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Fisioterapia pediátrica: en qué puede ayudar a tu bebé

Ser paciente de una clínica de fisioterapia ya no es algo exclusivo de los adultos porque son muchos padres los que llevan a sus hijos por distintas razones a ellas, una de ellas la aparición de la temida bronquiolitis, pero antes de hacerlo es recomendable saber qué es exactamente esta disciplina y en qué casos están demostradas sus múltiples virtudes.

Fisioterapia infantil
Fisioterapia infantil (Foto: depositphotos)

Dentro del ámbito de la fisioterapia ha proliferado en los últimos años la rama concreta especializada en los pacientes menores de edad. Es habitual conocer a profesionales que ofrecen servicios que catalogan bajo el término compuesto fisioterapia pediátrica o, como lo denomina la asociación española más importante de la especialidad, la SEFIP, fisioterapia en pediatría. Ante el impulso que está tomando el servicio de  masajes terapéuticos en menores en el ámbito privado, consideramos adecuado profundizar en qué es exactamente y cómo puede ayudar a tu bebé o a tu niño. 

Es muy importante matizar bien qué es exactamente la fisioterapia pediátrica porque existe cierta confusión entre muchos padres que consideran que sus beneficios están probados en todos los casos, y no tiene por qué ser así. De entrada, tal y como aclara la propia SEFIP al respecto, esta es “la disciplina de la fisioterapia que se encarga del asesoramiento, tratamiento y cuidado de aquellos bebés, niños/as y adolescentes que presentan un retraso general en su desarrollo, desórdenes en el movimiento (tanto congénitos como adquiridos) o que tienen riesgo de padecerlos”. Por lo tanto, la propia definición ya excluye de por sí a considerar fisioterapia pediátrica cualquier tipo de masaje a niños en los que no exista una patología previa o algún tipo de riesgo concreto diagnosticado por un profesional. 

Y ni siquiera en todos los casos en los que exista una patología hay evidencias científicas de que sea efectiva. Es más, hay patologías concretas en los que el consenso médico es el contrario: evitar el tratamiento de fisioterapia, como es el caso de la bronquiolitis aguda, una de las enfermedades más habituales en los niños menores de tres años, de la que hablamos largo y tendido en este texto. Hay estudios científicos muy completos que concluyen que la fisioterapia respiratoria, una de las ramas de la fisioterapia en pediatría, en estos casos puede ser incluso perjudicial, y la propia AEPED -Asociación Española de Pediatría- deja claro en el protocolo publicado sobre la bronquiolitis aguda que la fisioterapia respiratoria “Al no demostrarse beneficio clínico, no está indicada su utilización en la fase aguda” Como mucho, se especifica en el mismo documento que “Se podría considerar su uso en pacientes con enfermedades asociadas (atrofia muscular espinal, traqueomalacia grave) que requieran, adicionalmente, un drenaje de las secreciones”.   

Siempre en manos expertas

En cambio, la fisioterapia pediátrica sí tiene un impacto positivo enorme, vital incluso, en otros muchos casos, algunos de ellos relacionados con patologías de índole respiratoria. Sin embargo, son los bebés prematuros; los niños que presentan patologías o disfunciones neurológicas -traumatismo cranoencefálico o parálisis cerebral, entre otros-; los que están diagnosticados de alteraciones traumatológicas - escoliosis, por ejemplo-; aquellos que sufren problemas de naturaleza reumatológica como la artritis; o niños afectados por síndromes congénitos como el Síndrome de Down, los pacientes más habituales de los profesionales cualificados para ejercer la fisioterapia pediátrica. 

En cualquiera de estos casos, la fisioterapia es una especialidad realmente aprovechable para facilitar el proceso de recuperación del paciente en el caso de que su patología sea recuperable o para mejorar todo lo posible su calidad de vida en aquellos casos en los que no lo sea. Es, al fin y al cabo, parte primordial del tratamiento terapéutico, de ahí que este tipo de profesionales tengan un peso fundamental no solo en el ámbito de la sanidad privada, sino también en muchísimos centros sanitarios públicos. 

En cualquier caso, lo recomendable antes de poner a tu bebé o niño en manos de un fisioterapeuta, conviene por un lado tener la certeza de que se trata de un profesional cualificado para ello, y por otro lado conviene también consultar primero la opinión del pediatra del pequeño. 

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