Protección solar

Uso de protectores solares en bebés pequeños: todo lo que debes saber

La piel de los bebés y de los niños pequeños se caracterizan por ser muy sensibles, delgadas y frágiles, por lo que la protección solar es fundamental, sobre todo cuando se encuentran al aire libre.

Uso de protectores solares en bebés pequeños
Foto: Istock

¿Sabías que entre el 50 y el 80 por ciento del daño causado por los rayos ultravioleta se producen durante la niñez y la adolescencia? Por este motivo, una protección solar óptima ayuda a prevenir una gran mayoría de los daños irreversibles del sol, como la intolerancia al sol en la edad adulta, el cáncer cutáneo y, además, el envejecimiento en sí de la piel. 

Por todo ello, al aire libre, siempre es fundamental aplicar protector solar a nuestros hijos, con un factor de protección solar (FPS o SPF) de al menos 30. Pero, ¿qué ocurre con los bebés pequeños?

¿A partir de qué edad los bebés pueden exponerse al sol?

Como manifiestan muchos expertos, en realidad tanto los recién nacidos como los bebés menores de 6 meses de edad no deben ser expuestos al sol. Es más, hasta alcanzar la edad de tres años, deben siempre hacerlo con el máximo cuidado posible. Mientras que, a partir de esta edad, sí deben exponerse al sol (ya que es un productor natural de vitamina D), pero siempre manteniendo una protección adecuada.

Es bien sabido que la piel del bebé es muy frágil, y contiene menos células pigmentarias que la piel de un adulto, lo que significa que la piel de los bebés aún no está madura

Como te hemos mencionado, se calcula que entre el 50 y el 80% del daño causado por la radiación solar (rayos ultravioletas) se producen no solo durante la niñez, sino también durante la adolescencia. De ahí que la protección solar sea fundamental. 

Proteger la piel del bebé en verano es fundamental

Consejos para proteger la piel del bebé en verano
Foto: Istock

Por todo lo indicado, proteger la piel del bebé y del niño pequeño ayuda a prevenir una gran mayoría de los daños irreversibles del sol, como el cáncer cutáneo, una de las consecuencias más graves, el envejecimiento de la piel, ciertas intolerancias o las alergias solares.

Además, la transpiración del bebé continúa siendo muy escasa, lo que hace que sean más sensibles a los golpes de calor, los cambios de temperatura y la propia deshidratación. 

Incluso aunque no se exponga al bebé directamente al sol, principalmente porque no es una opción muy adecuada cuando aún es muy pequeño o pequeño, en realidad los protectores solares de alta protección deben ser utilizados desde el nacimiento hasta los tres años de edad.

¿Qué protector solar escoger?

El índice de protección, o factor de protección solar, es un índice que indica el nivel de protección contra los rayos ultravioleta. De ahí que sea fundamental consultarlo a la hora de escoger la protección más adecuada para la piel de los bebés, ya que nos informa acerca del tiempo de exposición promedio que queda antes de que la piel pueda quemarse con el sol.

Este índice de protección se encuentra representado por un número (20, 30, 40, 50, 50+ o el mayor, 90), que se muestra en el envase del producto en cuestión. Cuanto más elevado es este número, más fuerte sería la protección solar.

No obstante, debemos tener en cuenta que el factor de protección solar es una cosa, y la propia protección solar en sí otra, puesto que, en realidad, influyen muchos factores que, al final, pueden hacer que esa protección se reduzca: el sudor, el agua, las temperaturas muy elevadas, la incidencia directa de los propios rayos ultravioleta…

En el caso de los bebés, lo más recomendable es comprar un protector solar de calidad, preferiblemente en una farmacia. Y, como aconsejan pediatras y dermatólogos, es fundamental optar por el índice máximo, es decir, un protector solar para bebés y niños con un índice 50+.

También es aconsejable escoger una fórmula hipoalergénica que no contenga filtros químicos, parabenos y alcohol, la cual haya sido dermatológicamente probada, sea resistente al agua y, sobre todo, ofrezca una protección de “amplio espectro” (es decir, que proteja tanto frente a los rayos UVA como UVB).

Otros consejos útiles a tener en cuenta

Entre los meses de mayo a octubre hay que tener especial cuidado con la exposición de los bebés. Además, independientemente de la textura o consistencia del protector, debe aplicarse cada 2 horas como máximo, o siempre después de que el bebé haya sudado o se haya bañado en el agua, haciendo especial énfasis en zonas expuestas, como rostro, cuello, brazos y piernas).

También se debe evitar sacar al bebé entre las 11 a.m. y las 4 p.m., colocarlo a la sombra siempre, ofrecerle hidratación con regularidad, colocar un paraguas en el cochecito y ponerle un sombrero o una gorra. Mientras que, al bañarse en el agua, es recomendable usar una camiseta anti-UVA.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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