¿Debo preocuparme?

Tosferina en bebés: todo lo que debes saber

Como te vamos a explicar a continuación hay motivos para preocuparse y ser muy responsable en lo que respecta a esta patología y los recién nacidos.

La tosferina no es una patología que afecte solo a los bebés, pero las organizaciones médicas y los pediatras inciden mucho en su impacto en este grupo de población porque los menores de 4 meses son los más vulnerables de sufrir las consecuencias de esta enfermedad respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. 

En los bebés de dicha edad, recién nacidos, las complicaciones son frecuentes y en el peor de los casos puede llegar a provocar la muerte, advierten desde la Asociación Española de Pediatría. “La tosferina se trata con un antibiótico específico y, cuanto antes se empiece, mejor porque el 70% de los niños menores de un año precisan hospitalización y prácticamente el 100% de los menores de 3 meses”, añade la doctora Lucía Galán Bertrand en este completo artículo de divulgación que dedicó a la tosferina en su famoso blog, Lucía, mi pediatra.

La doctora, basándose en estudios y datos oficiales que cita en el mencionado artículo, indica también que “En más del 80 % de los niños enfermos, el contagio proviene de un adulto que convive con el bebé”.

Los bebés, los más vulnerables

Dado que, como hemos dicho anteriormente, en los bebés recién nacidos la enfermedad puede ser muy grave, es importante ser muy responsables cuando hay algún adulto en casa con síntomas de catarro mal curado. De las pocas cosas buenas que ha tenido la pandemia es que nos ha enseñado la trascendencia de aplicar barreras de protección - mascarillas, distancia, aislamiento- para evitar contagios, y este tipo de medidas que hemos naturalizado por la COVID-19 son perfectamente compatibles con otras enfermedades contagiosas, como es el caso de la tosferina.

Según informa la AEP,  “el contagio se produce por contacto directo con las personas infectadas -hasta dos semanas del comienzo de la tos- y su contagiosidad es muy alta”. Al hablar, toser o estornudar cerca de otras personas, el contagio es altamente probable, tanto que lo normal es que “la gran mayoría de las personas no vacunadas que están en contacto con un enfermo de tosferina desarrollan la enfermedad”, aseguran desde la AEP. De esta afirmación se extrapola cuál es la barrera preventiva más eficaz contra la tosferina: la vacunación. 

Por este motivo, de hecho, son los bebés que no han completado su calendario de vacunación los más expuestos a la tosferina, que cuando se complica puede derivar en patologías como “la neumonía, la otitis media, la insuficiencia respiratoria, la encefalopatía, las convulsiones y, las más graves, la apnea (detención en la respiración) y el fallo respiratorio progresivo”, exponen desde la AEP.

La importancia de la vacuna

Si la tosferina es una enfermedad controlada es por la eficacia de las vacunas, que en el caso de la tosferina se centran en dos grupos de población principalmente: los lactantes, a los que se vacuna lo antes posible, a partir de los dos meses en España; y las embarazadas en el tercer trimestre de gestación a partir de la semana 27. Además, se trabaja en mejorar la vacunación en personas convivientes con pacientes de riesgo. 

El caso de las mujeres gestantes, el motivo por el cual se les vacuna, según indica la doctora Lucía Galán y también apuntan desde la AEP, es porque “De este modo, las madres generarán anticuerpos contra la enfermedad que llegarán al bebé a través de la placenta”, por lo que estarán protegidos hasta los meses de vida -la protección es eficaz hasta los tres meses, apunta la AEP- , momento en el que reciben su primera vacuna.

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