Aprende a descifrarlos

Dulces sueños: ¿con qué sueñan los bebés?

Lo expresivos que son la mayoría cuando descansan lleva al despiste a muchos padres que acaban convenciéndose de que los gestos son consecuencia de un sueño, pero al menos hasta la fecha, la corriente mayoritaria al respecto en la comunidad científica es que no es así.

“Dulces sueños, mi vida”, “qué sueñes con cosas bonitas”, “sueña con los angelitos”... Y así, casi por casa hay una frase cariñosa con la que despiden los padres a su tesoro más preciado cada noche antes de apagar la luz. Son frases hechas, evidentemente, pero ¿nunca te has preguntado si tu bebé puede realmente soñar o si todas esas muecas que hace cuando descansa tienen algo que ver con los sueños?

Pues no. Ni siquiera cuando sonríen de oreja a oreja estando dormidos los bebés sueñan. O al menos eso es lo que se desprende de la mayoría de los estudios científicos publicados al respecto y también de la opinión de muchos expertos, como David Foulkes, prestigioso investigador experto en el sueño de los niños de la Universidad de Harvard, que consideran altamente improbable que un recién nacido pueda soñar porque entre otras muchas cosas, para poder hacerlo es necesario desarrollar el lenguaje y, sobre todo, la imaginación. 

Historias para recordar

Una cosa es percibir todo aquello que les rodea y poner en orden cada estímulo que reciben a través del lenguaje, y otra muy distinta ser capaz de darle forma a ideas al respecto. Y esto es algo fundamental para poder construir historias en el subconsciente. Por eso, un niño no sueña tal y como los adultos lo concebimos hasta los tres años de edad, aproximadamente y no será hasta el cuarto o quinto año de vida cuando empezará a recordarlos al levantarse y, por ende, a compartirlo con sus padres y allegados. Si tienes algún hijo mayor de tres años podrás dar fe de que este relato se cumple paso a paso. 

Eso sí, no podemos hablar de consenso total pese a que la mayoría de las opiniones cualificadas son de la creencia de que los bebés no sueñan, hay estudios publicados que van en otra dirección. El ejemplo más llamativo es el publicado por el American Institute of Physics que concluye que el cerebro del bebé entra en estadíos compatibles con los sueños incluso en el vientre de la madre, antes de nacer. Conviene aclararlo para entender que, por pequeña que sea, hay una puerta abierta a que algún día la comunidad científica demuestre lo contrario, que los recién nacidos sí sueñan.

Sueños y pesadillas

Mientras tanto, lo que ocurre hoy en día con los bebés es que muchos adultos asocian a tener pesadillas o sueños que de repente empiezan a no dormir del tirón a partir de los cuatro meses, o que se despierten más de la cuenta. Pero esto es una idea equivocada, puesto que no la razón por la que esto sucede, salvo que haya algún tipo de argumento de índole sanitario o similar, es porque es ese momento de su vida en el que pasan a tener un sueño similar a los adultos, con una fase de sueño ligero incluido. 

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