Salud del recién nacido

Leche con muestras fecales maternas para bebés nacidos por cesárea

El canal de parto dota a los bebés nacidos por parto vaginal de una microbiota intestinal fuerte, que les protege de enfermedades como el asma o algunas alergias. Sin embargo, los bebés nacidos por cesárea carecen de ella. Un nuevo estudio busca la solución en las heces maternas: ¿y si fueran las responsables de esta diferencia entre los primeros y los segundos?

caca
Fuente: iStock

¿Sabías que, tan solo minutos después de nacer, la diferencia entre las bacterias que viven en la flora intestinal de los bebés nacidos por cesárea y la de los bebés nacidos por parto vaginal es muy grande? Y es que, los segundos obtienen en el propio canal de parto un montón de microbios provenientes del perineo de su madre que les ayuda a equilibrar su flora intestinal. Algo que no sucede en los bebés nacidos por cesárea, ya que no pasan por este canal.

Después de años de investigación, los científicos han llegado a una conclusión: esta diferencia en la microbiota de los bebés podría ser fruto de la ingesta accidental de una pequeña cantidad de heces de su madre en el momento del parto, en el caso de los bebés nacidos de manera vaginal.

Estas bacterias, que ayudan a desarrollar en primera instancia un sistema inmunológico fuerte y protector frente a enfermedades como el asma o algunos tipos de alergias, no están tan presentes en los bebés que nacen por cesárea y, por eso, los científicos han buscado una solución al problema. Aunque pueda parecer escatológica, un estudio acaba de sugerir que estos recién nacidos ingieran una pequeña muestra (muy filtrada) de heces de su madre a través de la leche.

El mismo difiere de algunos ya publicados en los que se sugería ‘lavar’ a los bebés con fluidos vaginales de su madre. La manera en la que se llevó a cabo no te dejará indiferente.

Biberones hechos con leche especial

Investigadores de la Universidad de Helsinki y la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, escogieron a un grupo muy reducido de madres con cesáreas programadas y, tras el parto, mezclaron 3.5 mg de su materia fecal con 5 ml de leche materna y se la dieron a sus bebés recién nacidos.

Después, los autores de la investigación analizaron el meconio y las heces relativas a las siguientes 12 semanas después del nacimiento de los bebés en busca de datos reveladores en su microbiota intestinal. ¿El resultado? Los bebés que habían tomado esta solución preparada con leche y material fecal de sus madres  tenían una microbiota muy parecida a la de los bebés nacidos de manera vaginal. Además, ningún recién nacido experimentó efectos secundarios durante el tratamiento.

No es un experimento que pueda hacerse en casa

Aunque al leerlo pueda parecer algo muy fácil, hay que recalcar que las muestras que ingieren los bebés están muy filtradas y que forman parte de un tratamiento médico estipulado y muy marcado. “Este trasplante fecal requiere de un tratamiento médico muy cuidadoso y, por tanto, no es algo que deba hacerse en casa”, recuerda Willem de Vos, científico de la Universidad de Helsinki y líder del estudio. “No sabemos cuánto ingieren los bebés de manera natural, por lo que obtener la dosis correcta requiere de pruebas muy cuidadosas”, puntualiza John Penders, otro de los autores del informe.

El estudio, publicado en la revista Cell, deja claro que para que se vean resultados completos ha de pasar, al menos, un año.

Por el momento, los mismos científicos encargados de este informe, han comenzado con mayor amplitud y que sigue los mismos pasos que el anterior.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

Vídeo de la semana

Continúa leyendo