Enfermedades en el niño

Diarrea amarilla en niños: qué es, por qué aparece y tratamiento

La aparición de una o dos diarreas siempre es motivo de preocupación para muchas madres y padres, en especial si se acompaña de otros síntomas relacionados.

La aparición de una diarrea en el pañal del bebé, o incluso en la cisterna cuando vamos a limpiar al niño/a, es siempre motivo de alarma y preocupación, particularmente si se trata de la primera vez que ocurre. Y, efectivamente, no es lo mismo que se trate de heces normales, pero con color inusual o llamativo, a una auténtica diarrea.

En un esfuerzo por proteger y cuidar a los más peques de la casa, es totalmente normal que muchos padres controlen el color y la apariencia de las deposiciones de sus hijos, en especial cuando todavía son pequeños.

Si bien es cierto que en ciertos casos, las heces amarillas o verdes pueden desarrollarse por causas absolutamente normales (y sin ningún motivo de preocupación real), también pueden indicar la posible existencia de un problema, en especial cuando se trata de una diarrea.

Antes de hablar de la diarrea en sí misma, es necesario tener presente qué es lo que se considera normal para el niño. Es decir, algunos niños suelen tener un par de deposiciones al día, mientras que otros pasan varios días sin hacer ninguna.

De vez en cuando, las deposiciones más sueltas no son motivo de preocupación, pero sí pueden pasar a convertirse en motivo de alarma cuando éstas cambian de forma repentina, son más sueltas y más acuosas, y además el pequeño defeca con más frecuencia de lo habitual.

Aunque es cierto que un caso grave de diarrea puede parecernos alarmante, la realidad es que, en nuestro país, la mayoría de los casos no tienden a representar una amenaza importante para la salud del pequeño, siempre y cuando el niño mantenga una adecuada hidratación, y en definitiva no acabe deshidratándose.

De hecho, si el niño está sano y toma la cantidad de líquidos recomendada, es muy posible que la diarrea termine por desaparecer en pocos días.

¿Cuáles son las causas de la diarrea? ¿Y de una diarrea de color amarillo?

Cuando surgen heces más sueltas o acuosas en un bebé o en un niño pequeño, y además tiende a hacer deposiciones más a menudo (de lo considerado como normal hasta el momento), es posible que finalmente se trate de diarrea.

En relación a las causas que pueden estar ocasionando su aparición, lo cierto es que la lista de diferentes posibilidades tiende a ser bastante larga. Por ejemplo, podría ser causada por una infección vírica o bacteriana. Y también por la presencia de un parásito, por algo que el niño comió, o incluso por un tratamiento a base de antibióticos.

Infección vírica

Determinados virus, como el rotavirus, el norovirus, el astrovirus y el adenovirus tienden a causar diarrea, además de otros síntomas relacionados, como dolores abdominales, vómitos, fiebre y escalofríos.

La gravedad de los síntomas, y del cuadro en sí, dependerá del tipo de virus que haya originado la infección.

Infección bacteriana

Una intoxicación alimenticia causada por la presencia de una bacteria dañina puede causar diarrea. Entre las bacterias que más comunmente tienden a causar una infección bacteriana, podemos mencionar especialmente salmonella, E. coli, estafilococos, campylobacter y shigella.

En caso de que se trate de una infección de origen bacteriano, lo habitual es que la diarrea sea más bien severa, y que además aparezcan otros síntomas como calambres abdominales, fiebre y sangre en las heces.

A pesar de que la mayoría de las infecciones bacterianas desaparecen por sí solas, determinadas infecciones pueden ser muy graves, como ocurre con la infección por E. coli. Por tanto, ante el menor síntoma es importantísimo acudir al médico.

Parásitos

Las infecciones parasitarias tienden a ser muy comunes entre los niños pequeños, en especial a partir del momento en el que van a la guardería o a la escuela, dado que este tipo de infecciones suele propagarse con enorme facilidad en estos entornos.

Una de las infecciones más habituales es la giardasis, causada por un parásito microscópico que vive en el intestino, y que puede causar diarrea acuosa, gases, náuseas, hinchazón abdominal y calambres.

Tratamiento antibiótico

Se sabe que el consumo de antibióticos puede causar un desequilibrio en la flora intestinal, y ocasionar diarreas, al atacar no solo a las bacterias dañinas, sino también a las buenas. Así, si el niño pequeño las sufre durante o después de un ciclo de tratamiento a base de antibióticos, puede estar directamente relacionado con el medicamento en sí.

En caso de que las diarreas sean severas es necesario acudir al médico, pero no se debe abandonar el tratamiento antibiótico a no ser que sea bajo la estricta recomendación del médico.

Otras causas relacionadas

También existen otras causas que pueden ocasionar la aparición de diarreas de color amarillento. Las más comunes son:

  • Demasiado jugo de frutas. Demasiado zumo de frutas, en especial si contiene altos niveles de fructosa o sorbitol, pueden alterar la barriga del niño y causar diarreas (o heces más sueltas). Reducir la cantidad de jugo ayuda a resolver el problema, pero recuerda que no es aconsejable ofrecer al pequeño más de un vaso pequeño de jugo de frutas al día (de acuerdo a las recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría).
  • Alergia a determinados alimentos. Cuando el niño tiene alergia a los alimentos, su sistema inmunitario responde a las proteínas alimentarias, normalmente inofensivas, de tal manera que puede causar una reacción leve o grave. La leche de vaca, por ejemplo, es una de las alergias más comunes, además del huevo, los cacahuetes, la soja o el trigo.
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Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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