Todo lo que debes saber

¿En qué consiste la operación de fimosis y cuándo se recomienda?

Casi todo el mundo sabe en qué consiste pero no cómo es su tratamiento, ni siquiera el último de ellos, el quirúrgico, ni a qué edad se suele realizar.

Si hay una patología mediática que puede afectar a los varones recién nacidos, esa es la fimosis, un problema que preocupa a muchos padres porque tarda en resolverse por sí misma, hasta el punto de que puede requerir el paso por el quirófano para ponerle remedio.

Aunque mucha gente sabe a estas alturas que la fimosis es la imposibilidad de bajar la piel del prepucio del pene por ser demasiado estrecho, no todos saben que en los bebés es fisiológica. Por lo tanto, es algo completamente normal ya que el prepucio y el glande están adheridos desde el nacimiento, y con el tiempo, ante el aumento de tamaño del pene y las primeras erecciones naturales de este, cada vez se puede bajar más la piel. No hay que forzar el movimiento porque esto puede suponer un empeoramiento en caso de que aparezcan heridas; basta con retirar lo que se pueda de forma natural durante el baño por motivos de higiene. 

Antes de la cirugía

Antes de recurrir a la cirugía como tratamiento para la fimosis, se debe esperar el paso del tiempo para ver si remite por sí misma -hacia los 3 años la mayoría de niños ya no la padecen-, y también se recetan cada vez tratamientos no invasivos a base de pomadas con cortisona para intentar evitar el quirófano.

Pero si estas no son efectivas o hay problemas derivados de la fimosis como el dolor o la inflamación, la aparición de infecciones de orina o alguna infección como la balanitis, entonces operar es inevitable. Todavía es más urgente si aparece parafimosis, que es el estrangulamiento del glande al retirar el prepucio sin que este pueda volver a su sitio. 

Operación y posoperatorio

La operación de fimosis, para la que se suele esperar, si no hay síntomas como los mencionados recientemente, hasta mínimo los cuatro años -hay bastante variedad de opiniones al respecto, incluso muchas voces expertos prefieren esperar hasta los ocho años si no genera complicaciones en la vida del menor-, recibe el nombre de circuncisión. Consiste en cortar y extirpar una parte de la piel del pene para esta termine cuando comienza el glande, quedando este al descubierto. 

Las suturas en la piel manipulada se hacen con hilo absorbible, de manera que en dos semanas desaparecerá por sí solo. La otra buena noticia es que el mismo día de la operación se puede recibir el alta si no hay complicaciones o alguna contraindicación para ello. 

En cuanto al posoperatorio, la herida tardará al menos una semana más en cicatrizar después de que los puntos se absorban y hasta que no esté esta totalmente curada, los pacientes deben evitar la actividad física brusca, como por ejemplo correr o saltar. Además, en las primeras horas es común que la herida pueda sangrar, de ahí que sea recomendable tener a mano gasas estériles para presionar la zona en caso de que así ocurra en el niño. 

Para aliviar las molestias son recomendables las compresas frías aplicadas sin que estén en contacto directo con la piel y en tramos cortos, de aproximadamente 20 minutos, y como es habitual en este tipo de posoperatorios, se debe cambiar el apósito que cubre la herida a las 24 horas de que se haya colocado. 

Es probable que al niño se le recete algún antiinflamatorio para los primeros días, y no hay inconveniente para que se bañe o duche con cierta normalidad, teniendo en cuenta evidentemente de que puede sufrir molestias en su pene al hacerlo. Es importante tener especial cuidado durante esta tarea. 

Si el pene se inflama o se enrojece, si la herida empieza a supurar o no deja de sangrar, o si el dolor va a más con el paso de los días en vez de remitir, conviene acudir al médico para que la revise.

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