Salud del bebé

Labio leporino y paladar hendido: cómo se tratan en el bebé

El labio leporino, y el paladar hendido (o fisura palatina) son dos defectos del nacimiento que pueden ser corregidos y solucionados con el tratamiento médico-quirúrgico adecuado. Te explicamos cómo se diagnostican y cómo se tratan.

Labio leporino y paladar hendido
Foto: Istock

La fisura del labio y / o paladar consiste en una malformación del rostro consistente en una abertura en el labio superior, la cual puede extenderse hasta el paladar. Esta hendidura puede afectar únicamente a un lado del labio, a ambos lados, o incluso ser solo central. Es lo que médicamente se conoce como labio leporino y como paladar hendido, respectivamente.

En el caso del labio leporino suele ser una malformación que, con frecuencia, es diagnosticada mediante la realización de la ecografía morfológica. Mientras que el paladar hendido no tiende a ser visible en la ecografía.

En cualquier caso, se trata de una malformación que se encuentra en 1 de cada 1000 personas de la población caucásica. Aunque, de acuerdo a las estadísticas, suele ser más común en los orientales, dado que suele aparecer en 1 de cada 600 embarazos, siendo muchísimo menos común en las personas de raza negra (solo se da en 1 de cada 2500 embarazos).

¿Qué es el labio leporino?

Un labio leporino consiste en una separación o división física de los dos lados del labio superior. Aparece como una especie de espacio estrecho o abertura en la piel del labio superior.

Es común que, esta separación, a menudo se extienda más allá de la base de la nariz. Es más, puede llegar a incluir los huesos de la mandíbula superior y / o la encía superior.

¿Y el paladar hendido?

En el caso del paladar hendido, sin embargo, se trata de una abertura o hendidura que ocurre en el techo de la boca. Puede afectar a la parte delantera ósea del techo de la boca (paladar duro), o a la parte trasera blanda del techo de la boca (paladar blando).

¿Cuáles son las causas del labio leporino y del paladar hendido?

Al comienzo del embarazo, distintas partes del rostro de un bebé se desarrollan por separado, y luego acaban uniéndose. Sin embargo, cuando una de estas partes no se une correctamente, el bebé nace con una hendidura. 

De hecho, la hendidura se produce cuando no existe suficiente tejido en la boca o en el área de los labios, y el tejido que se encuentra disponible simplemente no se une correctamente.

Ambas malformaciones pueden ocurrir en uno o ambos lados de la boca. Es más, dado que el labio y el paladar se desarrollan por separado, es posible tener un paladar hendido sin labio leporino, un labio leporino sin paladar hendido, o ambos.

Las causas son multifactoriales. Es decir, no existe una causa específica y única para la formación tanto del labio leporino como del paladar hendido en los bebés.

Esto significa que se han informado determinados factores externos, como la ingesta de alcohol, el consumo de determinados medicamentos o la existencia de una deficiencia de ácido fólico.

Tratamiento del paladar hendido
Foto: Istock

Al igual que también se ha encontrado que la incidencia suele ser mayor cuando un miembro de la familia ya presentó la malformación en el pasado. De esta forma, el riesgo se incrementa cuando un familiar ya se ha visto afectado. 

Y también se sabe que el riesgo puede aumentar en bebés cuyas madres, por ejemplo, tuvieron diabetes gestacional en embarazos anteriores.

¿Cuál es el seguimiento que se realiza en los bebés? ¿Y cómo se trata?

Tal y como coinciden en señalar los expertos, es cierto que el diagnóstico del labio leporino o del paladar hendido marca el comienzo de un denso viaje médico, tanto para el bebé como para sus padres. No obstante, en todas las ocasiones el seguimiento es personalizado y diferente, y es muy común que se realicen numerosas citas médicas y cirugías, desde el nacimiento hasta aproximadamente los 18-20 años de edad.

Debemos tener en cuenta que, más allá del propio físico del bebé, esta hendidura puede causar dificultades para tragar o respirar con normalidad (por ejemplo, a menudo requiere de tetinas y biberones específicos), además de dificultad para hablar, molestias auditivas e infecciones frecuentes del oído.

Por tanto, es muy habitual que los padres conozcan a muchos profesionales médicos que los acompañarán a lo largo de todo el camino: desde pediatras hasta anestesiólogos pediátricos, pasando por cirujanos, ortodoncistas pediátricos, fisioterapeutas, logopedas y psicólogos. Todos pueden estar presentes antes y después de la primera operación, la cual tiende a realizarse a partir de los 3 meses de edad.

De hecho, a partir de esa edad, es posible operar el labio, la nariz y el paladar duro del bebé. Aunque para el tratamiento del paladar blando sí es necesario esperar, al menos, otros tres meses más.

Este tipo de cirugías tienen el objetivo de reconstruir la anatomía palatina, labial y nasal del bebé y, generalmente, la malformación tiende a corregirse antes de que el niño/a cumpla los 2 años de edad

De esta forma, dado que las técnicas quirúrgicas han progresado muchísimo en los últimos años, en muchas ocasiones solo queda una cicatriz fina visible. Pero también los expertos inciden en la importancia de prestar tratamiento psicológico al niño, especialmente cuando la malformación no ha podido ser corregida de forma temprana.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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