Antivacunas

Los mitos más repetidos por los antivacunas

La eficacia de las vacunas está confirmada por la ciencia. De hecho, es la propia Organización Mundial de la Salud la que alerta del peligro de no vacunar a los niños. Sin embargo, existe el grupo antivacunas, totalmente antagónico a ellas, que ofrecen una serie de razones para alegar que pueden ser perjudiciales.

5 mitos repetidos por los antivacunas
Fuente: Istock

“Una amenaza cada vez mayor”. Así denomina la Organización Mundial de la Salud a los grupos antivacunas que, cada vez, ganan más adeptos. De hecho, supone un peligro para la salud de tal magnitud que, incluso, la propia OMS no dudó en enero de 2029 en incluirlos dentro del grupo de amenazas para la salud.

 

Y es que, de acuerdo a sus propias palabras, “las vacunas salvan entre dos y tres millones de vidas al año y podrían ser muchas más si mejoraran las campañas y los protocolos de vacunación”. De hecho, recordemos que algunas enfermedades que estaban casi erradicadas como las paperas o el sarampión, han vuelto a sufrir algunos brotes en algunos países.

En nuestro país, por suerte, el movimiento antivacunas es muy minoritario pero en otros, la amenaza es mayor. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio científico publicado en la revista PLOS ONE, un número creciente de personas en muchos estados de Estados Unidos, ha cambiado de opinión en cuanto a la vacunación. En concreto, este tipo de movimiento creció desde 2009 de 12 a 18 estados.

Como ya podrás saber, los grupos antivacunas se caracterizan por ser completamente antagónicos a las vacunas de ningún tipo. Así, existen familias con niños que no están vacunados y, en algunos casos, desgraciadamente, esto ha acabado en muerte. Estos grupos basan sus ideas en diferentes razonamientos o mitos y hemos decidido desmentir algunos de los más sonados:

“Es mejor vacunarse padeciendo la enfermedad que a través de las vacunas”

El argumento cae por su propio peso y, para justificarlo, nada mejor que un ejemplo. Estamos ante una pandemia mundial por culpa de la COVID-19, enfermedad provocada por el coronaviru SARS-CoV-2, para la cual todavía no existe vacuna. ¿Qué pasaría si una persona contrae la COVID-19? Ni siquiera los científicos pueden saber a ciencia cierta cómo evolucionará su estado de salud. Además, como este, son otros muchos los virus que no crean inmunidad una vez que se pasa la enfermedad.

Yendo un paso más allá, podemos confirmar que las vacunas (compuestas por preparados inmunológicos) interactúan con el sistema nuestro sistema de defensas para producir una reacción igual a la que produciría la infección natural, pero sin llegar a desarrollar la enfermedad ni exponiendo el cuerpo a ningún riesgo ni complicación.

“La vacuna contra la difteria, el tétanos o la tos ferina puede provocar Síndrome de Muerte Súbita del Lactante”

En 1983 se lanzó en Estados Unidos la sospecha de una posible asociación entre el SMSL y la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. Sin embargo, numerosos estudios científicos posteriores a aquello no pudieron demostrar dicha relación.

Además, en el año 2003 volvió a surgir otra señal de alarma, relacionando de nuevo la muerte súbita de cinco bebés con esta vacuna pero, un estudio llevado a cabo en Italia durante cinco años no demostró dicha asociación.

“Las vacunas contienen mercurio, un metal tóxico y peligroso”

Aunque es cierto que a algunas vacunas se les añade tiomersal (un compuesto orgánico que lleva mercurio para conservarlo), no existen argumentos científicos que digan que la cantidad que incluyen pueda ser perjudicial para la salud.

“El VIH apareció por una vacuna”

En la década de los 90 salió a la luz una posible relación entre una vacuna contra la polio surgida en los años 50 y probada en África, con la aparición del VIH. En concreto, las conjeturas (sugeridas por diversas fuentes) venían a decir que esa vacuna contra la polio había sido creada con células de riñón de chimpancé de donde habría surgido el virus. Sin embargo, diferentes laboratorios independientes confirmaron que esas células no provenían del chimpancé y que ninguna de ellas estaba contaminada de VIH.

Además, un estudio publicado en la revista científica Nature en 2004 demostró que las afirmaciones eran totalmente falsas.

“Las vacunas causan autismo”

Este último mito que desmentimos ha vuelto a ser noticia en la cuarentena debido a que el rapero Kase.O publicó un vídeo en las redes sociales afirmando esta teoría. Sin embargo, esto no es verdad.

Esto saltó a la luz después de que la revista The Lancet publicase un artículo del investigador Andre Wakefield en el que asociaba la vacuna triple básica de los bebés con los trastornos del espectro autista. Sin embargo, poco después fue retirado.

Además, en 2015, la revista PNAS publicó un estudio cofinanciado por un grupo antivacunas que, pese a lo que ellos esperaban, concluyó que las vacunas no cumplen ningún papel ni tienen relación con el TEA.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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