar daños irreparables al pequeño. Un experto nos explica por qué no es recomendable.

Que todos los padres quieren lo mejor para su hijo es algo que nadie puede poner en duda. Pero a veces, quizás por desconocimiento, quizás por escuchar los consejos de personas desacertadas, cometemos errores que pueden costarnos caros.

Y este sería uno de ellos, a juzgar por la opinión de los expertos. Y es que llevan circulando por internet bastante tiempo los supuestos beneficios de la osteopatía para tratar algunas deformidades del cráneo del bebé como la plagiocefalia o las fontanelas abiertas. Sin embargo, ¿es oro todo lo que reluce? “No encontramos explicación a las maniobras que se realizan ni los efectos que produce, si lo comparamos con los conocimientos actuales que tenemos sobre el desarrollo infantil y la fisiología y anatomía humanos”, comenta la Junta directiva de SEFIP (Sociedad Española de Fisioterapia en Pediatría). “La osteopatía ha sido incluida en el listado de pseudoterapias que realizó el Ministerio de Sanidad hace poco tiempo”, completa (concretamente en el apartado de terapias aún sin evaluación).

“La gran mayoría de las plagiocefalias, un 90% aproximadamente, tienen una remisión a partir de los cuatro meses de edad, que coincide con la edad a la que el bebé consigue controlar su cabeza y empieza a cambiar de posición de forma autónoma”, comenta la sociedad, que también afirma que no es una técnica recomendada para usar en la infancia.

¿Qué riesgos puede presentar en el bebé?

De acuerdo a las declaraciones de la junta, son muchos los estudios científicos que pusieron de manifiesto algunos efectos adversos al realizar manipulaciones cervicales a los bebés con este tipo de técnicas: “algún bebé dejó de respirar y otros tuvieron alteraciones neurológicas al realizar la maniobra”, nos comenta.

Especifica que, si bien se refieren a un grupo reducido de niños, podríamos decir que no son técnicas recomendadas para usar en la infancia: “carecen de plausibilidad biológica y evidencia demostrada”, afirma.

¿Cómo corregir entonces las plagiocefalias o las fontanelas abiertas?

Tomando como punto de partida la aportación de la SEFIP, podríamos decir que unas pautas de crianza donde se favorezca el aprendizaje para que nuestro bebé cambie de posición de forma autónoma o se cambie de lado, sería más que suficiente: “con buscar momentos de juego boca abajo y posicionar al niño fomentando el apoyo de la cabeza sobre los dos lados o disminuyendo el apoyo del lado aplanado con un producto tipo cojín, sería perfecto”, comenta la sociedad.

Teniendo en consideración que el 90% de las plagiocefalias suelen corregirse alrededor de los cuatro meses de edad, queda el otro 10%. Este porcentaje, nos cuenta la portavoz, suele ser consecuencia de otros trastornos como la tortícolis muscular congénita o la parálisis braquial obstétrica. “En estos casos hay que realizar un tratamiento de esos trastornos, aunque no hablamos de tratamientos osteopáticos”.

SEFIP también nos cuenta que está muy de moda realizar osteopatía visceral (para tratar, por ejemplo, los cólicos del lactante) pero según diferentes estudios los resultados son los mismos que haciendo un masaje infantil. “Este último es una estrategia terapéutica menos intrusiva en la vida del niño y su familia, que pueden realizar los padres después de la rutina del baño o varias veces al día”, afirma.

La otra cara de la moneda

En contraposición con La Sociedad Española de Fisioterapia en Pediatría encontramos la opinión de muchos fisioterapeutas que afirman los resultados positivos de esta práctica en niños pequeños. Es el caso de José Santos Sánchez-Ferrer, fisioterapeuta especialista en osteopatía y miembro de Top Doctors: “todos los osteópatas tienen un amplio conocimiento sobre la composición y estructura de los tejidos orgánicos y todos coinciden en la capacidad de maleabilidad de los huesos del cráneo del bebé al asumir que estos huesos cuentan con un porcentaje importante de proteínas de colágeno, entre otros”, afirma.

Él, a diferencia de SEFIP, sí defiende la osteopatía pediátrica como una alternativa a los cascos ortopédicos (o como una ayuda a estos) para corregir las fontanelas abiertas o las plagiocefalias: “existe una viscoelasticidad en los huesos del cráneo que eventualmente puede favorecer la modificación de las estructuras, pudiendo así garantizarse la eficacia de alternativas terapéuticas como la osteopatía”, comenta.

La Sociedad Española de Fisioterapia en Pediatría alerta que, de encontrarnos con un osteópata que no ostente el título de fisioterapeuta, podríamos denunciarlo al colegio oficial. “Si encuentra un osteópata que no es fisioterapeuta debe saber que su práctica profesional no está regulada y pueden denunciarlo en el colegio de fisioterapeutas de su comunidad autónoma”, afirma la junta.

De hecho, Sánchez-Ferrer, es claro al afirmar que si los padres finalmente se decantan porque sus bebés se sometan a un tratamiento de osteopatía, siempre tendrá que ser impartido por un profesional: “es un método terapéutico cuyo empleo precisa de una alta capacitación, por lo que es necesario que los padres se aseguren de que el profesional escogido para realizar el tratamiento de su bebé sea un fisioterapeuta titulado con la formación completa en osteopatía”, nos cuenta.

Así, los fisioterapeutas especializados en el tratamiento de las plagiocefalias, ya siendo profesionales sanitarios, se especializan con una formación durante cinco años en osteopatía, que les permite ir adquiriendo las habilidades para impartir la práctica.

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Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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