Cuidados del bebé

La forma más correcta de administrar un supositorio a un bebé

Aunque hoy en día están en desuso, algunos pediatras continúan recetándolos. Y a pesar de que pueden ser sencillos de aplicar, saber cuál es la forma más correcta de administrarlos será de gran ayuda.

Aunque en la actualidad no tienden a ser tan comunes, hubo un tiempo en el que el supositorio se convirtió en un auténtico remedio para muchas mamás y papás, sobre todo en el tratamiento natural del estreñimiento ocasional en bebés y niños pequeños, especialmente en la década de los años 80, cuando su uso estaba muchísimo más extendido. Básicamente consiste en una forma de presentación de una medicina, de la misma manera que existen cápsulas, comprimidos, jarabes o pomadas.

De hecho, es una forma de administración de medicinas más sencilla cuando el paciente está sufriendo vómitos continuos o está inconsciente, de manera que le resulta imposible ingerir un comprimido o una cápsula.

Además, es habitual que a algunos bebés también se les resista la vía oral, puesto que puede no tragarlo adecuadamente o incluso vomitarlo. Por lo que el supositorio se convertía en un medicamento ideal para los más pequeños de la casa.

También ofrece otras interesantes ventajas. Por ejemplo, es la forma y el método más directo para combatir diferentes trastornos colorrectales, no solo el estreñimiento, sino también las incómodas y molestas hemorroides.

Mientras que su aplicación, a través del recto, hace que el fármaco llegue a la corriente sanguínea sin pasar por el estómago, por lo que sus principios activos permanecen prácticamente intactos.

De esta manera se evitan además molestias relacionadas. Por ejemplo, ciertos medicamentos, como es el caso de los antiinflamatorios no esteroideos (o AINE) pueden irritar el sistema digestivo. De ahí que el supositorio ayude a reducir e incluso eliminar este riesgo.

Hoy en día se trata de un tipo de fármaco en desuso, de forma que en la actualidad pocos facultativos tienden a recetarlo. Esto solo ocurre en pocas ocasiones, cuando el médico receta el supositorio de glicerina para tratar puntualmente el estreñimiento ocasional del niño, gracias a su capacidad lubricante.

No obstante, en ocasiones puede ser posible que la administración del supositorio no se haga de forma correcta, especialmente en el caso del bebé, cuando es ciertamente complicado evitar que se mueva. Entonces, ¿cómo es posible administrarlo de forma correcta?

Instrucciones para administrar correctamente un supositorio al bebé

Antes de administrar el supositorio al bebé es necesario mantener ciertas precauciones y cuidados:

  1. Lávate las manos siempre antes y después de haber administrado el supositorio al bebé.
  2. Evita manipularlo directamente, ya que de lo contrario, con el calor de los dedos o de las manos, terminará por deshacerse.
  3. Si el supositorio está muy blando, antes de retirar el envoltorio puedes enfriarlo en la nevera durante 30 minutos. También es muy útil situarlo bajo el chorro de agua fría durante unos minutos para conseguir que se endurezca un poco.

Ahora sí, una vez has tenido en cuenta los consejos y pautas indicadas anteriormente es posible seguir los pasos básicos que te proponemos a continuación. Toma nota:

  • Lávate bien las manos con agua caliente y jabón, pero con cuidado de no quemarte.
  • Retira el envoltorio (el cual puede ser de plástico o de aluminio, si lo tuviera.
  • Colócate un guante desechable o un dedil, que puedes comprar fácilmente en la farmacia.
  • Acuesta al bebé de costado, situando la parte inferior de la pierna enderezada y el muslo flexionado hacia el estómago.
  • Con cuidado, y con la ayuda del dedo, inserta el supositorio en el recto en dirección al ombligo. Trata de introducir el extremo plano en el ano, evitando el error tan común de hacerlo por el lado puntiagudo. Tampoco es recomendable insertarlo muy profundo, ya que es posible que éste retroceda y se salga.

Una vez se ha insertado el supositorio trata de mantener las nalgas del bebé unidas durante algunos segundos, apretándole las nalgas para así evitar que lo expulse.

Por otro lado, es aconsejable que el bebé o el niño pequeño permanezca acostado durante aproximadamente 10 a 15 minutos, para evitar que el supositorio sea expulsado.

Para terminar, lávate de nuevo bien las manos con un poco de agua caliente y jabón.

¿Y si tengo que administrar solo una parte del supositorio? En este caso, si es necesario solo la inserción de una mitad o un cuarto del supositorio entonces lo más adecuado es cortarlo a lo largo (esto es, de extremo a extremo) y nunca por el medio.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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