Salud del bebé

El humo ambiental puede provocar mutaciones genéticas en bebés

Ser fumadora pasiva (lo que se conoce como exposición al humo de segunda mano, o ambiental) puede originar mutaciones genéticas en el bebé durante el embarazo.

La epigenética consiste en el estudio de cómo nuestros comportamientos, y el entorno, pueden influir y cambiar la forma en que funcionan nuestros genes. A diferencia de los cambios genéticos, que se caracterizan por ser permanentes, los cambios epigenéticos no cambian la secuencia del ADN, por lo que pueden revertirse. Por ejemplo, fumar puede originar cambios epigenéticos que, al final, pueden acabar divirtiéndose una vez se ha abandonado el tabaco por completo.

Y como manifiestan los expertos, algunos cambios epigenéticos pueden ocurrir incluso antes del nacimiento. Podemos mencionar, por ejemplo, lo que se conoce como la hipótesis de Barker, una teoría que sugiere que los orígenes de las enfermedades crónicas, la salud mental e incluso el cáncer empiezan prenatalmente, al comienzo del curso de la vida.

De acuerdo a esta teoría, presentada por primera vez en la década de 1990, lo que ocurre durante el desarrollo prenatal sería importante para el desarrollo de nuestra salud a medida que vamos envejeciendo. 

Por ejemplo, ahora sabemos que la nutrición prenatal, la exposición ambiental a toxinas o incluso factores estresantes psicológicos pueden afectar al desarrollo y salud prenatal.

Y, recientemente, hemos conocido la publicación de un estudio que sería el primero en relacionar el hecho de ser fumadora pasiva durante el embarazo con cambios epigenéticos.

En este estudio, publicado en Environmental Health Perspectives, los investigadores analizaron datos de 79 mujeres embarazadas entre 2005 y 2011. Durante el primer trimestre de gestación, todas las mujeres presentaban concentraciones de cotinina (un subproducto de la nicotina) en la sangre consistentes, con bajos niveles de exposición al humo. Si bien es cierto que algunas de estas mujeres casi no presentaban cotinina en la sangre, otras tenían cantidades similares a la exposición directa al humo de segunda mano.

Después de que los bebés nacieran, los estudiosos recogieron muestras de sangre del cordón umbilical, con la finalidad de llevar a cabo lo que los expertos conocen como estudio de asociación de todo el epigenoma (EWAS, en sus siglas en inglés), con la finalidad de encontrar relaciones entre los niveles de cotinina en sangre de las madres, durante el embarazo, y los patrones epigenéticos en los bebés al nacer.

Fumadora pasiva y embarazo
Foto: Istock

Se observó que cuando los niveles de cotinina eran más elevados, era mucho más probable que los recién nacidos presentaran “marcas” epigenéticas en los genes que controlan el desarrollo de la función cerebral, así como en genes relacionados con el cáncer o la diabetes.

Hasta ese momento, los expertos no tenían idea de cuánto podrían cambiar los niveles bajos de exposición al humo del tabaco, los que son consistentes con la exposición al humo de segunda mano, y el perfil epigenético de los recién nacidos. Pero los resultados, según los científicos, han sido bastante claros: ningún nivel es seguro.

Consejos útiles para futuras mamás

Como ya te hemos mencionado en diferentes ocasiones, se sabe que la exposición al humo de segunda mano durante el embarazo aumenta el riesgo de complicaciones no solo para la futura mamá, sino también para el propio bebé. Por ejemplo, el riesgo de muerte súbita del lactante y de problemas respiratorios aumenta considerablemente.

Como manifiestan los autores del estudio, aunque son necesarias más investigaciones, los resultados que se han obtenido respaldaría el planteamiento de que el humo de segunda mano ejercería un impacto negativo en la metilación del ADN en la sangre del cordón umbilical, hasta el punto de generar mecanismos moleculares subyacentes que, al final, podrían originar problemas de salud para el recién nacido.

Pero, ¿qué problemas? Según los expertos: trastornos del sistema nervioso, enfermedades cardiovasculares, aterosclerosis y, en casos graves, cáncer.

Por tanto, el consejo es claro: todas las embarazadas deben evitar la exposición al humo de segunda mano tanto como sea posible, ya que minimizará los riesgos para la salud del bebé en desarrollo. 

Mientras tanto, los expertos también consideran que es de vital importancia que los legisladores tomen medidas para proteger tanto a las mujeres embarazadas como a sus bebés, reduciendo la exposición al humo del tabaco en los lugares de trabajo, hogares y espacios públicos, adoptando políticas libres de tabaco con la finalidad de “apoyar a los más vulnerables que no pueden defenderse por sí mismos”.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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