Enfermedades del bebé

Petequias en el bebé: causas, síntomas y tratamiento

Aunque en muchas ocasiones son solo un síntoma de una afección de poca importancia (en muchos casos incluso pueden resolverse solas con el paso de los días), en ocasiones las petequias pueden ser una señal de una enfermedad subyacente más grave, en especial cuando se acompañan de otros síntomas, como fiebre alta.

Las petequias consisten en puntos pequeños, puntiagudos y planos de color rojo, que tienden a medir menos de dos milímetros de diámetro y que se forman en la piel y en las membranas mucosas del bebé. 

Estas manchas podrían ser un síntoma de distintas enfermedades, incluyendo infecciones virales y bacterianas y otras afecciones graves de salud que afectan a la sangre, por lo que es importante consultar al pediatra para determinar la causa subyacente que esté originando su aparición.

¿Qué son las petequias?

Básicamente consisten en unas manchas pequeñas, de color rojo, planos y puntiagudos que ocurren cuando los pequeños vasos sanguíneos situados debajo de la piel (capilares) sangran

Aunque es cierto que parecen una erupción cutánea, las petequias en realidad son causadas por el sangrado debajo de la piel. Y una forma sencilla de diferenciar entre una erupción o una petequia es presionando esos puntos. Cuando se trata de un sarpullido es habitual que palidezca tras la presión, cosa que no ocurriría con las petequias, las cuales no se vuelven blancas cuando las presionamos.

¿Cuáles son las causas de las petequias en el bebé?

Es común que los recién nacidos presenten petequias en la piel como consecuencia del trauma causado durante el nacimiento por el parto vaginal. No obstante, por lo general, cuando esta es la causa es habitual que desaparezcan entre una a dos semanas después, sin medicamentos.

En los bebés, el sangrado capilar en los bebés puede ocurrir por diferentes razones, entre las que se incluyen:

  • Infecciones bacterianas como escarlatina, meningococemia o endocarditis, entre otras.
  • Infecciones virales como infección por citomegalovirus, mononucleosis infecciosa o fiebres hemorrágicas virales, entre otras.
  • Infecciones por hongos.
  • Sepsis (infección de la sangre).
  • Trombocitopenia (bajo número de plaquetas).
  • Escorbuto (deficiencia de vitamina C).
  • Disfunción plaquetaria y trastornos relacionados con la coagulación de la sangre.
  • Trauma.
  • Alergias cutáneas y otros problemas de la piel, como por ejemplo podría ser el caso de la dermatitis atópica.
  • Determinados medicamentos como la penicilina, la quinina o la fenitoína.
  • Ataques de tos.
  • Varios casos de vómitos.

¿Cuáles son sus síntomas?

En los bebés, el síntoma principal de las petequias es la formación debajo de la piel de manchas rojas de pequeño tamaño, las cuales tienden a medir menos de 2 milímetros, son planas, redondas como un alfiler, de color rojo (aunque también pueden ser moradas o marrones), no se decoloran cuando se presionan y generalmente aparecen en grupos.

Es habitual que aparezcan sobre todo en la cara, el pecho, el abdomen, los brazos, las nalgas y los pies de los bebés y los niños pequeños. Aunque dependiendo de cuál sea la causa subyacente también puede ser habitual que surjan otros síntomas, como la fiebre.

¿Cuándo ver al pediatra?

Siempre que el bebé tenga erupciones petequiales es recomendable buscar atención médica inmediata, puesto que puede ser un síntoma de una afección médica más grave. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las petequias diseminadas que aparecen con fiebre, las cuales pueden ser un signo de una infección muy grave que requiere de atención médica inmediata.

También es aconsejable buscar atención médica inmediata cuando surjan algunos de los siguientes síntomas:

  • Fiebre alta (más de 38 ºC).
  • Letargo.
  • Pulso anormal.
  • Hematomas inexplicables.
  • Aumento del tamaño de las manchas.

¿Cómo se trata y qué hacer?

El tratamiento médico dependerá de cuál sea la causa subyacente. Por ejemplo, las petequias causadas por infecciones bacterianas requerirán tratamiento con antibióticos, mientras que las originadas por infecciones virales tienden a resolverse por sí solas con el paso de las semanas.

De hecho, como opinan muchos pediatras, cuando no existen otros síntomas o la causa no es preocupante, no hay necesidad de tratamiento, aunque sí es cierto que la intervención médica siempre es necesaria, al menos, a la hora de determinar cuál puede ser la causa subyacente.

Una vez el médico haya prescrito un plan de tratamiento adecuado, es fundamental seguirlo. Es recomendable revisar las manchas del bebé o del niño con regularidad, con la finalidad de detectar posibles cambios. No obstante, a medida que las petequias se desvanecen y desaparecen, pueden volverse moradas.

Por otro lado, no existe una vacuna disponible para evitar la formación de las petequias en los recién nacidos, puesto que la causa puede ser cualquier afección médica, sí es aconsejable vacunar al niño contra una enfermedad específica, siguiendo el calendario vacunal de tu Comunidad Autónoma.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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