Afecciones del recién nacido

Todo lo que debes saber sobre la bilirrubina y los recién nacidos

La acumulación de bilirrubina suele ser muy habitual en los primeros días del recién nacido. Aunque puede causar problemas, las primeras revisiones ayudarán a detectarla y tratarla rápidamente.

La bilirrubina es una sustancia amarillenta que encontramos en la sangre. Se forma después de que los glóbulos rojos se descompongan, y viaja a través del hígado, la vesícula biliar y finalmente el tracto digestivo, antes de finalmente ser excretada a través de las heces.

La condición médica de tener niveles altos de bilirrubina se conoce como hiperbilirrubinemia, siendo bastante común entre los recién nacidos. De hecho, muchos bebés suelen nacer con bilirrubina alta, causando una afección llamada ictericia del recién nacido (o ictericia fisiológica).

¿Qué es la ictericia del recién nacido?

La ictericia del recién nacido, también conocida médicamente como ictericia fisiológica, es una afección que ocurre cuando un bebé presenta un nivel elevado de bilirrubina en sangre, surgiendo dos síntomas muy evidentes: tanto su piel como sus ojos tienden a volverse de color amarillento. 

Se trata de una condición sumamente común, causada habitualmente por dos motivos. El más normal se debe a la existencia -común- de un hígado del recién nacido todavía inmaduro, al ser un órgano que aún se encuentra en desarrollo, de manera que no es capaz de metabolizarla bien.

A esto se le une que la mayoría de neonatos tienen una gran cantidad de glóbulos rojos (o hematíes). Algunos de estos glóbulos rojos suelen destruirse a los dos o tres días tras el nacimiento, haciendo que la bilirrubina aumente.

Es decir, el hígado aún en desarrollo del recién nacido puede no ser lo suficientemente maduro aún como para ser capaz de eliminar el exceso de bilirrubina, especialmente si algunos de los hematíes presentes en grandes cantidades tras el nacimiento tienden a destruirse a los dos o tres días.

Por este motivo, es muy común que la ictericia del recién nacido se manifieste a los dos o tres días de haber nacido.

La lactancia materna también puede tener relación. Ocurre en el 10 por ciento de los recién nacidos, y es debido a la presencia en la leche materna de una sustancia que bloquea la eliminación de la bilirrubina.

No obstante, no es perjudicial, y esto no significa -evidentemente- que la leche materna sea mala para el recién nacido (¡todo lo contrario!). Sin embargo, cuando ocurre, suele iniciarse entre los 4 a 7 días, y dura entre 3 a 12 semanas.

¿Cómo se trata el exceso de bilirrubina en el recién nacido?

La buena noticia es que, en la mayoría de las ocasiones, la ictericia del recién nacido tiende a desaparecer por sí sola a medida que el hígado del bebé madura y se desarrolla; especialmente cuando el pequeño comienza a alimentarse, lo que ayuda a que la bilirrubina pase por el cuerpo hasta su eliminación a través de las heces

Por tanto, en la mayoría de los casos, la ictericia suele desaparecer en 2 a 3 semanas. No obstante, si pasado este tiempo permanece y lo hace durante más de 3 semanas, puede ser un síntoma de la existencia de una afección subyacente.

Además, los altos niveles de bilirrubina en sangre pueden poner en riesgo la salud del bebé, pudiendo atacar el cerebro y producir una enfermedad conocida con el nombre de kernicterus, que derivaría en retraso mental al ponerle en riesgo de sordera, parálisis cerebral u otras formas de daño cerebral.

Debemos tener en cuenta que la bilirrubina se destruye con la luz. Por ello, cuando ésta es detectada a tiempo, el bebé suele colocarse en una cuna o incubadora especial para situarlo bajo los focos de luz. Además, para que la luz no dañe los ojos, éstos suelen permanecer vendados todo el tiempo que dura el tratamiento.

Gracias a la acción de estos focos se consigue que el nivel elevado -y preocupante- de bilirrubina en sangre del recién nacido empiece a adquirir valores normales. Y, una vez superada la ictericia, el pequeño no volverá a sufrirla.

Por todo ello, los recién nacidos son examinados por ictericia antes del alta hospitalaria, y nuevamente entre 3 a 5 días después del alta, en este caso por la matrona o por el pediatra en la primera revisión del pequeño después de su salida del hospital.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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