Manual para entender sus llantos

Es normal que llore cuando... Guía para interpretar el llanto de los bebés

Los bebés no vienen con libro de instrucciones se dice habitualmente, y es verdad; cuesta un tiempo adaptarse a su presencia y conocerle bien, e incluso entonces puede ocurrir que no seas capaz de entender por qué no para de llorar, algo que suele tener que ver casi siempre con situaciones muy cotidianas.

Llanto de bebé
Llanto de bebé (Foto: iStock)

A veces los propios medios especializados nos complicamos demasiado la vida. ¿Qué le preocupará a los padres de un bebé? ¿Querrán saber todos los detalles de esta y otra cosa concreta? Y luego, cuando dejamos el cartel (a medias) de periodistas y preguntamos a nuestras personas cercanas con hijos pequeños, de tú a tú, qué les preocupa, nos ponen en nuestro sitio, porque la mayoría contestan cosas tan sencillas como saber por qué lloran en cada momento.

Y es que a veces se nos olvida que no los peques no vienen con libro de instrucciones, y en los primeros compases, que pueden ser meses hasta conocerle bien, puede llegar a ser desesperante tratar de entenderle. Seguramente llora por un motivo tan básico como alguno de los que te vamos a mencionar a continuación, pero hay veces que el bloqueo es tal por la tensión y el cansancio acumulado que no se acierta a verlo para ponerle remedio. 

No os culpéis, es completamente normal, y por eso es bueno leer temas como este con los que desahogarse, sentir empatía y al mismo tiempo desbloquearse. Ojalá que así sea. 

Tiene hambre

El llanto del hambre, sobre todo cuando esta se deja notar mucho, es más un berrido que un llano. Es un te vas a enterar pero bien, y no para hasta que lo sacies. Solo tiene un final posible este llanto: darle de comer. Lo bueno es que no suele generar confusión y casi siempre tiene muy fácil solución. 

Tiene gases

Es un llanto de estar muy incómodo y suele aparecer después de las comidas, de ahí que se suela relacionar inmediatamente con los gases y sea cierta la predicción. Basta con ayudar al pequeño a expulsarlos para que se calme si estos no están relacionados con la tripa. Si es así, un masaje relajante circular y mucho mimo para que se calme son las mejores herramientas para ponerle remedio. 

Llama a su mamá

Es una llamada casi de socorro muy habitual entre los recién nacidos, que necesitan tener muy cerca a su mamá el máximo tiempo posible. Hasta cuando duermen les gusta tenerla cerca, de ahí que suelan descansar mejor a su lado o encima de ella, y que les dé tanta tranquilidad en muchos casos tener el típico dudú cerca con el olor de su progenitora. 

No está cómodo

Dependiendo de la edad que tenga, si ya es capaz de controlar alguna parte de su cuerpo, puede que acompañe el llanto con algún movimiento brusco. Si es así y está en brazos o en la hamaca, por ejemplo, es posible que no se encuentre cómodo en esa posición y esté reclamando que le ayudes a cambiar.

Tiene alguna molestia

Irritaciones en la piel, dolores en la boca cuando comienza la dentición o cualquier otra molestia física que no tenga que ver con los gases, que es siempre la primera que a cualquier madre y padre le viene a la cabeza chequear. El llanto en este caso se suele interpretar bien porque se aprecia verdadero dolor y suele ir a más por momentos. 

Tiene sueño

U clásico junto al hambre. De hecho, ambos se suelen confundir. La parte mala es esa, que no siempre se detecta el motivo que explica el llanto, pero la buena es que se arregla con prueba y error. Y no tiene riesgo para el bebé. Si se le echa a dormir y quiere, se notará enseguida que es así. Y también de lo contrario. 

Quiere algo que no alcanza

Esto les causa mucho estrés porque se sienten limitados. Evidentemente, no suele pasar hasta que no tienen cierta autonomía, sobre todo desde que son capaces de mantener su cabeza erguida y permanecer sentados. Es imposible que un bebé recién nacido llore por este motivo.

Tiene calor o frío

Aunque lo más habitual es lo primero, porque si de algo pecamos los adultos es de sobreabrigarles, no de lo contrario. Piensa que un bebé no tiene que ir con muchas más capas de las que llevas tú, y menos si va metido en su cuco arropado con una sábana, con una manta o con un saco, dependiendo de la época del año. También es muy habitual en los paseos que llore porque le da el sol en la cara, un detalle que en ocasiones no somos capaces de detectar. Tenlo en cuenta si te ocurre como una posibilidad del llanto del bebé.

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