Recomendaciones de expertos

Por qué es bueno que cambies a tu bebé de pie si sabe mantenerse erguido

Enumeramos hasta cuatro aspectos que se potencian en el niño o niña con este hábito.

A diferencia de todas esas personas que critican las redes sociales por la cantidad de usuarios que las utilizan para hacer daño a otras personas, nosotros tratamos de darle la vuelta a la tortilla y reivindicar que a menudo son también una magnífica fuente de divulgación en distintas materias. La crianza, una de ellas.

Un buen ejemplo es el vídeo que vamos a poner en valor en esta pieza. Elaborado por Carolina Martínez, fisioterapeuta y osteópata pediátrica, explica loa cuatro motivos por los que es interesante empezar a cambiar la ropa de nuestros hijos e hijas en posición erguida a partir del momento en el que se pongan de pie solos y se sientan seguros con un apoyo. 

Si nuestro bebé ya se pone de pie él solito con apoyo es el momento de aprovechar los cambios de ropa (y te puedes lanzar también con los cambios de pañal🤪) en esta posición”, dice la profesional, mostrando un vídeo en el que sentada en el suelo con la espalda apoyada en la pared, mantiene a un bebé de pie frente a ella. Este se sujeta en su cuerpo y al mismo tiempo tiene dos barreras naturales laterales: las piernas recogidas de la fisioterapeuta, que invita a colocarse así a padres y madres a partir de qué el pequeño o pequeña sea capaz de mantenerse estable así. Esto ocurrirá en algún momento a partir de los 6 o 7 meses, cuando sus piernas estén suficientemente fortalecidas y haya alcanzado el hito de ponerse de pie y sostenerse con apoyo. 

¿Qué se favorece?

Carolina Martínez enumera cuatro aspectos en la publicación que se favorecen haciendo así el cambio de ropa. Son la conciencia corporal, la propiocepción, las primeras fases de la autonomía y la autoconfianza y fortalecimiento del vínculo con el adulto.

La conciencia corporal, como se define en este artículo científico, es “el proceso dinámico e interactivo por el que se perciben los estados, procesos y acciones que suceden en el cuerpo, tanto a nivel interoceptivo, como propioceptivo y que pueden ser percibidos por uno mismo”. Dicho de una forma menos técnica, no es más que la capacidad del niño o niña para conocer más y mejor su propio cuerpo y era consciente de que sus límites se están ampliando por momentos.

Por su parte, la propiocepción es “la capacidad que tiene nuestro cerebro de saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo en cada momento”, explican desde Barna Clinic. “Dicho de otra manera, a nuestro cerebro le llegan diferentes órdenes desde las articulaciones y los músculos de la posición exacta de los mismos. De esta manera, en el sistema propioceptivo se “procesan” todas estas órdenes y se puede saber en qué posición exacta se encuentra nuestro cuerpo en cada momento”, añaden desde la clínica catalana. “Este sistema interpreta entonces si es necesario reaccionar de manera inmediata activando otros grupos musculares para evitar lesiones, una caída, etcétera”, concluyen. 

No necesitan mayor explicación las otras dos cuestiones citadas por la fisioterapeuta pediátrica Carolina Martinez que, en su conocimiento, se potencian si cambiamos de ropa a los peques desde que se sostienen de pie. El inicio de la autonomía se ve favorecido por todo tipo de ejercicios controlados que sean retos para los peques, siempre acordes a su momento evolutivo, y la autoconfianza siempre se ve reforzada en el ser humano a medida que alcanzamos dichos hitos. Además, al estar a la misma altura y tan cerca, tanto que somos el soporte de seguridad de nuestro hijo e hija al cambiarles así de ropa, este es un hábito que favorece también que se alimente el vínculo que tenemos con ellos si cabe un poquito más.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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