Nutrición infantil

¿Los bebés pueden tomar prebióticos y probióticos?

Diferentes estudios han mostrado que los probióticos y prebióticos pueden ser de utilidad en bebés con diarrea y cólicos, pero ¿cuándo son realmente aconsejables?

Los bebés pueden tomar prebióticos y probióticos
Foto: Istock

Los probióticos son microorganismos vivos, que podemos denominar como “bacterias buenas”. Así, consumidos en cantidades suficientes, pueden proporcionar efectos realmente beneficiosos para la salud. Concretamente, ayudan a equilibrar la microbiota intestinal (o flora intestinal), la cual se encuentra formada naturalmente por bacterias “buenas”, virus, hongos no patógenos y parásitos.

De esta manera, el consumo de probióticos tiene un efecto potencialmente beneficioso para la salud cuando se consumen de forma habitual, y en grandes cantidades. Es más, al no colonizar el intestino, dejan de estar presentes en los días posteriores a la interrupción del consumo.

Pero, aunque suelen ser confundidos con los prebióticos, en realidad debemos saber que, aún cuando ambos son de enorme utilidad a la hora de reequilibrar la flora intestinal, uno sirve para fortalecer al otro.

Así, los prebióticos no son organismos vivos, sino nutrientes que funcionan como “alimento” para los probióticos, que, como te hemos indicado, son bacterias “buenas” o levaduras vivas. Al ingerir fibras prebióticas específicas, se puede promover el desarrollo de ciertas bacterias beneficiosas. 

Los más conocidos son los probióticos Lactobacillus casei (Defensis),  L. acidophilus,  L. plantarum,  L. rhamnosus,  Bifidobacterium bifidum (Bifidus) o la levadura  Saccharomyces. Boulardii. Los encontramos en alimentos fermentados (como el yogur, kéfir, chucrut o kombucha), o en forma de complementos alimenticios (principalmente en forma de cápsulas o en sobres).

Mientras que los prebióticos más usados son la inulina, los galactooligosacáridos (GOS), los fructooligosacáridos (FOS) y la luctuosa. Y los encontramos presentes de forma natural en alimentos como el ajo, cebolla, espárragos, alcachofas, plátanos, trigo o centeno.

Sin embargo, a pesar de que son dos opciones muy saludables, es común que nos preguntemos si los bebés y los niños pequeños pueden tomarlos. ¿En qué momentos y cuándo sería aconsejable?

¿Son los probióticos y prebióticos adecuados para el bebé?

Probióticos en el bebé
Foto: Istock

Los probióticos tienden a mejorar, entre otras cosas, la digestión de determinados alimentos. Además, también suelen ser eficaces contra los trastornos asociados con el tránsito intestinal.

De acuerdo a los especialistas, los probióticos actúan sobre la diarrea, el estreñimiento y los cólicos en los bebés. Pero también alertan de la presencia de muchas especies y cepas de probióticos, de forma que muchas de sus propiedades beneficiosas pueden variar en función de la cepa.

En el año 2010, un estudio llevado a cabo por el Departamento de Pediatría de la Universidad Federico II de Nápoles, en Italia, demostró resultados positivos de la bacteria Lactobacillus reuteri en niños mayores de 6 meses que padecían estreñimiento crónico. En ese estudio, se encontró que el número de evacuaciones intestinales a la semana fue mucho más frecuente, pero sin modificarse la consistencia. 

Beneficios interesantes contra los cólicos intestinales y la diarrea

En la diarrea causada por un virus, un estudio mostró la eficacia de distintos probióticos, entre los que se encontraba la cepa Lactobacillus rhamnosus GG. Según esta investigación, tomado dentro de las 48 horas tras la aparición de los primeros síntomas, se consiguió reducir su duración.

No obstante, hay que tener en cuenta que un nuevo estudio, publicado en 2018 y llevado a cabo en alrededor de 900 niños, minimizó estos buenos resultados, al concluir que esta cepa de probióticos sería ineficaz sobre los síntomas asociados a la gastroenteritis (como las náuseas y la diarrea). 

Es posible que sepas que el riesgo de diarrea aumenta considerablemente después de un tratamiento con antibióticos. En este sentido, un metaanálisis de estudios llevados a cabo en la población pediátrica demostró la capacidad de ciertos probióticos (como Lactobacillus GG, Saccharomyces boulardii, Bifidobacterium lactis y Streptococus thermophylus) para reducir la diarrea después del tratamiento con antibióticos.

También se ha encontrado que la Lactobacillus reuteri tendría un efecto beneficioso sobre los cólicos infantiles, que suelen ocurrir durante los tres primeros meses de vida del bebé, reduciendo la duración del llanto. Además, también se cree que podrían ser eficaces contra el síndrome del intestino irritable.

Algunas precauciones a tener en cuenta

Aunque la ingesta de probióticos en bebés sanos no tiene ningún tipo de contraindicaciones, pudiendo ser administrado como medida preventiva para fortalecer su sistema inmunológico, hay que tener especial cuidado con bebés prematuros y bebés con inmunodeficiencia, dado que los probióticos son organismos vivos.

Por este motivo, es siempre recomendable que sea el pediatra quien aconseje su administración cuando esté indicado.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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