Siempre se hizo así

Percentilitis o la obsesión por el peso y la altura del bebé

No es raro que cuando, en consulta, ponemos a un bebé sobre la báscula y decimos lo que pesa en kilos y gramos, los padres nos pregunten: “¿En qué percentil está?”

percentiles

El percentil es una nota mágica que dice si nuestro bebé aprueba o suspende, si pasa el temido 50 con nota o no, o si se hunde en el abismo del 3. La vecina tiene un bebé parecido al nuestro y está en un 75, ¿por qué el mío no pasa del 50? ¿Qué hago mal? ¿Mi leche no vale?

Mucho mal ha hecho y hace todavía el percentil. Un número bajo nos hará pensar que el nene va mal y una cifra elevada nos llenará de orgullo y satisfacción o nos hará pensar que está demasiado regordete.

Pero, ¿qué es en un percentil?

Es una medida relativa que indica el peso, o la talla, de niños normales en una población determinada. Los pediatras tendemos a usar las gráficas de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que se han realizado con los pesos y las tallas de bebés alimentados al pecho de varias poblaciones del mundo. Por lo tanto, dan una idea muy general. Si utilizáramos unas gráficas de una población obesa, los niños gordos parecerían normales y al revés.

De este modo una medida en las gráficas no tiene ningún valor, tan solo saber que si el niño está sano, es igual de sano y pesa igual que el 50 % de la población, o mide igual que el 25% de la población, tanto si se desvía una línea hacia arriba como hacia abajo.

Un niño que nace en un percentil 3 y está sano, será canijo o flaco, y lo normal es que siga en esa línea como su madre lo parió o con la herencia que le dieron sus padres y abuelos. De dónde no hay no se puede sacar.

No hay que obsesionarse con las gráficas

Pueden ayudar a los profesionales a interpretar variaciones no normales. Así, si en sucesivas medidas de talla el peque pierde dos líneas (dos desviaciones estándar, que llamamos), nos está sugiriendo que hay algún problema de crecimiento que habrá que atender. O al contrario: un crecimiento desmedido nos debería preocupar.

Pero tenemos que ver estas medidas como valores relativos y relacionados entre sí. Si el niño está en un peso alto, puede ocurrir que sea gordo si la talla es baja; o simplemente que sea proporcionado y grandullón si su talla también es alta. O viceversa, si ambas medidas son cortas, peso y talla escaso indicarían que tenemos un bebé más concentrado.

Al igual que una mala nota aislada de un estudiante puede hacerle mucho daño sin merecerlo, una medida aislada puede darnos una falsa impresión de la evolución de nuestro hijo. Propongo que miréis más a vuestros hijos y menos a las gráficas.

Si el bebe está guapo o incluso si salió al abuelo, el que ganó aquel concurso de feos, pero está sano y fuerte, no debe importaros lo que digan unas medidas que no tienen en cuenta su evolución y las satisfacciones que os da.

El Dr. Jesús Martínez es pediatra, autor de El médico de mi hijo (ed. Temas de Hoy) y del blog el medico de mi hijo.

Etiquetas: peso bebé

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