Primeros auxilios

¿Qué técnicas pueden ser las más útiles para evitar ahogamientos en bebés?

Compartimos contigo las más eficaces, no sin recomendarte que practiques aquellas que quieras aprender con algún peluche o muñeco de dimensiones similares a un recién nacido.

Bebé (Foto: Pexels)
Bebé (Foto: Pexels)

Nadie se quiere enfrentar a situaciones tan extremas como la de tener que salvar la vida a un bebé que se está ahogando. Pero, dado que es un escenario que puede darse, sobre todo si hay un recién nacido en la familia, es muy aconsejable aprender primeros auxilios básicos. Y entre aquello que merece la pena conocer, saber cómo atender un posible ahogamiento es una de las más importantes. 

Hay que tener en cuenta que a partir del sexto mes de vida, podría ahogarse con un alimento, pero también con un despiste o un accidente en el agua de la bañera o de la piscina, o incluso a medida que es autónomo y se mueve, puede ocurrir una desgracia con un cordón, una cortina o cualquier elemento capaz de cortarle la respiración en un accidente doméstico. 

A continuación, te explicamos las técnicas más útiles y eficaces para ahogamientos de bebés -menores de un año- dependiendo de cuál sea el motivo del ahogamiento,  y te recomendamos tomar algún curso especializado en primeros auxilios. Puede serte útil en muchísimas circunstancias de la vida, no solo con un recién nacido. 

Asfixia por la ingesta de algún alimento u objeto que bloquea las vías respiratorias

Lo más importante es reaccionar con muchísima rapidez. Si no llora o no tose y no puede coger aire, es que necesita que le ayudes a expulsar aquello que le está ahogando. 

En estos casos, si tose, la obstrucción es parcial por lo que haciéndole toser es posible que lo expulse. Si no lo hace, puedes introducir un dedo muy rápido con firmeza y decisión en caso de que el objeto o alimento esté a la vista. Si no lo ves, jamás metas el dedo porque si lo introduces más, podría ser peor la obstrucción. 

Por eso, lo más eficaz son los golpes en la espalda y hacerle compresiones pectorales. Y si alguien está contigo, que llame a emergencias para acelerar el proceso en caso de que no sirva vuestra actuación. Si estás solo y tras dos minutos no consigues eliminar la obstrucción, llama también al servicio de emergencias y luego vuelve a la carga. 

Para darle los golpes en la espalda, la técnica segura consiste en colocarlo con cuidado bocarriba, apoyado sobre tu antebrazo, y con la misma mano sostén su cabeza y su cuello. Coloca la otra mano y tu otro antebrazo encima del niño, de manera que esté en medio de tus antebrazos. Y en ese momento, extiende tu mano y usa tus dedos pulgar e índice para sostener su mandíbula. Dale la vuelta con cuidado, y cuando esté bocabajo y bien apoyado sobre tu antebrazo, inclina al bebé de forma que su cabeza esté por debajo de su pecho, y con la palma de tu mano dale varios golpes con firmeza entre sus omóplatos o paletillas.

Si el bebé no expulsa el objeto

El siguiente paso son las compresiones pectorales. Para hacerlas, debes extender tu mano y usar tus dedos pulgar e índice para sostener la mandíbula del bebé, al mismo tiempo que lo colocas en medio de tus antebrazos para apoyar su cabeza y nuca. Baja el brazo que está sosteniendo su espalda en tu muslo opuesto, procurando que la cabeza del bebé esté por debajo de su cuerpo.

Coloca las yemas de dos o tres dedos en el centro del pecho del bebé, y presiona el pecho tratando de que se comprima unos tres centímetros. Elimina la presión a continuación, y deja que regrese a su posición natural.  Repite varias veces, alrededor de cinco, si no reacciona. 

Es importante que las compresiones pectorales sean suaves, no bruscas. De lo contrario, se puede causar una lesión en el bebé que incluso puede agravar el problema, ya de por sí grave. Y entre cada compresión, abre la boca del bebé para intentar apreciar si se ve el objeto, en cuyo caso, como decíamos antes, se puede introducir un dedo (mejor el meñique) para sacarlo. 

Alterna compresiones con golpes en la espalda y si el bebé llora o tose, déjale que lo haga hasta que expulse el objeto. No lo interrumpas. 

Si pierde el conocimiento y se queda sin respiración

Si el ahogamiento es por un accidente, un golpe o cualquier otro problema de salud que además de parar su respiración le deja inconsciente, la maniobra apropiada es la RCP, la reanimación cardiopulmonar. Por supuesto, después de llamar al teléfono de emergencias o, mejor aún, al mismo tiempo porque cada segundo es oro. 

Para hacer la RCP, se deben combinar compresiones pectorales con respiración artificial para que circule sangre con oxígeno hacia el cerebro y otros órganos vitales. Es fundamental para ganar tiempo hasta que llegue el personal médico de emergencias, ya que de esta manera se pueden evitar los daños cerebrales. 

La RCP no es difícil, pero se debe practicar para automatizar los movimientos. Una vez verifiques que el bebé está inconsciente, colócale sobre sobre su espalda en una superficie firme; párate o arrodíllate a su lado; y si estuviera sangrando mucho, toma medidas para frenar la hemorragia aplicando presión sobre la zona. No debes aplicar la RCP hasta no controlar la hemorragia. 

Una vez estás seguro de ello, es el momento de empezar la RCP. Pon una mano sobre la frente del bebé, coloca las yemas de dos dedos en el centro de su pecho, y comprime el pecho alrededor de 3 o 4 centímetros. Presiona con fuerza y rapidez, pero al mismo tiempo con suavidad. 

Haz dos por segundo y una serie de 30 en total para ver como reacciona antes de darle dos bocanadas de aire. Abre las vías respiratorias del bebé colocando una mano sobre su frente y dos dedos en su mentón, e inclina hacia atrás su cabeza para colocarla en una posición neutral. Cubre completamente la nariz y boca del bebé con tu boca. Inspira, cubre su nariz con tu boca, y exhala suavemente para que el aire viaje hasta sus pulmones. 

Si el pecho del bebé no se eleva, vuelve a posicionar su cabeza hacia atrás y asegúrate de cubrir completamente su nariz y boca con tu boca antes de darle la segunda bocanada de aire. En caso de que tampoco se eleve esta vez, quiere decir que sus vías respiratorias siguen obstruidas. Hay que retirar ese objeto de forma urgente. 

En caso de que no puedas darle las bocanadas por el motivo que sea, sigue con las compresiones de pecho. Y si por fin reacciona y comienza a respirar de nuevo, tienes que asegurarte de que un médico revisa que todo está bien en el pequeño y que la experiencia traumática no ha dejado daños en él. 

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