Piel del bebé

Fisura anal en bebés: qué es, por qué ocurre y cómo se trata

Aunque la fisura anal no es una afección grave, sí puede llegar a ser bastante dolorosa y molesta. Y aunque puede ocurrir a cualquier edad, también puede presentarse en los bebés.

El bebé puede quejarse de dolor anal al defecar, lo que podría ser una señal de que esta área está agrietada. Si es así, nos encontramos ante una fisura anal, que consiste en un desgarro que se produce en el ano.

En la gran mayoría de las ocasiones, sigue a heces duras o ligeramente gruesas, que luchan por pasar a lo largo del canal anal, que es más o menos estrecho y resistente. Cuando esto sucede, puede aparecer un corte o una grieta fina.

Aunque se puede presentar a cualquier edad, es cierto que tanto los adolescentes como los niños y los bebés también podrían sufrirlo. Y pueden ocurrir también en recién nacidos cuando hacen su primera deposición, conocida con el nombre de meconio.

¿Qué es una fisura anal?

Una fisura anal es una pequeña ruptura o grieta de la mucosa anal. Cuando aparecen, las grietas en la piel causan un dolor intenso y sangrado leve tanto durante como después de las deposiciones.

Aunque no se trata de una afección grave, en algunas ocasiones la grieta es lo suficientemente profunda como para exponer el tejido muscular subyacente.

Puede afectar a personas de todas las edades, aunque se observa a menudo tanto en bebés como en niños pequeños, puesto que el estreñimiento suele ser un problema bastante común en ellos.

Por lo general, la fisura se cura por sí sola en el plazo de cuatro a seis semanas. Pero puede volverse crónica, lo que significa que la ruptura persiste por más de ocho semanas. No obstante, como veremos, algunos tratamientos pueden ser de bastante ayuda a la hora de promover la curación, y aliviar las molestias.

¿Cuáles son los síntomas de la fisura anal?

Las fisuras anales suelen ser discretas, ya que, al situarse entre los pliegues presentes de manera natural a la altura del ano, pueden pasar desapercibidos para muchos padres. Sin embargo, causa dolor y sangrado leve, sobre todo ante el paso de las heces a nivel del ano.

De hecho, los padres pueden sospechar de la presencia de una grieta o ruptura anal cuando el bebé empieza a gemir o a llorar cada vez que hace caca. Es más, dependiendo de la intensidad del dolor que sienta, las molestias pueden persistir durante algunas horas o incluso despertarse por el dolor si está durmiendo.

Tratamiento de la fisura anal en el bebé
Foto: Istock

También existe otro síntoma característico que debe ser tenido en cuenta: la presencia de sangre en el pañal, o al limpiarle las nalgas, que suele aparecer al final de la defecación. 

Es imprescindible tener en cuenta que la fisura anal es la principal causa de sangrado rectal en los bebés y niños, por lo que se debe sospechar de su presencia en todo momento. No obstante, la presencia de coágulos o sangre en las heces desde el principio debe ser motivo de alarma, por lo que se recomienda preguntar al médico.

Igualmente, es aconsejable consultar siempre al pediatra cuando el bebé parece tener dolor al defecar, parece estreñido o cuando observamos la presencia de rastros de sangre en la parte inferior del pañal. 

¿Cómo se trata?

En realidad, no hay un tratamiento local que ayude a tratar o curar la fisura anal en el bebé. De hecho, esto puede originar que la grieta se ensanche más, empeorando.

La clave del tratamiento consiste en hacer desaparecer el estreñimiento subyacente cuanto antes, lo que podría requerir la administración de un laxante suave, siempre que sea prescrito y recomendado por el pediatra. 

Por lo general, el tratamiento médico suele ser muy efectivo, y una vez que el estreñimiento mejora, la fisura anal se curará por sí sola, habitualmente en unos pocos días.

También es aconsejable contrarrestar el estreñimiento optando por algunos alimentos útiles en este sentido, que pueden ser consumidos por el bebé. Es el caso de los calabacines y las judías verdes que, además, son muy ricos en fibra.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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