Peso y medida

¿Qué significa que mi hijo esté en el percentil de riesgo?

Para entender qué significa este concepto es fundamental saber qué son, qué miden y cómo lo hacen los distintos percentiles que sirven a los pediatras para tener referencias acerca de la evolución del paciente con respecto a una muestra de niños de su edad.

Foto: Pexels
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Se escucha tanto hablar de ellos en la consulta del pediatra que ha llegado un punto en el que el concepto “percentil”, que probablemente no has usado ni usarás más en tu vida, se convierte en protagonista en tus conversaciones rutinarias si tienes un hijo recién nacido o pequeño, en edades donde las revisiones médicas periódicas son cada poco tiempo.

El desconocimiento y lo llamativo del dato hace que en ocasiones nos alarmemos por el famoso percentil, especialmente cuando el pediatra nos dice que nuestro hijo está en el percentil de riesgo. ¿Qué significa exactamente esto y hasta qué punto es realmente preocupante? Para entenderlo bien hay que empezar por el principio, explicando a grandes rasgos qué son los percentiles.

Qué son los percentiles

Los percentiles son tablas estadísticas que utilizan los pediatras como referencia para saber si el pequeño se encuentra dentro de los valores de referencia en su tramo de edad. No hay un percentil, sino que son muchos -perímetro cefálico, índice de grasa corporal, perímetro abdominal, etcétera-. En la sanidad pública española las que se utilizan son las creadas por el Instituto de Investigación sobre Crecimiento y Desarrollo de las Fundación Faustino Orbegozo Eizaguirre.   

En pediatría se presta especial atención a dos: estatura y peso, que son los datos con los que las familias se suelen quedar grabados a fuego para comentarlos más tarde con familiares y amigos. Ambos son independientes; es decir, tu hijo puede estar en un percentil alto en una de las dos clasificaciones y estar en el de riesgo por abajo en la otra. Además, las tablas que se utilizan son distintas por sexos y por edad, ya que se utiliza una de 0 a 2 años y otra de los 2 a los 14.

Las tablas por las que se rigen los distintos percentiles se representan mediante gráficas con dos variables, de las cuales una es la edad. En función de lo que esté midiendo así será la segunda variable, que lógicamente varía. No así el sistema de medición, que establece una clasificación de 0 a 100. Una vez se cruzan los dos datos del paciente se encontrarán en un punto que dirá en qué percentil está, lo cual significa su estado actual en función de la media de 100 niños. Esto es, por ejemplo, si un bebé se encuentra en el percentil 40 de peso quiere decir que en una muestra de 100 recién nacidos, 60 tienen un peso por encima del suyo. 

Cuándo se considera percentil de riesgo

Para que se considere que un menor está en el percentil de riesgo debe estar posicionado por debajo del 3 o del 5, en función del pediatra y del margen utilizado, y por encima del 95-97. Entre dichas cantidades se considera que el niño está sano a excepción de si se ha detectado una caída del percentil pronunciada y recurrente en las últimas revisiones. 

Esto ocurre con mediciones como la del peso, en la que un menor puede pasar del percentil 80 al 30, por ejemplo, en un par de revisiones. Pese a que no ha caído a valores de riesgo, el pediatra sí que se alertará sobre esta evolución y tomará por ello cartas en el asunto por si la cuestión tiene un origen social y ambiental o se trata de un problema médico. 

Esta evolución negativa continuada y  drástica de los datos se conoce como fallo de medro a nivel médico, y es también la expresión utilizada para describir cuando un peque lleva tiempo dentro del percentil de riesgo en alguna de las categorías que se miden en las revisiones pediátricas

Qué implica

Estas dos situaciones sí son más preocupantes y por ello el pediatra actuará en consecuencia, como hemos dicho anteriormente. Es posible que deba tomar algún tipo de decisión médica pero antes hará preguntas a la familia y analizará los parámetros que considere oportunos y necesarios para detectar el origen de la cuestión.

En cambio, si en una revisión puntual el percentil entra en la zona de riesgo, no tiene por qué significar que el niño o niña no está sano. Es la evolución la que dictamina si se trata de una señal de alarma preocupante o no. 

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