Descanso del bebé

¿Es posible conseguir que el bebé duerma más tiempo? Consejos útiles

Es normal que el bebé tarde mucho en dormir, o no duerma toda la noche, especialmente durante los primeros meses de vida, lo que puede resultar agotador para los padres.

A lo largo de los meses, es normal que el bebé cambie sus horas de sueño. Por ejemplo, durante los primeros nueve meses es posible que el pequeño duerma dos horas por la mañana y dos horas por la tarde. Y, luego, aproximadamente al año de edad, combine estas siestas con tres o cuatro horas por la tarde. 

Sin embargo, a medida que crece, es posible que las horas de sueño cambien. Al igual que también puede ocurrir cuando todavía es pequeño, es habitual que tanto el bebé como el niño pequeño se despierten por la noche. 

Esto puede causar especial frustración en los padres, sobre todo en aquellos momentos en los que no entienden qué ha podido suceder para que, de repente, el sueño del niño haya variado tanto. 

Debemos tener en cuenta que el número de horas que debe dormir el bebé depende de la edad y de su grado de desarrollo. No obstante, la recomendación es que el recién nacido duerma entre 16 a 20 horas diarias, distribuidas, a lo largo de la jornada, en períodos de unas pocas horas.

Como indican los especialistas, es importante crear un ambiente lo más acogedor posible para el bebé, ya que esta es una de las mejores formas de asegurarnos que, tanto la iluminación como la temperatura, sean adecuadas para que el pequeño se mantenga en una posición cómoda. 

La importancia de mantener una rutina adecuada

Como ocurre con los adultos, los niños tienen un reloj biológico que les indica cuándo tienen hambre y cuándo están cansados. Pero, al ser todavía pequeños, no tienen el poder ni la capacidad, aún, de poder satisfacer estas necesidades por sí mismos. De ahí que necesiten que sus padres creen y mantengan un horario constante.

Muchos especialistas consideran las siestas tan vitales que recomiendan que los padres planifiquen todo el día en torno a ellas. Es más, como señalan los especialistas pediátricos del sueño, si los niños pequeños se saltan las siestas, generalmente no recuperan el tiempo perdido durmiendo más profundamente, o durmiendo más temprano. Al contrario, tienden a dormir peor por la noche.

Bebé durmiendo
Foto: Istock

No debemos olvidarnos que el papel del sueño es importantísimo en el crecimiento, el metabolismo y el desarrollo. Es más, la secreción de la hormona del crecimiento por parte de la glándula pituitaria requiere de un sueño constante e ininterrumpido. 

Por lo que si nuestro hijo de 10 meses tuvo un gran día ayer cuando se despertó a las 7 am, realizó una siesta a las 9 am durante una hora y, nuevamente, a las 2 pm durante dos horas, sería importantísimo convertirlo en una rutina. 

Aprovechando el momento

Aunque es conveniente mantener una rutina, nuestros hijos no son robots, por lo que es normal que, en algunas ocasiones, se encuentren más cansados que en otras. En estos casos, la clave está en concentrarse en las pistas únicas que nos mostrarían que nuestro hijo/a está listo para echarse una siesta.

¿Cuáles son las señales más comunes? Desde frotarse los ojos a bostezar, pasando por chuparse los dedos o, incluso, mostrarse irritable y enfadado. 

Además, dependiendo de la edad del bebé, es ideal adoptar una rutina relajante antes de la siesta, como masajearlo suavemente, oscurecer la habitación o, si es algo más grande, leer libros.

Cómo debe ser el ambiente donde duerme el bebé

No hay duda: el mejor ambiente debe ser fresco, silencioso y oscuro, de forma que es imprescindible intentar lograrlo siempre que sea posible, en lugar de que el bebé duerma en el automóvil o en una mecedora mientras intentas pasar la aspiradora. 

Eso sí, no siempre tiene que ser la cuna en la habitación del bebé. Puede ser, simplemente, una cuna portátil ubicada en otra habitación. La idea, simplemente, es tratar de mantener el entorno lo más similar y agradable posible. 

Una vez que tengas un lugar fresco, puedes probar con cortinas que bloqueen la luz, lo que ayudará a oscurecer la habitación lo suficiente. Pero en lugares no muy tranquilos, optar por un dispositivo de ruido blanco puede ser muy útil.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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