Desarrollo del bebé

Desarrollo del lenguaje en bebés y niños pequeños: principales hitos

Es común que el desarrollo del lenguaje sea fuente inagotable de preocupaciones en los padres y comparaciones entre niños. Que si el mío no habla y el tuyo sí, que si los niños de su edad ya hablan, que si debo llevarle a escuela infantil para que empiece a hablar…

En los primeros años, los niños desarrollan el lenguaje de una forma natural, imitando a los adultos. Evolucionan de diferente manera, a diferente ritmo, pero en general son capaces de hacer ciertas cosas a determinadas edades:

Durante el primer año

Desarrollo del lenguaje en bebés y niños pequeños
Foto: Istock

Lo normal es que el primer año de vida el bebé no sea capaz de decir palabras con significado. Nos aseguraremos de que oye bien comprobando que se sobresalta con los ruidos o se gira a buscar a mamá y papá cuando los oye hablar.

Empiezan a lanzar gorgoritos sobre los cuatro meses y balbucear sílabas sueltas alrededor de los nueve. Al final del primer año suelen decir ta-ta, pa-pa, ma-ma sin entender su significado.

Entre los 12 y 15 meses

Aumenta el balbuceo imitando algunos sonidos. Suelen decir entre dos y seis palabras con significado, que suelen ser “mamá”, “papá”, y referirse a familiares como “tata”, “tate”, o pedir “agua” o “pan”, “tete”. Son capaces de entender órdenes sencillas como “coge el juguete” o “dame la cuchara”.

Señalan aquello que les interesa o les llama la atención, dicen adiós con la mano o “tiran besos”.

De los 18 a los 24 meses

Hacia los dos años se produce una explosión en el lenguaje, aumentando su vocabulario y pasando a pronunciar entre 30 y 50 palabras. Empiezan a combinar palabras “yo quiero” “dame más” y son capaces de señalar partes de su cuerpo, nombrar animales y objetos habituales (“coche”, “bibi”) así como de seguir instrucciones de dos pasos (coge el juguete y dámelo). 

A los dos años suelen tener una “fase de loro” en la que repiten casi todo lo que les decimos.

De 2 a 3 años

Aumenta el número de palabras y dicen frases de tres a cinco palabras. Repiten expresiones cotidianas y acompañan las palabras con gestos. Aumenta la comprensión del lenguaje y hacia los tres años se puede entender la gran mayoría de las palabras y frases que pronuncian.

¿Qué puedo hacer si sospecho que hay un retraso en el lenguaje?

Es muy común que en la consulta los padres nos digan que están preocupados por el desarrollo del lenguaje. Muchas veces no hay motivo de preocupación, simplemente las expectativas de la familia no se corresponden con la realidad, por ejemplo, creen que el niño dirá varias palabras a corta edad o lo comparan con otros niños que desarrollan el lenguaje más deprisa.

Si aun así sospechamos retraso en el lenguaje debemos valorar otros aspectos. Lo primero será descartar problemas de audición. Un niño que tiene problemas para oír, tiene problemas para comprender, imitar y utilizar el lenguaje. También es posible que un niño tenga un desarrollo normal pero no hable por alteraciones en la boca, lengua o paladar. Por este motivo, la valoración por otorrinolaringólogo y logopeda son fundamentales.

Desarrollo del lenguaje en bebés
Foto: Istock

Si además de presentar un retraso en el lenguaje, el niño o la niña presentan retrasos en otras áreas es recomendable consultar con el neuropediatra, así como solicitar la valoración por parte del equipo de atención temprana o precoz, puesto que podemos estar ante otra patología del desarrollo que requiera otros tratamientos.

Por el contrario, si el niño habla mal y emplea poco vocabulario, pero el resto de su desarrollo es normal, lo más probable es que se trata de un retraso simple del habla que, por lo general, mejorará con el tiempo.

¿Cómo puedo estimular el desarrollo del lenguaje?

  • Es importante dedicar tiempo de calidad a estar con el niño y comunicarse con él.  Con canciones, cuentos, juegos... pero realmente ocupándonos sólo de esta actividad, no mientras hacemos la comida o ponemos una lavadora. Es importante reservar un tiempo específico para nuestro hijo/a dedicándonos de forma exclusiva a jugar con el ó ella.
  • Los niños aprenden por imitación, así que háblale como quieres que hable. Evita diminutivos contínuos (vamos coger el cepillito y ahora el vestidito y vamos a poner los zapatitos) o palabras mal pronunciadas, por mucha gracia que te haga cuando las pronuncie el niño. Intenta articular las palabras lentamente y sin gritar.
  • Utiliza la vida diaria para hablarle y aumentar vocabulario. Narra toda tu vida para que te escuche. Aprovecha cuando vayáis a la compra o cuando estéis en casa, cuéntale que estáis haciendo y nombra objetos. No te limites a decirle “vamos a hacer la comida”. Ve contando cada acción, por ejemplo: “vamos a coger un tomate” “cortamos el tomate”, “echamos el tomate a la ensalada” “nos comemos el tomate…” así es mucho más fácil que aprenda la palabra “tomate”.
  • Es importante darle tiempo para que se exprese y cuente sin prisas. No termines sus palabras o expresiones. El niño debe sentir que le escuchamos y que queremos compartir su lenguaje. Que el niño se dé cuenta de que puede comunicarse con nosotros en el mejor estímulo para que siga mejorando día a día.
Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

Continúa leyendo