Espasmos de sollozo

Espasmos de sollozo: lo que debes hacer como padre

El niño comienza a llorar y, llegado un momento, se priva y empieza a ponerse rígido. Es lo que se conoce como espasmos de sollozo y, aunque asuste, son benignos.

Son muchas las situaciones que pueden asustar a los padres (sobre todo a los primerizos). Por encima de la falta de sueño o el bajo peso, existen algunos episodios que asustan demasiado: los espasmos de sollozo.

espasmos de sollozo en bebés y niños
Fuente: Shutter Stock

Cuando hablamos de espasmo de sollozo hablamos de un episodio que se produce cuando el niño ha tenido un susto imprevisto, una regañina o se ha enfadado por algo y rompe a llorar, pero deja de respirar bruscamente, privándose. De repente, empieza a ponerse rígido e, incluso, poco a poco el color de su piel se torna a morado o azulado (en este caso estaremos ante un espasmo de sollozo cianótico, el que tiene lugar en el 80% de los casos). También puede darse el caso de que el niño en vez de morado o azulado se quede pálido y pierda el conocimiento. Aquí estaríamos ante un espasmo de sollozo pálido y son menos frecuentes que los anteriores.

Además, si dura más de 10 o 15 segundos pueden llegar a producirse convulsiones. Sin embargo, pasado un corto periodo de tiempo, el niño comienza a llorar con normalidad y sigue su vida normal sin ningún síntoma.

“A pesar de ser muy alarmantes, su naturaleza es totalmente benigna y no tiene ningún riesgo para la salud”, afirma la Asociación Española de Pediatría.

Dos Pediatras en Casa hablan, también, de las posibles causas psicológicas de estos episodios: “existe la teoría de que estos niño no son capaces de canalizar su enfado o contrariedad con una situación y al no ver atendidas sus necesidades se desencadenaría para que las personas de su alrededor le hagan caso, aunque esta teoría no está del todo aceptada”, argumentan.

Por eso, no existe ningún consejo que pueda ayudar a prevenir estos episodios.

¿Hay alguna razón por la que se producen los espasmos de sollozo?

“El espasmo de sollozo es uno de los trastornos no epilépticos más frecuentes en los niños”, asegura el Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica.

Afectan, de acuerdo a la neuropediatra Aránzazu Garza, al 5% de la población infantil entre los seis meses y los cinco años de edad y, para la tranquilidad de los padres, no son peligrosos: “Su etiología es benigna y se resuelven habitualmente en la edad escolar”, afirma en la web del Hospital Manises.

Eso sí, los médicos no encuentran una causa aparente, aunque suelen darse en niños con antecedentes familiares de espasmos: es decir, en niños cuyos padres o hermanos los hayan sufrido también.

¿Cómo actuar ante un espasmo de sollozo?

Cuando nos encontramos ante un espasmo de sollozo, lo más importante es no perder la calma, aunque pueda costar dado el episodio tan impactante que es. “Nada de zarandear, gritar, ni golpear al niño, ya que esto no conseguirá que el espasmo ceda más rápidamente y puedes lesionarle sin querer”, aseguran desde la AEP.

De acuerdo a la misma fuente, tampoco es necesario hacer el boca-boca, ni ninguna maniobra de reanimación: desaparecerán en cuestión de segundos y lo harán sin ningún secuela para el mejor.

¿Entonces? Si te encuentras ante un espasmo de sollozo, lo mejor (y aunque cueste muchísimo) es mantenerse quieto, sin hacer nada, y esperar a que pase ya que, como decimos, se recuperan solos.

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Aunque suelen desaparecer cuando el niño madura cognitiva y físicamente, lo cierto es que hay algunos casos en los que será mejor consultar con un pediatra. Casos que argumenta la pediatra Catalina Núñez Jiménez a la AEP:

  • Si tienen lugar en niños menores de seis meses
  • Si el peque tarda en recuperarse más de cinco minutos
  • Si, tras tenerlo, no tiene un aspecto completamente normal
  • Si la causa no ha sido un susto, golpe, regañina o rabieta

Además, la AEP también aclara que si los episodios son muy repetitivos podemos no está de más preguntar al pediatra, sobre todo, para que aclare dudas y explique algunos tips para actuar cuando tengan lugar.

Lucia Mi Pediatra, por su parte, recomienda consultar al pediatra si son muy frecuentes, porque puede hacer pruebas neurológicas para evitar un problema de base más serio que los pueda estar provocando.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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