Nacidos antes de tiempo

Miedo, culpa… así se sienten los papás de bebés prematuros

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El adelanto del parto genera una inseguridad muy grande. Por suerte, hoy las UCIS neonatales están muy preparadas para atender estas situaciones física y emocionalmente. 7 sentimientos habituales y sus soluciones:

padresprematuros

Todas las mamás fantasean con la llegada de su bebé al mundo, pero ninguna sueña con ponerse de parto precipitadamente, sin tiempo para terminar la habitación del bebé o hacer la canastilla y, sobre todo, sin tiempo para hacerse a la idea de que ya está aquí, que nos necesita para salir adelante y que sus primeros meses van a ser una carrera de obstáculos que tenemos que recorrer aunque ya hayamos empezado cansados.

«Yo todavía debería estar embarazada, no estaba preparada, y encima esto», piensan en un primero momento la mayoría de las mamás de prematuros.

Según explica Verónica Violant, profesora de Pedagogía de la Universidad de Barcelona, «cuando el parto se adelanta, se genera una situación de inseguridad, la madre tiene miedo a perder a su bebé y necesita que alguien le explique que tiene este tiene que ir madurando poco a poco».

Un aspecto peculiar

Si en general, los recién nacidos no suelen corresponderse con la imagen estereotipada del bebé rosado y rechoncho de las películas, los prematuros aún menos.

La cabeza es desproporcionadamente grande, su piel es tan fina que parece transparente, tienen poca cantidad de grasa, los genitales pueden estar poco desarrollados, respiran débilmente y tienen poca movilidad.

Si a eso sumamos el hecho de que están dentro de una incubadora y rodeados de tubos, cables y aparatos, no es de extrañar que los papás se sientan tan desvalidos como el recién llegado.

Pese a ello, tienen muchos motivos para el optimismo: su hijo está en las mejores manos. La medicina neonatal ha avanzado tanto que en los últimos 20 años el índice de supervivencia de los bebés con menos de un kilo de peso ha pasado del 20 al 80% y, sobre todo, no hay que subestimar las fuerzas de estos chiquitines impacientes, que nos dan una lección de vida con sus pequeños logros, día a día, gramo a gramo.

Antes, los padres tenían que conformarse con mirar a sus hijos prematuros a través de un cristal, apenas podían verles y mucho menos cogerles y abrazarles. Ahora forman parte (fundamental) del equipo que hace lo imposible porque el bebé esté a gusto, gracias al método canguro y es les ayuda mucho a superar sus miedos iniciales.

El método canguro

Utilizado ya por la mayoría de las ucis neonatales, consiste en el contacto piel con piel del bebé con papá o mamá.

Se descubrió por casualidad en una maternidad colombiana en la que, por falta de incubadoras, se colocaba a los bebés desnudos sobre el pecho de sus madres para darles calor. Curiosamente, estos niños ganaban peso más rápidamente que los que solo estuvieron en la incubadora y separados de sus padres.

En los hospitales de referencia en cuidado neonatal se permite el acceso las 24 horas del día a los papás para que pongan en práctica este tipo de cuidado, muy beneficioso tanto para los padres como para los bebés.

Además, el contacto piel con piel estimula la secreción de oxitocina en las madres, lo cual favorece la lactancia materna, el mejor alimento que pueden recibir estos bebés. Aunque el pequeño todavía no sea capaz de succionar, la madre puede extraerse la leche para administrársela por sonda, así, además, se siente partícipe del cuidado de su hijo.

Es normal que los papás de prematuros sientan

Miedo: A hacerle daño, a no saber cuidarlo y a perderlo.

Rechazo: Al shock inicial puede seguir una etapa de negación de lo que ha pasado, y tener ganas de huir de la realidad.

Culpa: La preocupación y la incertidumbre pueden hacer que surjan sentimientos de culpabilidad.

Falta de vínculo: Les pasa sobre todo a los padres que no han podido tener contacto directo con con su hijo.

Ambivalencia de sentimientos: «Quiero apegarme a él, pero me da miedo por si lo pierdo».

Incomprensión: Sensación de que nadie entiende por lo que estamos pasando: ni médicos, ni familia, incluso, a veces, ni la pareja.

 

Etiquetas: paternidad

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