Desarrollo del bebé

¿Tengo un bebé de alta demanda?

El término “bebé de alta demanda” o “bebé de altas necesidades” apareció por primera vez de la mano del Dr William Sears, pediatra. Si te preguntas si tu bebé puede serlo, te animamos a seguir leyendo.

Este doctor y su esposa ya tenían tres hijos y vieron como su cuarta hija “se salía de lo establecido” y presentaba una actitud muy diferente a la que habían tenido sus hermanos. Esta niña era especialmente intensa en la demanda de sus necesidades y extraordinariamente sensible a cualquier cambio en su entorno. Además, observaron que, lo que habían aplicado o lo que había funcionado con los hijos anteriores, no solo no servía, sino que parecía empeorar más las demandas de la pequeña.

Daros cuenta de que estamos hablando de unos padres que no eran primerizos sino que ya tenían experiencia y además con la circunstancia de que uno de ellos era pediatra. Sabían cuáles eran las necesidades medias de un bebé y veían como, claramente, su hija se desligaba por completo de estas necesidades, siendo las suyas muy superiores.

¿Cómo es el día a día con un bebé de alta demanda?

Bebé de alta demanda
Foto: Istock

Como podéis imaginar, los padres de un bebé de alta demanda están muy estresados, muy agotados por la falta de sueño y, lo que es peor, sintiéndose culpables. Tienden a preguntarse continuamente si habrá algo que están haciendo mal con respecto a la crianza.

Alrededor de estas familias suele haber personas cercanas (abuelos, tíos, suegros…) que repiten frases como: “lo estás malcriando”, “no lo cojas porque se va a acostumbrar a los brazos” o “déjalo que llore hasta que se canse”. Esto, lejos de ayudar, estresa más a estos padres, ya agobiados con la situación que tienen en casa.

Características de los bebés de alta demanda

¿Cómo son los bebés de alta demanda? El Dr Sears definió una serie de características:

  • Son bebés muy intensos. Cualquier cosa la van a hacer con mucha intensidad: si lloran lo hacen muy fuerte, si ríen también, si quieren algo lo piden con mucha intensidad, pero si lo rechazan también lo hacen de esta manera.
  • Son bebés muy absorbentes. Esto significa que tenemos que estar las 24 horas pendientes del bebé, de forma continua.
  • Presentan alta urgencia en sus demandas. Lo que pidan tiene que ser “ya” y además no podemos cambiarlo por otra opción, tiene que ser justo lo que quieran.
  • Son bebés hiperactivos. Me refiero no al trastorno por déficit de atención e hiperactividad que vemos en niños más mayores, sino a que están continuamente en “estado de alerta”, nerviosos ya de por sí para saltar al mínimo estímulo.
  • Son bebés especialmente demandantes en cuanto a la alimentación, reclamando ser alimentados casi de forma continua y sin demora.
  • En el ámbito del sueño son bebés con despertares muy frecuentes, que se despiertan con el sonido de una mosca o mínimo cambio de temperatura.
  • Son bebés continuamente insatisfechos, que constantemente demandan un cambio en la postura, la ropa…parece que nunca están cómodos.
  • No toleran cambiar de cuidador. Básicamente eligen un cuidador, que suele ser la madre, y necesitan que todas las demandas sean satisfechas por la misma persona. No soportan que se les deje con otra persona.
  • Son bebés impredecibles. Esto quiere decir que no responden bien a las rutinas en cuanto a horarios. La rutina que les puede venir bien dos o tres días, al cuarto ya no les gusta y demandan cambios en sus actividades, sueño o comidas.

Entonces, ¿tengo un bebé de alta demanda?

Seguro que tu bebé cumple alguno de los criterios que he señalado, o incluso varios. Puede que entonces te surja la duda de si tu peque es de alta demanda o no. La realidad es que si dudas, lo más probable es que tu bebé no lo sea. Es completamente normal que tu hijo/a cumpla alguno de los requisitos, pero para poder incluirlo como bebé de alta demanda debe cumplirlos todos o al menos gran parte de ellos.

¿Está enfermo/a?

Síntomas del bebé de alta demanda
Foto: Istock

Una de las dudas que se plantean los padres de bebés de alta demanda es si su pequeño tiene alguna enfermedad que pueda ser responsable de estas características. Habitualmente son niños que se diagnostican de cólicos, reflujo, gases… pero la realidad es que no mejoran con los tratamientos, la exploración física es normal, las pruebas diagnósticas arrojan resultados normales y ganan peso con normalidad.

¿Qué puedo hacer si tengo un bebé de alta demanda?

No hay un tratamiento especifico para estos casos. Es decir, no hay un fármaco o una medicina. La actitud de estos niños es inherente a su personalidad y a su forma de ser y, como podéis imaginar, esto no lo podemos cambiar. Suelen mejorar con el tiempo, cuando se van haciendo mayores, pero siempre van a ser niños especialmente sensibles a los cambios.

Se recomienda lactancia materna puesto que potencia el apego, tan necesario para estos bebés. Son útiles las cunas de colecho para que no estéis toda la noche para arriba y para abajo, teniendo en cuenta que van a tener despertares con frecuencia. El porteo también es recomendable. Intentad mantener estables las condiciones de luz y temperatura en casa. Poned al bebé ropas holgadas y sin etiquetas.  Además de estas medidas es importante informarse sobre bebés de alta demanda a través de asociaciones, foros y páginas webs. Compartir la experiencia con otros padres, además de útil, puede ser una buena terapia para sobrellevar esta situación.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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