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Frenillo lingual: qué es y en qué puede afectar

Este pliegue vertical de mucosa que une la lengua desde su centro a la parte inferior de la boca puede dificultar la acción si es demasiado corto.

El frenillo lingual es un pliegue vertical de mucosa que une la lengua con la parte inferior de la boca. Dicho así, es posible que no caigas en lo que es, pero es tan fácil como mirarte al espejo y apoyar tu lengua contra el paladar. Abre bien la boca y verás perfectamente el frenillo lingual saliendo desde el centro de la lengua, en su parte inferior.

En ocasiones, el frenillo lingual es más corto y grueso de lo normal, lo cual puede afectar a los movimientos de la lengua, limitándolos. Puede ocurrir, por ejemplo, que la lengua no llegue a tocar el paladar o su labio superior por mucho que el niño o niña lo intente. “También se considera que el frenillo lingual es corto cuando se une a la lengua en una posición demasiado adelantada”, apuntan desde Sanitas. 

Tanto lo uno como lo otro, tal y como apuntan desde Top Doctors, se conoce en el ámbito médico como lengua anclada o anquiloglosia y en algunos casos puede afectar durante la lactancia materna. “Mientras que algunos bebés parecen no sentirse molestos por ello, en otros puede hacerlos luchar cuando están amamantando, lo cual es a menudo cuando se nota la afección”, explican desde la compañía especializada en salud. 

Desde Sanitas puntualizan que “el instinto natural puede llegar a compensar esta dificultad desarrollando otras técnicas para exprimir la glándula mamaria, de modo que raramente el bebé tiene un problema relevante para mamar”, pero al ser un porcentaje reseñable de recién nacidos el afectado por esta problema congénito (entre un 4 y 11% de los recién nacidos, más común en las niñas, según detallan desde Top Doctors), no se puede descartar como una de las causas potenciales de que la lactancia materna no esté funcionando de la manera esperada.

Otras consecuencias del frenillo lingual

Aparte de en la lactancia materna, el frenillo lingual corto también puede tener consecuencias negativas en otros aspectos. Por ejemplo, en el lenguaje y en el habla cuando crezcan, si no se ha corregido antes. “Al no poder elevarse la lengua suficientemente se tienen dificultades para pronunciar las consonantes que requieren del contacto de la lengua en el paladar (t, d, n, l, r). No obstante, la mayoría de los niños llegan a adaptarse a esta dificultad y tener una pronunciación aceptable”, señalan desde Sanitas.

La otra consecuencia probable debido a la presencia de un frenillo lingual demasiado corto tiene que ver con lesiones en la boca. Esto se debe, según explican desde Sanitas, porque el frenillo lingual “roza constantemente con los dientes inferiores, pudiéndose producir alguna herida o incluso su desgarro”.

Cómo se puede saber si tienen el frenillo corto

Para saber si un niño o un bebé tiene el frenillo lingual corto, desde Sanitas recomiendan comprobar “si cuando saca la lengua su punta adquiere la forma de uve al dibujarse una hendidura en su centro al tirar de ella el frenillo”.

En el caso concreto de la lactancia, una pista de que el recién nacido puede tener el frenillo lingual corto es que que presente “dificultad para agarrarse al pezón o para mantenerse pegado cuando está amamantando”, apuntan desde Top Doctors. Además, por este mismo motivo, puede que suene una especie de clic al alimentarse del pecho materno.

Obviamente, si está afectando durante la lactancia materna, el bebé no se estará alimentando lo suficiente, por lo que mostrará hambre a menudo, síntoma inequívoco de que algo no va bien con la lactancia, ya sea por el frenillo o por otra cuestión. En estos casos es conveniente ponerlo en constancia de la matrona y el pediatra lo antes posible.

No solo por el pequeño, cuya salud es la prioridad absoluta, sino también por tu propia salud, ya que si tu hijo no se agarra bien lo normal es que tus pezones sufran las consecuencias en forma de grietas y heridas. La mastitis, inflamación de los senos, es otra patología relacionada con esta cuestión. 

Una vez el pediatra tenga conocimiento del problema y explore al recién nacido para comprobar si tiene el frenillo lingual corto, en caso de que este sea el diagnóstico puede optar por el tratamiento estándar de este pequeño problema de salud: un procedimiento quirúrgico que implica cortar el frenillo lingual. Afortunadamente, en los recién nacidos apenas causa dolor o malestar, según confirman desde Top Doctors: “La división de la lengua es rápida, simple y causa poco o ningún dolor o malestar. En los bebés muy pequeños, hay muy pocas terminaciones nerviosas donde se localiza el frenillo lingual, y se sabe que algunos duermen durante el procedimiento sin anestesia, aunque otros lloran”. 

Es un poco más complejo en los bebés con dientes ya que “se necesita anestesia general para dejarlos inconscientes”, concluyen desde Top Doctors sobre esta pequeña intervención que se hace o bien con la ayuda de unas tijeras estériles o bien con tecnología láser.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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