¿Homeopatía? No, gracias

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Los remedios homeopáticos son agua y azúcar a precio de oro. Ningún laboratorio especializado del mundo ha conseguido encontrar otras sustancias en esas bolitas.

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Homeopatía

En esta sección he intentado en los últimos meses desmontar, humildemente, alguno de los mitos que escuchamos, rutinas que hacemos sin pensar, porque siempre se hicieron así. Algunos pueden ser como mucho inútiles, pero otros pueden ser perjudiciales, como los jarabes. En esta ocasión trataré un tema que sobrepasa lo inútil; es el fraude, la estafa, el aprovecharse de la buena fe de las gentes para vender agua: la homeopatía.

Vendo una gota de agua con azúcar a 16 €, ¿alguien me la compra? Muchos de vosotros lo hacéis sin daros cuenta cuando acudís a la farmacia a comprar homeopatía. No confundir con fitoterapia, que es eso de los bebedizos de hierbas, infusiones y tés de hojas, porque de las plantas se sacan todos los medicamentos y estas tienen efectos conocidos: un té de digital o de cicuta es mortal, luego sí que son eficaces. Pero yo hablo de homeopatía, que es eso de las dosis superdiluidas de algo para conseguir el efecto contrario.

En la homeopatía se toma una mínima cantidad de una sustancia, se diluye en agua y posteriormente se diluye otras 16 veces, y no deja rastro de nada, tan solo lo que los homeópatas llaman «memoria en el agua».

Es lo mismo que si ponemos una gota de propóleo en el pantano que abastece Bilbao: en unos días nadie de allí debería volver a coger un catarro. Ese experimento ya se ha hecho ante notario pero las consultas en invierno siguen estando llenas. Esa gota de nada se vierte sobre una bolita de azúcar, se envasa y se vende a más de 15 €. Ningún laboratorio especializado del mundo ha conseguido encontrar ninguna sustancia en una de esas bolitas, más allá de agua y azúcar.

¿Y por qué tiene tanto éxito la homeopatía? ¿Por qué mueve tantísimos millones? ¿Por qué mueve tantas voluntades? ¿Por qué hay gente que confía tanto y dice que le ha curado no sé que cosas? ¿Por qué no se usa como anticonceptivo? ¿Por qué no hay Homeópatas sin fronteras en las catástrofes? Yo confieso que tomo unas bolitas de esas cada vez que voy a la Puerta del Sol de Madrid para que no me ataque el Oso, y desde que tengo esta precaución no he sufrido ni un rasguño.

La fe mueve montañas, nos curamos de lo que queremos curarnos. El efecto placebo existe y sana a un 10% de la población, sobre todo de enfermedades del alma. Podéis tomar lo que queráis, pero pensadlo dos veces antes de dar nada a vuestros hijos, respetad su inteligencia. No les deis cosas para curar vuestra inseguridad y vuestra ansiedad.

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