Medicina alternativa

¿La homeopatía funciona para bebés y niños?

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Quienes la practican dicen que no solo cura sino que también ayuda a prevenir los trastornos más comunes en los niños. Pero muchos médicos consideran que es un fraude. ¿Quién tiene razón?

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Homeopatía
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Pablo, de diez meses, llevaba 15 días enfermo y no mejoraba. Al contrario, en la última semana tenía fiebre en días alternos, un día el termómetro marcaba 37º y al otro 38º. Sus padres le llevaron tres veces al pediatra, pero ni la exploración ni los análisis mostraron que tuviera algo patológico, ni infección de orina, ni la garganta irritada, ni catarro. «Tiene fiebre sin foco de infección», les había dicho el médico, pero eso no tranquilizaba en absoluto a Sandra y Gerardo. Tampoco les animaba saber que el exantema que el niño tenía en un brazo se quitaría con corticoides. «Estábamos preocupados porque el niño no mejoraba, y por otro lado no queríamos ponerle corticoides», dice Sandra. «Así que consultamos con una pediatra homeópata de la que nos habían hablado unos amigos. Nos mandó darle Licopodium 30 CH durante cinco días, y se curó», añade.

Como esta pareja, muchos padres recurren a la homeopatía cuando sus hijos enferman al igual que algunas mujeres que recurren a la homeopatía embarazadas. En los foros de madres en internet, las conversaciones sobre remedios homeopáticos para las enfermedades más comunes son un asunto recurrente y, según la doctora Isabel Morrás, pediatra homeópata con consulta privada en San Sebastián, en nuestro país los utilizan 4.400 pediatras.

Un diagnóstico diferente

¿Cómo es esta medicina alternativa? En primer lugar, los homeópatas consideran al paciente como una unidad. No separan lo físico de lo emocional y lo psicológico. Para hacer el diagnóstico, no solo se fijan en los síntomas, también se interesan por otros aspectos. «Además de los medios tradicionales que utilizo como pediatra ( radiografías, analíticas, si se precisa, etc.), pregunto a los padres cómo reacciona el niño al frío, el calor, el sudor; pregunto por el apetito, qué cosas le gusta comer, qué rechaza, cómo hace las cacas, cómo duerme, cómo se despierta, qué carácter tiene… Y también me interesan la historia del embarazo y el parto, que son muy importantes», nos dice la doctora Morrás.

Contemplar la influencia de lo emocional y lo psíquico en la enfermedad es precisamente lo que llevó a la doctora Isabel Morrás a formarse como homeópata. «Cuando yo trabajaba en el Servicio de Urgencias del Hospital Nuestra Señora de Aranzazu en San Sebastián, los padres de los niños que atendía me contaban (además de los síntomas) otras cosas, como por ejemplo, que "desde que ha tenido un hermanito han empezado los problemas". Yo veía que eso era muy importante, y en la homeopatía encontré la herramienta para poder ayudarles».

Los tratamientos no tienen efectos secundarios

Otro aspecto muy valorado por los padres es que los remedios homeopáticos carecen de efectos adversos. Tan solo unos pocos proceden de sustancias químicas, la mayoría son de origen vegetal (plantas), animal (se extraen de la ostra, de serpientes o arañas, etc.) y mineral (sal, por ejemplo).

Estas sustancias no hacen ningún daño porque están extremadamente diluidas. Para comprender cómo es un remedio homeopático es necesario conocer el proceso de elaboración, que se estableció en el siglo XVIII: primero se obtiene una tintura del componente elegido (planta, mineral, animal, etc.), después esta se diluye cien veces en una solución hidroalcohólica (esto es, se pone una parte de tintura por 99 de solución hidroalcohólica, así se obtiene una dilución 1 CH), y a continuación esta solución se irá disolviendo sucesivas veces hasta obtener la disolución deseada. Así, si un remedio tiene una disolución 30 CH la tintura se habrá disuelto en la solución hidroalcohólica 30 veces más; y si tiene una dilución 200 CH, se habrá disuelto 200 veces más. Al final, en el remedio no se encuentra ni una sola partícula de la tintura; lo que queda, según los homeópatas, es «la memoria del agua».

Alergias e infecciones recurrentes

¿Estos remedios pueden curar cualquier enfermedad? Quienes practican la homeopatía aseguran que su medicina no solo cura sino que también ayuda a prevenir los trastornos más comunes de los niños, excepto problemas de tipo mecánico, como las hernias inguinales.

«La mayoría de mis consultas son por asma –comenta la doctora Isabel Morrás–. También vienen niños con otras enfermedades alérgicas, como rinitis o dermatitis atópica, y con infecciones de repetición, como cistitis y amigdalitis». Pero los padres también suelen pedir ayuda en otros problemas comunes de los niños, como molestias de la dentición, despertares y terrores nocturnos, celos, timidez o dificultades para adaptarse al colegio.

En estos trastornos psicológicos el homeópata también receta un remedio, que en los niños suele tener forma de gránulos, glóbulos (esferas) o jarabe. Claro que cabe preguntarse si un problema psicológico, como los celos, puede curarse tomando una sustancia. ¿No se trata de asumir que los padres ya no le quieren a él en exclusiva, que reparten su amor y su atención con el hermano? La doctora Isabel Morrás está convencida de que la homeopatía mejora estos conflictos psíquicos. «Ayuda a ese niño a estar más fuerte y a superar esa situación, que es normal», aclara.

Muchos médicos consideran que es un fraude

Varias sociedades médicas y muchos científicos y médicos denuncian que la homeopatía carece de base científica. La razón es que, aunque los remedios homeopáticos se venden en farmacias, no se ha podido demostrar que contengan algo más que agua y azúcar. «Es lo mismo que si ponemos una gota de propóleo en el pantano que abastece Bilbao», escribía el doctor Jesús Martínez en el artículo ¿Homeopatía? No, gracias, publicado en Ser Padres. «En unos días nadie de allí debería volver a coger un catarro… pero las consultas en invierno siguen estando llenas». Y el doctor añade que este experimento se realizó ante notario.

«He escuchado comentarios de ese tipo», dice Teresa, «pero no estoy de acuerdo, mi hija tiene menos bronquitis desde que va al homeópata». ¿Cómo explican estos médicos críticos que haya tantos papás satisfechos? «Por un lado, la homeopatía trata enfermedades que tienen una duración limitada, que se quitan solas, que no necesitan nada. Por otro lado, está el efecto placebo, que actúa en un 10%-15% en todo tipo de medicamentos, en los que la sugestión y la creencia de que va a funcionar realmente funciona», nos comenta nuestro colaborador, el pediatra Jesús Martínez.

«Además, añade el autor del libro (ed. Temas de hoy) y el blog El médico de mi hijo, estamos hablando de prevención de enfermedades: das a tu hijo una pastilla para que no se acatarre; entonces, si no se acatarra piensas que funciona muy bien; y si se acatarra piensas que a lo mejor el niño iba a coger dos o tres catarros y solo ha cogido uno».

La actitud de los padres frente a las enfermedades de los pequeños también influye, y mucho, en la evolución de estas. «Las enfermedades de los niños dependen mucho de los padres», dice el doctor Jesús Martínez. «Hay niños que tienen los mocos colgando, que los padres los ven, los limpian y no tienen ninguna sensación de enfermedad. Pero hay otros niños que tienen una gotita clara de moco asomando por la nariz y los padres los llevan a urgencias porque se han constipado. Si los padres consiguen convencerse de que esos mocos, esos cuatro moquillos que el niño tiene, se van a quitar, vivirán el proceso más tranquilamente y dirán que esa homeopatía funciona».

¡Cuidado! Antes de probar, consulta con su pediatra

«No pierdo nada por probar, igual le hace bien», dice Álvaro, padre de un niño de un año y medio que está siguiendo un tratamiento antibiótico para prevenir infecciones de orina. En este sentido, el portal americano de información de salud para padres y niños KidsHealth (con información en inglés y español) recomienda que «antes de probar algún procedimiento de la medicina alternativa con un niño, conviene hablar con su pediatra, para asegurarse de que no es peligroso y no entraría en conflicto con cualquier otro tratamiento médico que esté siguiendo el pequeño».

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