Consejos prácticos

Trucos sencillos para que cortar las uñas de tus hijos pequeños no sea un suplicio

Es increíble que algo a priori tan sencillo pueda ser la tarea más complicada de la rutina de higiene de tu hijo, y sobre todo la más desesperante, pero se pueden probar distintas cosas para que sea un poco más sencilla, rápida y, sobre todo, más segura llevarla a cabo.

Cortar uñas del bebé
Cortar uñas del bebé (Foto: depositphotos)

Con la maternidad, tu concepción del riesgo puede cambiar de forma drástica, o al menos ampliar sus horizontes. En el saco en el que antes metías actividades como conducir rápido, saltar en paracaídas o nadar entre tiburones, ahora también caben en él cosas como dejar los enchufes libres, no proteger los picos de los muebles o cortar las uñas a tu pequeño. Parece increíble que esto último sea tan complicado, pero es posible que sea el alcanzar la cima del Everest de la higiene personal de los bebés: cuando lo consigues, te sientes pletórico, pero el proceso puede llegar a ser un auténtico suplicio si no aplicas algún truco. Alerta, spoiler: no siempre funcionan. Pero por intentarlo que no quede; no tienes nada que perder. 

Seguro que has conectado de lleno con lo que te queremos contar porque te has sentido reflejada en dichas comparaciones, por exageradas que sean. Cortar las uñas a un bebé o niño pequeño -mínimo, hasta los dos años es difícil convencerles de que no pasa nada por hacerlo- es de esas cosas que cuando se escuchan de boca de otro parecen pura exageración, pero cuando las vives en primera persona te das cuenta de que había mucho de verdad en aquella narración que te sonó a cuento de aventuras. 

Controla sus movimientos

Dos son los detalles primordiales a los que prestar atención cuando vas a ejecutar la tarea: controlar el movimiento del crío y tener buena visibilidad de la uña. En ambos casos se pueden aplicar una serie de consejos distintos que lo faciliten. Eso sí, de nada servirán si no tienes el material adecuado para hacerlo, ya sea un cortauñas infantil o unas tijeras de punta redonda -cualquiera de los dos utensilios limita riesgos-; y si no has perdido el miedo inicial a hacerlo. Para esto último, lo recomendable es cortarle pronto las uñas por primera al bebé, no esperar demasiado, ya que puede ir en aumento el miedo.  Además, así limitas el riesgo innecesario de que al tenerlas demasiado largas, el bebé se arañe la carita. 

Dicho esto, para tener una buena visibilidad de la uña importa, sobre todo, la postura y el lugar elegido para cortarlas. Cuanto más se parezca la perspectiva a la que tú tienes cuando te cortas tus uñas, más fácil y rápida será la tarea de cortárselas a él, así que trata de poner su espalda contra tu pecho. Evidentemente, no es lo mismo intentar colocar así a un bebé de dos meses que a un niño de un año, que ya se sujeta por sí solo sentado. Adapta la postura a la edad del pequeño. En cuanto al lugar, lo más importante es que la visibilidad sea muy buena, ya sea con luz natural o artificial, y que nada te impida tenerla. Si hace falta, hazte con alguna lamparita pequeña con la que puedas enfocar directamente sobre las manos del niño. Todo suma. 

Aprovecha los momentos clave

Por otro lado, también la técnica influye, tanto en la rapidez de la ejecución y por lo tanto en que el pequeño no se revuelva de aburrimiento, como en la seguridad a la hora de cortarlas. Para ello, retirar bien la piel de la parte superior del dedo cuya uña se va a cortar es el cortafuegos más efectivo. También ayuda cortarlas cuando estén más blanditas, después del baño; no apurar al ras para tener un margen de error ante algún movimiento inesperado del crío justo en el momento de cortar, y recurrir a las limas tanto para quitar los picos que hayan quedado después de cortar como para limitar el uso del cortauñas o la tijera. Las limas, por lo que sea, les suelen gustar mucho, así que si les dejas una para que se entretengan es posible que te ponga las cosas más fáciles. 

Precisamente el truco de darle una lima o cualquier otro objeto que sujete con una mano es una forma también de limitar los movimientos inesperados, el segundo factor clave que se debe controlar al cortar las uñas a un niño pequeño si no se quiere acabar recortando de más la uña o incluso hacerle daño en la piel del dedo. Sin embargo, aunque hay casos en los que sí es efectivo, no suele ser este el consejo más efectivo para ello. Al menos no comparado con otras opciones como cortárselas mientras come (si come bien); mientras otra persona le entretiene con cualquier divertimento; mientras ve sus dibujos favoritos relajado (a partir de una edad en la que aguanten cinco minutos la tele); e incluso mientras duerme.

El único inconveniente de muchas de estas situaciones es que se necesita la ayuda de una segunda persona para ejecutarlas bien. Y en el caso de las que no es necesario esta ayuda, como si se las corta mientras duerme, también hay otras complicaciones, como es el caso de la postura y la falta de luz. 

Mejor en compañía

Pero, sin duda alguna, si sois dos adultos en casa o tienes visita de alguien de confianza a menudo, el mejor consejo que te podemos dar para cortarle las uñas a tu pequeño sin morir en el intento es que esperes a hacerlo cuando tengas compañía. Aprovechad alguna actividad disuasoria para entretenerle mientras la otra persona se las corta aplicando los consejos que te hemos dado sobre la perspectiva, la luz y la técnica para hacerlo con seguridad. 

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