Siempre con atención

Las caídas de bebés más habituales: cómo evitarlas

Los accidentes son evitables, pero a medida que los pequeños crecen, y sobre todo si hay más de uno en casa, se hace más complicado no perder la atención en algún momento del día, de ahí que sea recomendable prevenirlos en la medida de lo posible.

Bebé en la cuna
Bebé en la cuna (Foto: iStock)

Los accidentes son evitables en los niños pequeños. Lo son. Pero no puede generar ansiedad la posibilidad de una caída porque, por mucho empeño que se ponga en evitarla, ocurrirá en cualquier momento. Desde el instante en el que un pequeño echa a andar, está expuesto a ellas. Lo que sí se puede hacer, igual que protegen los enchufes por ejemplo para evitar disgustos cuando empiezan a gatear, es prevenirlas todo lo posible, especialmente en el ámbito del hogar, de la siguiente manera.

Asegurar barrotes y barandillas

En las cunas y en las camas, debes asegurar muy bien la protección que les evita caídas que pueden ser muy bruscas y dolorosas. En caso de que la cama esté alta, colocar una barandilla firme y alta es recomendable hasta que el niño interiorice las dimensiones de su cama, y en la cuna lo más peligroso es tener el colchón demasiado elevado cuando el pequeño ya es capaz de ponerse de pie. Cuidado con ello. Parece que no, pero sí puede saltarla.

Esquinas protegidas

Precisamente porque las caídas son limitables pero no evitables al 100% es recomendable proteger las esquinas peligrosas para evitar brechas y golpes duros. Tan importante es intentar que no se produzcan caídas como limitar las consecuencias si estas se producen.

No dejarles solos en superficies altas

Etamos pensando sobre todo en el cambiador, típico lugar en el que le dejas de vigilar dos segundos porque te has dejado alguna cosa que no está a tu alcance. Dos segundos son suficientes para un trompazo que puede ser muy peligroso por la altura que suelen tener estos muebles auxiliares. Evita también dejarles solos en el salón o en las habitaciones si ya se suben al sofá o a la cama de forma autónoma.

Evitar los cambios de nivel

Las alfombras, las escaleras, tener alguna banqueta accesible, o cualquier otra cosa que pueda suponer un cambio de nivel en el suelo y un atractivo para que el niño desee subirse y explorar, es preferible evitarlas. Las primeras pueden derivar en el típico tropezón, y los segundos en un golpetazo muy serio. En caso de que no se puedan evitar, como las escaleras, asegúrate de que tienen barandilla, que no dejan huecos por los que quepa el pequeño e incluso compra una puerta que haga las veces de barrera para evitar despistes.

Mantener la casa ordenada

Es complicado con niños en casa que no haya nada por medio en algún momento con lo que puedan caerse al pisarlo, pero en la medida de lo posible debes evitarlo. Por lo menos, que no sean cosas de los adultos del hogar las que al quedar por medio generen el accidente.

Vigilar sus pasos

En la calle, la única forma de limitar las caídas es no perderles de vista en ningún momento, algo que además se debe hacer también por seguridad. Una cosa es potenciar su autonomía y otra darles absoluta independencia.

Mantener la calma

Si pese a haber hecho un gran trabajo de prevención en casa y de mantener siempre un ojo sobre el pequeño cuando se mueve de forma autónoma se produce una caída, lo fundamental es mantener la calma para no añadir estrés a una situación que la tiene ya de por sí para el niño. Dale cariño, arrópale, legitima la caída -ya tendrás tiempo cuando se calme de explicarle por qué ha tenido lugar y cómo evitarla-, y comprueba al mismo tiempo si hay zona dañada o golpeada. 

A continuación, actúa en consecuencia: cura la herida en casa si es el típico raspón, aplica frío si hay hinchazón, y valora si acudir a un centro sanitario si se ha producido un golpe grave en la cabeza o simplemente vigila la zona dañada en las próximas horas. Y por supuesto no automediques al pequeño sin consultar al especialista médico primero. 

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