Salud del bebé

Reflujo gastroesofágico en bebés: qué es y por qué ocurre

El reflujo gastroesofágico suele ser motivo de consulta habitual en la consulta de los pediatras. ¿Qué debes saber sobre ello? Te lo descubrimos.

El reflujo gastroesofágico es la situación en la que, tras la ingesta, el contenido del estómago vuelve hacia el esófago e incluso asciende hasta la boca. En el caso de los bebés el contenido del reflujo lógicamente es la leche. Es un motivo de consulta muy, muy frecuente, que en la mayoría de los casos ni es importante ni necesita tratamiento. Sin embargo, en caso de reflujo muy acusado, podemos encontrarnos ante lo que llamamos una enfermedad por reflujo gastroesofágico. Veamos dos ejemplos:

Reflujo gastroesofágico en niños
Foto: Istock

Alejandra tiene un mes y medio. Toma lactancia materna. Sus padres la pesan todas las semanas en la farmacia y por el momento gana peso sin problemas. Sin embargo, les preocupa que eche tras las tomas.

En la revisión de salud le explican al pediatra que come bien, es muy tragona pero después echa una bocanada de leche, a veces tras media hora o más desde que hizo la toma. El pediatra les pregunta si la niña se muestra irritable, si parece que tenga dolor cuando regurgita. No, no responden. Simplemente echa una bocanada y se queda tan a gusto. A veces incluso echa y después sonríe.

Este es el caso típico de un reflujo gastroesofágico fisiológico. La ganancia de peso no se ve afectada y tampoco parece que el bebé tenga molestias que le impidan alimentarse adecuadamente. Simplemente regurgita una parte de la leche, a veces acompañando a ese eructo que intentamos provocar tras la toma. Veamos otro ejemplo.

Marta tiene dos meses. Toma lactancia artificial desde que nació, al principio se alimentaba muy bien y ganaba peso. Pero sus padres han notado que las últimas dos semanas come peor.  Su madre dice que al inicio de la toma empieza muy bien, pero a mitad se empieza a poner incómoda. Arquea la espalda, se echa hacia atrás, no quiere seguir comiendo y llora. Hace una semana ganó poco peso y esta semana se ha estancado. Sus padres refieren que regurgita con mucha facilidad y vomita a mínimo movimiento tras la toma. También han notado que está incómoda cuando la tumban en la cuna.

En este caso ya nos encontramos con un reflujo gastroesofágico patológico. La ganancia de peso se afecta y el bebé está irritable.

He querido empezar este artículo con dos ejemplos para que podáis comparar con las circunstancias de vuestro bebé y penséis en cual de los dos encaja más. La gran mayoría de las veces nos vamos a encontrar un caso de reflujo gastroesofágico fisiológico. El bebé está tan pancho. Simplemente echa, pero esto no le va a impedir desarrollarse con normalidad. Sin embargo, los padres suelen preocuparse. Creen que algo va mal, que perderá peso, que como es posible que eche más de lo que ha comido (cosa que no suele suceder, es una percepción magnificada fruto de la preocupación) o si deben cambiar la alimentación. Pues tranquilidad. No es necesario que hagáis nada. Seguid pesando al bebé con regularidad y si sigue ganando peso no hay porqué preocuparse.

¿Y si tenemos un bebé con reflujo patológico? Pues tranquilidad también porque hay tratamiento. Se va a basar en tres pilares:

  • Medidas posturales
  • Fármacos antiácidos
  • Leches de fórmula antirreflujo, en caso de lactancia artificial o lactancia mixta.

Las medidas posturales, aunque actualmente está en discusión su eficacia,  básicamente van a consistir en mantener al bebé erguido tras la toma, evitar movimientos bruscos tras la misma y elevar el cabecero de la cuna, no usando almohada, que no se recomienda, sino colocando bajo el colchón, en la zona donde el bebé apoya la cabeza, una cuña o una toalla enrollada. El porteo también es una medida recomendable, siempre que evitemos movimientos bruscos.

Síntomas del reflujo en bebés
Foto: Istock

En cuanto a fármacos, los más usados y con más evidencia científica van a ser los antiácidos tipo omeprazol y lansoprazol. Los podemos encontrar en fórmulas magistrales que preparará el farmacéutico y también en forma de comprimidos bucodispensables, es decir, que se disuelven en la boca.

Con respecto a las leches de fórmula antirreflujo es muy importante señalar que esta opción está reservada para aquellos niños que se alimentan con leche artificial. En caso de lactancia materna siempre será preferible seguir amamantando. Las leches antirreflujo suelen llevar un espesante para evitar que la bocanada llegue a la boca, si bien el reflujo a nivel de la unión del estómago con el esófago puede seguir ocurriendo.

Se debe advertir a los padres que la leche será más espesa, que es normal, y que sigan respetando la proporción de un cacito de leche en polvo raso por cada 30 ml de agua. Como siempre ocurre con la lactancia artificial, puede que el bebé experimente mejora con el cambio de leche, pero también puede ocurrir que los padres no noten mejora o incluso que empeoren otros síntomas digestivos, como el estreñimiento. La cuestión es probar y, si funciona bien, y si no, nos basaremos en los otros dos pilares del tratamiento.

El pronóstico del reflujo gastroesofágico es favorable y, conforme el bebé crezca, incorpore alimentos sólidos y se mantenga más tiempo sentado o incorporado irá mejorando y los episodios de regurgitaciones o bocanadas irán desapareciendo.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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