Sueño del bebé

Los padres pierden hasta 700 horas de sueño en el primer año de sus hijos

Un estudio del ESCI (Instituto Europeo de Calidad del Sueño) sugiere que que un bebé de entre 4 y 12 meses debería dormir de 12 a 16 horas diarias y que, sin embargo, un 25% no lo hacen. Esto desencadena en que los padres pierdan una media de entre 400 y 700 horas de sueño durante el primer año de vida de su hijo.

Problemas de sueño
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El sueño de nuestro bebé es uno de los grandes quebraderos de cabeza durante sus dos primeros años de vida. Despertarse en medio de la noche más de una y dos veces porque nuestro pequeño se ha puesto a llorar es algo más que habitual. Quizá tengas suerte y tu pequeño te salga dormilón, pero, comúnmente, no suele ser así. No te preocupes, te explicamos el porqué.

Una de las principales actividades de los bebés en sus primeros años de vida es dormir, pero esto no significa que tenga que ser necesariamente por la noche. De media duermen unas 14-15 horas, pero se despiertan varias veces cuando el sol cae, y esto impide que los padres puedan dormir sus 8 horas de sueño reparador. Según un estudio del ESCI (Instituto Europeo de Calidad del Sueño), los padres pierden de 400 a 700 horas durante el primer año del bebé, lo que se traduce en unas dos horas menos de descanso al día.

Estos primeros meses son de los más bonitos durante la educación del pequeño, pero también los más desafiantes. Compaginar la rutina diaria de los padres con los hábitos de los bebés puede llegar a ser agotador y derivar en unos pobres padres zombies.

Guía del sueño infantil

El estudio muestra que más de la mitad de los bebés de hasta un año de edad se despierta una o dos veces durante la noche, un 20% tres veces y un 13% cuatro veces. Solo un 15% de los bebés son capaces de dormir prácticamente toda la noche. No te preocupes, si tu bebé no se encuentra en el último caso, se puede sobrevivir. 

Para poder comprender el porqué de sus desvelos, tenemos que entender que el patrón de sueño de los bebés es completamente diferente al de un adulto, y es un proceso evolutivo para ellos. El estudio explica lo siguiente: “El sueño es un conjunto de estados fisiológicos y comportamentales que van más allá de la función reparadora. Más adelante, el sueño marcará aspectos tan relevantes como la conducta, el rendimiento escolar y/o el crecimiento, influyendo incluso en la predisposición al sobrepeso y la obesidad infantil. Sin embargo, cuando el niño todavía es un bebé, a la vez que crece, está formando las bases para soportar el enorme desarrollo que sufrirá hasta el final de la adolescencia y, además, está aprendiendo los hábitos de sueño sobre los que sentar dichas bases”.

El bebé nace con dos fases de sueño (REM y profundo) mientras que los adultos tenemos cinco. Conforme va creciendo, va añadiendo nuevas fases, pero “durante los tres primeros meses de vida el bebé no cumple estrictamente con las dos fases de sueño, ya que incorpora una fase intermedia denominada sueño indeterminado que no se ajusta a los patrones REM y N-REM”. Son muchos los problemas que pueden aparecer a la hora de irse a dormir, como insomnio, síndrome de piernas inquietas, pesadillas, narcolepsia, sonambulismo… Pero no os preocupéis, es algo muy común pero que hay que vigilar.

No os podemos dar la fórmula mágica para que vuestro pequeño duerma del tirón todas las noches, pero hay pequeños trucos que ayudan a mejorar su descanso, como usar pijamas-manta en vez de mantas colchas, conseguir una temperatura de no más de 22 grados, cunas silenciosas, crear una rutina, etc. ¿Cuáles son tus truquillos? ¿Tu bebé duerme como un lirón?

Si quieres más información, puedes leer el estudio completo aquí.

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