Salud del recién nacido

Pérdida de peso del recién nacido los primeros días, ¿cuándo preocuparnos?

Durante los primeros días es normal que el recién nacido pierda algo de peso. Pero, ¿qué es normal y qué puede no serlo tanto?

Es muy importante tener en cuenta qué entra dentro de la normalidad la pérdida de peso de los recién nacidos las primeras semanas de vida. Los recién nacidos pueden tardar más de dos semanas en recuperar su peso al nacer.

Pérdida de peso del recién nacido los primeros días
Foto: Shutterstock

Es lo que se conoce como pérdida de peso fisiológica neonatal. Lo normal es que pierdan entre un 5% y un 7% del peso de recién nacido, y como máximo el 10%.

Se estima que a los 10-14 días después del parto el bebé debería haber recuperado el peso que tenían al nacer, pero según un estudio realizado por investigadores de la Penn State College of Medicine en Hershey (Estados Unidos), entre un 15 y 25 por ciento de los bebés tardan más de dos semanas en recuperar su peso al nacer.

¿Qué debemos tener en cuenta?

La pérdida fisiológica suele ser más significativa en los tres o cuatro primeros días después del parto. Los motivos se deben a la combinación de tres factores:

  • El líquido que pierden a través de la orina.
  • La expulsión de meconio.
  • Aprendizaje a mamar de manera correcta.

Siempre es recomendable controlar el peso del recién nacido, pero no es lo único importante. Hay que combinarlo con el estado general para asegurarse de que, aunque no gane peso tan rápido como se espera, igualmente está creciendo saludablemente.

Esto como sanitarios tenemos que hacer mucho hincapié para reducir las preocupaciones innecesarias, especialmente en aquellas madres que dan lactancia materna exclusiva ya que “al no ver las cantidades que maman”, suelen estar más inseguras.

¿Qué bebés pierden más peso?

Pérdida de peso del recién nacido los primeros días
Foto: Shutterstock

Se han realizado diversos estudios y se ha visto que:

  • La pérdida de peso es mayor en recién nacidos por cesárea que si han tenido un parto vaginal.
  • Mayores pérdidas de peso en recién nacidos amamantados que en los que son alimentados con biberón.
  • Mayores pérdidas de peso en madres de mayor edad y en primogénitos.

¿Cuándo se considera excesiva la pérdida de peso?

Hemos visto que los recién nacidos suelen perder en torno a un 6% de peso al nacimiento. Sin embargo, hasta un 8-10% puede estar dentro de los límites normales.
La iniciativa IHAN manifiesta que si la pérdida de peso es superior al 7% puede significar una insuficiente transferencia de leche.

  • La incapacidad de una madre para producir leche suficiente, llamada hipogalactia primaria o verdadera es muy rara.
  • Es mucho más frecuente que las madres produzcan poca leche por una mala técnica (por ejemplo, horarios muy rígidos, mal enganche...) o que los bebés, por determinados motivos (por ejemplo, un frenillo sublingual corto, prematuridad...) tengan dificultades para extraer toda la leche que deberían.

Hay que tener en cuenta que no siempre una pérdida excesiva de peso indica necesariamente un fracaso de la lactancia pues podría deberse a otros factores.

Si como padres tenéis la impresión de que vuestro bebé come poco, lo veis muy adormilado o, por el contrario, irritable; moja menos de 4-5 pañales de pis al día y/o tenéis la impresión de que nunca está saciado, no dudéis en consultar.

Resumiendo, todos los recién nacidos pierden peso tras el nacimiento, siendo esta pérdida de peso máxima en torno al segundo y tercer día de vida. Los bebés amamantados, aquellos que han nacido por cesárea y los primogénitos pierden más peso.

Una pérdida excesiva de peso (superior al 10% del peso al nacimiento), puede dar lugar a complicaciones. Para evitarlo, es fundamental un buen control por parte del pediatra, asegurar que la técnica de lactancia materna (en el caso de bebés amamantados) es correcta y conocer las señales de alerta que indican que un bebé está comiendo poco.

Carla Quintana

Carla Quintana

Diplomada en Enfermeriìa por la Universidad Autoìnoma de Madrid y especializada en Obstetricia y Ginecología, trabajo como matrona poniendo en praìctica un cuidado personalizado, humanizado y cercano hacia la mujer embarazada y su pareja, para asiì poder disfrutar de este momento tan importante sin miedos, empoderada y segura de siì misma.

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