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Fundamental en la alimentación

¿Qué es el reflejo de extrusión en bebés?

Este movimiento reflejo automático protege a los bebés de ahogamientos, y es imprescindible que haya desaparecido para que les puedan proporcionar alimentos complementarios a la leche.

Foto: Unsplash
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Las instituciones sanitarias y pediátricas de referencia, véase la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) son las fuentes de referencia más valiosas para cualquier cuestión relacionada con la salud de los más pequeños junto a la voz del capital humano que representan, los profesionales médicos.

Todos ellos ofrecen numerosos consejos y pautas a las mamás y los papás desde el nacimiento de sus hijos en adelante. Por ejemplo, el consenso es total en lo que respecta a cuándo introducir el primer gran cambio en la vida del bebé, la alimentación complementaria

Son los seis meses de edad la fecha estimada para este punto de inflexión, pero no es tanto la cifra exacta como los condicionantes que ya se dan alrededor de dicha edad del pequeño para que sea seguro introducir alimentos complementarios a la leche en su dieta. 

La AEP, en su guía sobre alimentación complementaria para padres, establece cuatro requisitos que se deben cumplir para que el bebé esté listo para probar nuevos alimentos: “presentar un interés activo por la comida; ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca; mantener la postura de sedestación -posición del cuerpo sentado- con apoyo; y la desaparición del reflejo de extrusión”.

Dentro de las cuatro, la más complicada de valorar para los padres es la última, la del reflejo de extrusión, que es además la más importante puesto que de ella depende que el bebé pueda tragar de forma segura los alimentos. 

¿Qué es el reflejo de extrusión?

El reflejo de extrusión es la “expulsión de alimentos no líquidos con la lengua”, tal y como lo define con sencillez y precisión la AEP. 

Habrás oído y visto incluso a muchos bebés que hacen “ascos”, famoso término popular para hacer referencia a las arcadas que los bebés hacen con la comida. En realidad, lo que hacen muchos recién nacidos es expulsar la comida y la cuchara -y cualquier elemento desconocido, por extensión, que entre en su boca- hacia afuera con la lengua, y no siempre lo hacen porque rechacen un sabor, sino que es un movimiento involuntario y automático que no controlan. 

Dicho de otra forma, el reflejo de extrusión en un escudo, un mecanismo de defensa, para evitar ahogamientos. Es fundamental durante los primeros meses de vida para sobrevivir ya que los bebés solo están preparados para succionar leche y aquello que no tenga una textura similar en boca lo rechazan. Esto explica por qué, por ejemplo, los fabricantes de chupetes y biberones ponen tanto el foco en conseguir tetinas lo más parecidas posible a la forma del pezón materno. 

¿Cómo saber si lo ha perdido mi bebé?

Para poder darle nuevos alimentos al pequeño que no sean la leche, por lo tanto, no es tan importante que haya cumplido los seis como el hecho de que ya no presente reflejo de extrusión. Los seis meses son una fecha orientativa, y así te lo hará saber el pediatra, que también comprobará en la revisión correspondiente si ha desaparecido el reflejo de extrusión en el pequeño. 

Esto también lo podéis comprobar en casa de manera muy sencilla. Basta con introducir con delicadeza una cucharilla pequeña en su boca y comprobar su reacción. Si la empuja hacia afuera con la lengua, es que conserva el acto reflejo y, por ende, no está preparado para empezar la alimentación complementaria. Y esta conclusión sirve tanto para aquellos padres que deseen alimentar a sus hijos primero con purés como para aquellos que tengan en mente aplicar la técnica del Baby Led Weaning (BLW).

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