Enfermedades en bebés

La exposición a antibióticos en bebés puede provocar alergias alimentarias

Según un reciente estudio, la exposición a antibióticos en la infancia podría originar cambios en la microbiota de los bebés, aumentando el riesgo de desarrollar alergias alimentarias en el futuro.

La exposición a antibióticos en bebés puede provocar alergias alimentarias
Foto: Istock

Gracias a los antibióticos, millones de personas se salvan cada año de infecciones que, antes de su descubrimiento, eran mortales. De hecho, desde el descubrimiento de la penicilina en la década de 1940, los científicos han desarrollado más de 150 antibióticos distintos con la finalidad de detener la propagación de las infecciones.

Y es que los antibióticos están diseñados para acabar con las bacterias invasoras. Pero también se ha encontrado que pueden afectar a las bacterias buenas que encontramos en el intestino humano. 

Como adultos, es perfectamente posible repoblar las bacterias buenas con un suplemento probiótico después de un tratamiento a base de antiinflamatorios. Sin embargo, en el caso de los bebés y niños pequeños, esto no es tan sencillo.

Según un nuevo estudio publicado recientemente por la Sociedad Estadounidense de Microbiología, la exposición a antibióticos en la infancia puede acabar conduciendo a una alteración en la estructura genética de la microbiota en los bebés, con un riesgo elevado de convertirse en irreversible

Esta alteración impactaría luego en el sistema inmunológico del pequeño, aumentando con ello el riesgo de desarrollo de alergias alimentarias infantiles.

¿Qué mostró este estudio?

El estudio expuso a los bebés ratones a un antibiótico conocido médicamente con el nombre de ampicilina, a través de la leche materna de su madre. Luego, los investigadores monitorear la microbiota intestinal de los ratones a medida que envejecían.

Sobre la base de la comprensión actual de la microbiota normal (organismos microscópicos naturalmente presentes en el intestino), los estudiosos encontraron que la microbiota de aquellos ratones que habían estado expuestos a los antibióticos permanecían en un estado alterado hasta llegar a la edad adulta, de manera que el efecto fue mucho más allá del período original de exposición al antibiótico.

A su vez, los científicos transfirieron la microbiota expuesta a antibióticos a ratones que realmente no habían estado expuestos a antibióticos, encontrándose que el estado alterado persistía incluso en un entorno diferente.

Según los resultados obtenidos, los antibióticos no solo tienden a reducir el número y la variedad de microorganismos naturalmente presentes en el intestino, sino que, además, acaban alterando la composición genética de algunos tipos. Básicamente, esto significa que continúan reproduciéndose en un estado alterado.

Antibióticos en bebés y alergias alimentarias
Foto: Istock

En cualquier caso, es evidente que este estudio se llevó a cabo en ratones lactantes, por lo que se necesita más investigación antes de que se puedan llevar a cabo afirmaciones oficiales en relación a los bebés humanos

No obstante, dados los resultados potencialmente negativos, existen ciertos desafíos asociados con la prueba de los efectos de los antibióticos en los bebés, por lo que esta investigación serviría de advertencia preliminar, a la vez que crearía conciencia acerca del problema entre aquellas mamás que están considerando el uso de antibióticos (que, recordemos, deben siempre haber sido prescritos por el médico).

¿Cuál sería el impacto de tener una microbiota alterada?

Una microbiota alterada puede afectar principalmente a la función inmunológica. En este sentido, cuando los ratones estudiados fueron alimentados con un alérgeno alimentario común, una mayor cantidad de ratones expuestos a antibióticos mostraron síntomas de tener una reacción alérgica, en comparación con aquellos que no habían estado expuestos al fármaco.

Por este motivo, los responsables del estudio sienten cierta preocupación por si el uso de antibióticos en una etapa temprana de la vida, así como los antibióticos maternos (es decir, los consumidos por la mamá durante el embarazo y la lactancia) modifican el desarrollo de la inmunidad a través de los efectos de los antibióticos en el microbioma.

Y, especialmente, sienten preocupación sobre si el uso de antibióticos en niños pequeños puede estar impulsando los grandes aumentos de alergias alimentarias y asma que se han venido registrando en las últimas décadas.

¿Cómo puede afectar el microbioma a las alergias alimentarias?

El conocido como microbioma consiste en una comunidad de microorganismos que viven juntos en un determinado hábitat. En el caso de los seres humanos, por ejemplo, la combinación de muchas microbiotas constituye el microbioma. Como se ha demostrado, este microbioma ayuda a “enseñar” al sistema inmunológico a una edad temprana, estableciendo lo que los médicos conocen como “tono inmunológico”.

Por este motivo, cuando el microbioma se ve alterado en una etapa temprana de la vida, podría acabar dando lecciones equivocadas al sistema inmunológico.

Así, ante la existencia de un sistema inmunológico alterado (o confundido), puede identificar un determinado alimento normal como una amenaza potencial, lanzando un ataque contra las moléculas de dicho alimento. Desde un punto de vista exterior, vemos esto como síntomas de alergia a los alimentos, con algunos de los signos típicos, como urticaria, picazón en la boca y, en casos más graves, anafilaxia.

En cualquier caso, es evidente que esto no significa que los antibióticos sean contraproducentes o negativos. Al contrario, siguen siendo esenciales a la hora de tratar infecciones causadas por bacterias, por lo que su uso como tratamiento en niños y adultos continúa siendo de vital importancia. No obstante, es fundamental que la mayoría de médicos los receten únicamente cuando crean que son cien por cien necesarios.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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